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La psicología dice que las personas a las que les gusta los días lluviosos no son nostálgicos, más bien sienten que es el mejor momento para analizar sus emociones y pensamientos

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Quizá no lo sabías, pero si el sonido de la lluvia te transmite calma, te gusta pasear bajo ella o te gustan los días nublados, es posible que te identifiques con la pluviofilia. No es un trastorno psicológico ni un concepto clínico reconocido oficialmente, sino una expresión popular que hace referencia a la atracción por la lluvia y la atmósfera que la acompaña.

Esta preferencia puede manifestarse de diferentes maneras: desde disfrutar del olor a tierra mojada después de una tormenta hasta sentir una sensación de tranquilidad al observar cómo resbalan las gotas por los cristales. Para algunas personas, los días lluviosos también representan una oportunidad para bajar el ritmo, quedarse en casa leyendo un libro o escuchar música sin las distracciones habituales.

¿Por qué hay personas a las que les gustan los días lluviosos?

Según un artículo de Joseph Plummer, autor del libro «Rainy Day Economic», las personas que disfrutan especialmente de los días lluviosos pueden sentirse más a gusto en momentos de introspección, cuando tienen tiempo para reflexionar sobre sus pensamientos, emociones y sentimientos. El autor también relaciona este comportamiento con una mayor sensibilidad hacia el entorno y con el placer de disfrutar de situaciones tranquilas, lejos del ruido y del ritmo acelerado de la vida cotidiana.

«La lluvia es un estímulo poco exigente que capta la atención, liberando la capacidad cognitiva para la contemplación. Esto es cierto cuando el entorno del porche es de naturaleza profunda, como una cabaña en el bosque. Es interesante pensar en la relajación de la lluvia del porche combinada con caminatas por la naturaleza en una experiencia similar a un retiro», explica Plummer.

Uno de los aspectos que más atrae a quienes disfrutan de los días lluviosos es el sonido constante de las gotas cayendo, que, al ser uniforme y repetitivo, genera una sensación de calma. En su artículo, Plummer señala que puede favorecer la relajación e incluso ayudar a conciliar el sueño. Al sentarse junto a una ventana mientras llueve, muchas personas encuentran la oportunidad perfecta para desconectar de las preocupaciones diarias y encontrar un momento de tranquilidad.

Precisamente, el oído es uno de los sentidos que más se estimula a través de la lluvia, y existen varias teorías que intentan explicar este efecto. Una de ellas apunta a que escuchar la lluvia desde la comodidad del hogar transmite una sensación de refugio y protección. Otra posibilidad es que el ritmo del sonido que producen las gotas al caer o los truenos resulten reconfortantes por sí mismos.

«Que a una persona le guste la lluvia no significa que sea pesimista, que esté atravesando un mal momento o que tenga una personalidad melancólica. No podemos conocer el estado emocional de alguien únicamente por sus preferencias meteorológicas. De hecho, hay personas que se sienten especialmente cómodas en los días lluviosos porque encuentran en ellos una tranquilidad que echan de menos durante el resto de la semana», explica la psicóloga Leticia Enjuto a Cuerpo Mente.

“En el día a día solemos posponer estas reflexiones porque estamos ocupados con otras cosas. Sin embargo, necesitamos momentos en los que no tengamos que responder a las expectativas de nadie ni resolver problemas de manera inmediata. La calma de los días lluviosos puede ayudarnos a identificar qué necesitamos», afirma.

Pluviofilia

El término pluviofilia procede de dos raíces: «pluvio», relacionada con la lluvia, y «filia», que hace referencia al amor, la afición o la atracción por algo. Por tanto, la pluviofilia describe el gusto especial por la lluvia y por todo lo que la rodea, desde el sonido de las gotas al caer hasta la tranquilidad que pueden transmitir los días grises. A diferencia de las fobias, que se caracterizan por un miedo intenso hacia determinadas situaciones u objetos, la pluviofilia se relaciona con una experiencia positiva.

Estudio sobre el comportamiento humano

La relación entre las condiciones meteorológicas y el comportamiento humano también ha sido objeto de investigación científica. Un estudio de campo publicado en 2009 en Journal of Experimental Social Psychology, realizado por Joseph P. Forgas, Liz Goldenberg y Christian Unkelbach, analizó cómo el estado de ánimo asociado al tiempo podía influir en la memoria cotidiana.

Los investigadores observaron que los participantes que visitaron una tienda durante días nublados y lluviosos recordaban con mayor precisión determinados objetos que quienes acudieron cuando hacía sol. Estos resultados sugieren que el estado de ánimo puede influir en algunos procesos cognitivos, aunque no demuestran por sí mismos que las personas que disfrutan de la lluvia sean más inteligentes o reflexivas.

Es importante distinguir entre ambas cuestiones: sentir predilección por un determinado clima es una preferencia personal, no una prueba de inteligencia, sensibilidad o equilibrio emocional. Sin embargo, este tipo de investigaciones apunta a que las condiciones ambientales pueden influir en cómo nos sentimos y en ciertos aspectos de la percepción y la memoria.