El Real Madrid no es el único que está indignado por el indulto a Antony. Después de que el Comité de Disciplina le quitara la roja al jugador del Betis, que podrá estar ante el conjunto madridista este sábado, el club blanco levantó la voz al considerar que existe una «cacería» por parte del sistema futbolístico español contra la entidad. Hasta el antimadridista Eduardo Iturralde González considera «una aberración» que hayan anulado la sanción a Antony.
Esta decisión contradice lo que sucedió hace apenas una semana con Jude Bellingham, cuando el Comité decidió no solo no quitarle la roja que le mostró Munuera Montero al inglés, sino que además le puso dos partidos de sanción por su expulsión frente a Osasuna en El Sadar. En el caso de Antony, Hernández Maeso le expulsó por hacer una falta por detrás a un jugador del Getafe con los tacos.
«La jueza única de competición ha jugado a ser Dios. Es decir, ya sabe ella la intención que tiene Antony. Es una aberración jurídica. Decir que no es juego brusco grave porque la intención de Antony es llegar al balón… Se tira por detrás, sin ninguna posibilidad, hay contacto en la pierna de Juan Iglesias… Que me explique a mí cómo se ha metido la jueza única en la cabeza de Antony y decir que no tenía intención ¿Pero quién eres tú para saber su intención? ¿Tiene poderes?», comenzó diciendo un Iturralde bastante molesto con lo sucedido.
El Comité de Disciplina aseguró en su informe que el Betis «señala en su escrito que concurre un error material manifiesto en el acta arbitral, en cuanto de las pruebas videográficas y gráficas aportadas resulta que el jugador no comete la acción que se refleja en el acta arbitral y por ello solicita que se deje sin efecto tal expulsión». Tras ver las imágenes, la jueza única considera que Antony tenía intención de «llegar a contactar el balón», y decide dar la razón al club verdiblanco y anular la sanción.
«Tras el visionado de las imágenes se aprecia cómo el jugador D. Antony Matheus Dos Santos no deja de mirar en ningún momento el balón que viene controlando el jugador contrario, tratando de interceptar con su pie izquierdo la trayectoria del balón que acaba de golpear el referido adversario, sin que pueda inferirse en la acción impetuosa del jugador expulsado ningún ánimo de contactar con el jugador del Getafe, sino de llegar a contactar con el balón, aunque al final no lo consiga», reza el informe de Disciplina.
La regla número 12
En la regla número 12 del fútbol, la cual aplicó Hernández Maeso para expulsar a Antony, ya no se valora la intencionalidad del jugador a la hora de cometer una falta porque, como señala Iturralde en El Larguero de la Cadena SER, «la intención sólo la sabe el jugador que la hace y nadie más». «En la regla 12 quitaron hace 20 años la intencionalidad a la hora de entrar, porque la intención sólo la sabe el jugador que la hace y nadie más… y por eso la quitaron», explicó el analista arbitral.
«A los árbitros en el reglamento nos dieron tres maneras para discernir una entrada: imprudente (que es una entrada normal de fútbol que no lleva amarilla), temeraria (que lleva amarilla) y juego brusco grave (que lleva roja)», continúa diciendo Iturralde González en referencia a la ación de Antony y resaltó que «el CTA y los árbitros tienen que estar muy dolidos, porque el Comité de Competición juega a ser árbitro».
La regla número 12 de la que habla el ex árbitro de Primera División señala que toda falta cometida en la que se produzca contacto físico debe ser castigada con un libre directo, y distingue tres tipos de conductas: imprudente: el jugador muestra falta de atención o consideración al jugar contra un adversario o actúa sin precaución. No acarrean una sanción disciplinaria adicional.
El siguiente nivel, que implicaría ya una amonestación, sería temeraria. En este caso, el jugador realiza la acción sin tener en cuenta el riesgo o las consecuencias para su adversario; implica amonestación. La última habla de una falta con uso de fuerza excesiva: el jugador realiza la acción sin tener en cuenta el riesgo o las consecuencias para su adversario: conlleva expulsión.