Jude Bellingham ha terminado harto la temporada. Muy harto. La temporada del inglés en el Real Madrid ha sido probablemente la más desgastante de su todavía corta carrera y dentro del club son perfectamente conscientes de ello. Porque el problema para el centrocampista no ha sido únicamente futbolístico. Va muchísimo más allá.
Bellingham está cansado del entorno, del ruido constante y de todo lo que ha rodeado al Real Madrid durante un curso absolutamente caótico desde prácticamente el primer día. El inglés ha vivido demasiadas situaciones que no entiende y que le han ido desgastando poco a poco hasta terminar completamente agotado mentalmente. Y eso también se ha notado sobre el césped.
El propio futbolista ha hecho muchísima autocrítica durante los últimos meses, aunque también ha mandado recados en forma de celebración, como aquella vez que hizo el gesto de que bebía tras marcar un gol, en alusión a ls críticas que estaba recibiendo por, supuestamente, salir por la noche.
No obstante, Bellingham sabe perfectamente que su rendimiento ha estado muy lejos del nivel espectacular que mostró en su primera temporada vestido de blanco. Aquel Bellingham decisivo prácticamente cada fin de semana desapareció hace tiempo. Las estadísticas han bajado considerablemente y este curso se ha perdido 14 partidos por lesión. Tras el Mundial tuvo que pasar por el quirófano para solucionar las molestias que tenía en el hombro y en febrero sufrió una lesión muscular que se alargó más de lo deseado.
Dentro del Real Madrid consideran que nunca llegó a sentirse realmente cómodo esta temporada. Ni física ni futbolísticamente. El inglés ha ido perdiendo frescura, impacto y protagonismo dentro del equipo hasta terminar muy lejos de la versión dominante que enamoró al Bernabéu nada más aterrizar en el club. Pero el gran desgaste ha llegado fuera del campo.
Un vestuario convulso
La relación de Bellingham con otros líderes del proyecto como Mbappé está lejos de ser idílica. No existe sintonía entre ambos y dentro del vestuario eso lo sabe absolutamente todo el mundo. Con Vinicius la situación es bastante más cordial, pero tampoco existe una conexión especialmente fuerte. Y a todo eso hay que sumarle el ambiente irrespirable que se ha vivido durante muchos momentos del curso dentro del vestuario madridista.
Las peleas entre Aurélien Tchouaméni y Federico Valverde, el incidente entre Antonio Rüdiger y Carreras o los constantes problemas internos han terminado afectando muchísimo al inglés.
Además, Bellingham tampoco quedó al margen de la guerra interna contra Xabi Alonso. El centrocampista fue uno de los futbolistas que más empujó internamente contra el técnico donostiarra, aunque lo hizo de una manera muchísimo menos agresiva y pública que Vinicius o Valverde. El brasileño dejó directamente a Xabi a los pies de los caballos tras el Clásico, mientras que el uruguayo mostró públicamente su malestar durante el partido de Champions contra el Kairat en Almaty. Jude fue bastante más inteligente manejando todo aquello.
Plena confianza del Real Madrid
Eso sí, en el Real Madrid tienen claro que el inglés debe volver a dar muchísimo más. Porque sigue siendo una pieza absolutamente estratégica para el proyecto. De hecho, el club ni contempla cualquier escenario que implique escuchar ofertas o permitir según qué movimientos del jugador, pese a que Bellingham ha llegado a plantearse determinadas cosas durante esta temporada.
Inglaterra, un panorama Mundial
Ahora le llega otro desafío gigantesco: el Mundial con Inglaterra. Y tampoco aterriza allí en el mejor contexto posible. Thomas Tuchel no tiene la mejor relación con él, en marzo no jugó ni un solo minuto y parte de la prensa inglesa lleva tiempo muy encima del madridista.
Además, algunos compañeros dentro de la selección tampoco entienden ciertos privilegios que Bellingham exige durante las concentraciones, especialmente en todo lo relacionado con el plano extradeportivo.
Ahora, el inglés tiene un Mundial por delante para cambiarlo todo. También para volver a encontrarse a sí mismo. En definitiva, para volver a ser feliz. Y en el horizonte, Mourinho, al que conoció en la final de la Champions de 2024 y al que le pidió que se hiciera una foto con su madre, admiradora del portugués Los caminos los cruzan y ahora tratará de sacar lo mejor de un jugador que es absolutamente capital.