Curiosidades
Comportamientos

Según la psicología, las personas que mueven todo el rato las manos al hablar no es porque estén nerviosas: están ahorrando esfuerzo mental

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Contar una historia, explicar una receta o dar una dirección moviendo las manos de un lado a otro puede parecer una señal de nervios o inquietud. No obstante, un estudio de la Universidad de Chicago apunta a algo muy distinto, porque esos gestos aligeran el esfuerzo mental de quien habla.

Susan Goldin-Meadow, Howard Nusbaum, Spencer D. Kelly y Susan Wagner publicaron el experimento en 2001 en la revista Psychological Science. Niños y adultos recordaron más palabras y letras cuando podían gesticular al explicar un problema de matemáticas que cuando debían tener las manos quietas.

Así midieron en Chicago el efecto de los gestos en la memoria

El equipo analizó a 26 niños de casi diez años y 32 jóvenes en edad universitaria. Sólo tuvo en cuenta a quienes gesticulaban cuando tenían permiso para hacerlo, de un grupo inicial de 40 niños y 36 adultos.

Los niños resolvieron en una pizarra sumas en las que faltaba un número, y los jóvenes, ecuaciones de segundo grado. Tras cada problema, recibían una lista para memorizar. Los niños escuchaban palabras en voz alta, y los adultos veían letras durante unos cinco segundos en una tarjeta.

Con esa lista en la cabeza, cada voluntario contaba cómo había llegado al resultado y después la repetía. En la mitad de los ejercicios tenía las manos libres, y en la otra mitad debía dejarlas quietas sobre la mesa.

Niños y adultos recordaron más cuando gesticulaban, sobre todo con las listas largas, de tres palabras o seis letras. Con las cortas, la diferencia no fue significativa. The University of Chicago Magazine, la revista de la universidad, cifró la mejora en más de un 20%.

¿Por qué mover las manos al hablar ahorra esfuerzo mental?

Los autores descartaron que el efecto dependiera del tiempo. Con gestos, las explicaciones de los niños duraron incluso algo más, 12,9 segundos frente a 11,1.

Tampoco era la orden de no moverse lo que empeoraba la memoria. Nueve niños y 10 adultos dejaron de gesticular por su cuenta en algunos problemas, y recordaron lo mismo que cuando los investigadores se lo prohibieron.

Según los autores, el gesto expresa la misma idea que las palabras, pero de forma visual y espacial. Esa doble vía reduce el trabajo de la explicación y deja más margen para recordar. Howard Nusbaum, entonces director del departamento de Psicología, contó a la revista de la universidad que el gesto libera capacidad para otra tarea simultánea.

Incluso las personas ciegas de nacimiento gesticulan cuando hablan con interlocutores ciegos como ellos, según un trabajo previo de Goldin-Meadow. Esa costumbre indica que las manos sirven también a quien habla, no sólo a quien escucha.

El estudio no midió los nervios. Analizó explicaciones de matemáticas, y los propios autores advierten de que el mayor efecto aparece en tareas con contenido espacial, así que el beneficio podría limitarse a ese tipo de explicaciones.

Mover las manos sólo ayuda si los gestos tienen significado

Un trabajo posterior de Susan Wagner Cook, Terina Kuang Yi Yip y Goldin-Meadow, de 2012, precisó que sólo los gestos con significado aligeran la memoria. Los movimientos sin sentido no tienen ese efecto.

En 2004, Wagner, Nusbaum y Goldin-Meadow observaron además que el beneficio depende de que manos y palabras transmitan la misma información.

Si mañana tienes que explicar una ruta, una cuenta o cómo funciona algo, puedes señalar con las manos lo que describes en lugar de sujetarlas o juguetear con un bolígrafo. Los adultos del estudio de 2001 llegaron a completar 24 problemas antes de cansarse, frente a los 20 de los niños.