Historia de vida

Irene Masero, camionera asturiana: «Casi siempre tengo que ducharme en los cuartos de baño masculinos»

Irene Masero
Irene Masero, camionera. Imagen de Tiktok @yaslin_irania.

Irene Masero, camionera asturiana, se ha hecho un hueco en una profesión dominada por hombres, pero cada ruta le recuerda que el sector no está pensado para ella: en los baños de mujeres de las paradas no hay duchas y, la mayoría de las veces, tiene que lavarse en los de hombres.

Lo cuenta en su cuenta de TikTok, @yaslin_irania, donde muestra su día a día al volante. Lleva meses haciendo rutas por todo el país, y asegura que, pese a las dificultades, cada vez está más enamorada de su trabajo, aunque buena parte de esas dificultades vienen, dice, del machismo que aún persiste en el sector.

Del sueño frustrado al volante

Irene siempre soñó con ser camionera, pero la miopía se lo impidió durante mucho tiempo porque no alcanzaba la visión mínima exigida. En 2025 decidió operarse de la vista, el primer paso de una carrera que veía como «un reto personal»: entrar en un mundo de hombres.

Para sacarse los permisos contó con la Beca Woman, una ayuda para mujeres que quieren acceder a sectores tradicionalmente masculinizados, y aprobó a la primera los siete exámenes necesarios.

Después llegó otro obstáculo: encontrar trabajo. Envió más de 500 currículums, en un proceso difícil por ser novata y por los estereotipos de que las mujeres no saben conducir. Al final, una empresa cántabra le dio su primera oportunidad.

Duchas, ropa y camiones pensados para hombres

Más allá de las horas de ruta, Irene y sus compañeras se topan con problemas que, afirma, afectan «por el simple hecho de ser mujeres». La mayoría de las veces se ducha en los baños de hombres, porque en los de mujeres no hay duchas; la ropa de trabajo está confeccionada para ellos; y la ergonomía de los camiones sigue diseñada para cuerpos más altos y robustos, por lo que a ellas no les resultan tan cómodos.

En las redes, a veces, la reacción es hostil. Hay quien le dice que se ponga a fregar o la llama «pisapedales», término despectivo para los novatos de la profesión. También lamenta que el oficio esté infravalorado y que se piense que los camioneros no tienen estudios.

En diálogo con La Voz de Asturias, ella defiende lo contrario: hay que estudiar y tener una capacitación previa al examen. Irene tiene formación en Administración de Empresas y ahora la completa con estudios de Logística y Transporte.

En ruta, en cambio, el trato es mejor. Una vez dentro, asegura, la respuesta de compañeros y público ha sido siempre positiva: a veces se quedan extrañados al verla llegar, pero normalmente recibe mensajes de ánimo, y hay quien se hace fotos con su camión.

Cómo es la jornada de trabajo de esta camionera asturiana

Conducir supone entre 9 y 10 horas diarias, pero ser camionera, explica, va mucho más allá: hay que planificar las rutas y calcular las horas disponibles para llegar a tiempo, lo que genera un gran agotamiento mental. Su tráiler va decorado con unicornios.

Conciliar vida personal y profesional tampoco es sencillo, aunque ella tiene una ventaja: su marido también es camionero y trabaja en la misma empresa. Hacen rutas distintas, pero intentan coincidir en alguna parada para tomar el café juntos.

Irene también forma parte del grupo musical Clave de Son, al que se dedicaba por completo antes de subirse al camión y al que aún dedica los fines de semana. No pretende ser referente de nadie, dice, sino contar anécdotas y problemas: normalizar que se quede parada, que se le pinche una rueda o que pida ayuda al principio. Y añade: «solo terminas de formarte cuando te jubilas».

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