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¿Limpias la cocina antes de irte a dormir? En psicología, este hábito sugiere mucho más que un simple deseo de limpieza

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Según explica el psicólogo clínico Jordan Peterson en uno de sus trabajos, mantener ordenado el espacio personal es una forma de tomar las riendas de aquellos aspectos de la vida que sí podemos controlar. «Quienes limpian la cocina antes de acostarse no lo hacen para encontrarla limpia por la mañana, sino porque no quieren despertarse con un desorden, lo que inmediatamente marcaría la pauta para un día caótico», afirma el experto. La acumulación de objetos a la vista puede transmitir una sensación de desorden que influye en el bienestar mental. Ante esta situación, realizar pequeñas tareas cotidianas ayuda a recuperar la sensación de control y equilibrio.

Diversas investigaciones en el campo de la neurociencia señalan que mantener un entorno ordenado puede tener un efecto relajante sobre el sistema nervioso central. Cuando numerosos objetos compiten por captar nuestra atención dentro del campo visual, el cerebro debe procesar una mayor cantidad de estímulos, lo que puede dificultar la desconexión mental y hacer más complicado relajarse antes de dormir.

Por qué algunas personas necesitan limpiar la cocina antes de irse a dormir

Diversos estudios relacionan la percepción de un hogar desordenado con un estado de ánimo más bajo y mayores niveles de cortisol, la hormona del estrés. Jordan Peterson insiste en la importancia de adoptar pequeños hábitos para prevenir el desorden: «Sigue haciéndolo: empieza poco a poco, responsabilizándote del espacio inmediato que te rodea para evitar el caos futuro». De esta manera, dedicar unos minutos cada noche a ordenar la casa puede convertirse en una rutina que ayude a reducir la tensión acumulada durante el día.

Limpiar la cocina después de cenar puede convertirse en mucho más que una simple tarea doméstica. Para algunas personas, representa un ritual que les ayuda a desconectar de las obligaciones cotidianas y a asumir que la jornada ha terminado. Los psicólogos relaciona este comportamiento con el conocido efecto Zeigarnik, según el cual las tareas inacabadas pueden permanecer activas en la mente. En este contexto, una cocina desordenada puede funcionar como un recordatorio constante de aquello que todavía queda por hacer.

Rasgos de personalidad

Las personas que limpian la cocina antes de irse a dormir suelen mostrar una mayor conciencia de su entorno y un gran sentido de la responsabilidad. Según explica la psicóloga Olga Albaladejo a Cuerpo y Mente, «según el modelo de los Cinco Grandes de personalidad, estas personas puntúan alto en organización, disciplina y sentido de responsabilidad». Algunos estudios publicados en el ámbito de la psicología han relacionado este rasgo con una mayor perseverancia en las rutinas y una menor tolerancia a la incertidumbre.

Otro de los motivos que pueden explicar este hábito está relacionado con la regulación emocional. Algunas personas encuentran en la limpieza una manera de reducir la tensión acumulada durante el día y recuperar la sensación de bienestar antes de irse a dormir. «Diversas investigaciones en psicología explican que los espacios caóticos elevan el estrés. En estos casos, el orden externo no es una cuestión estética, sino una herramienta de autorregulación emocional. Estas personas necesitan calma fuera para poder sentir calma dentro», asegura Albadalejo.

Cuándo se convierte en un problema

Mantener la casa limpia y ordenada es un hábito saludable que contribuye al bienestar y facilita las tareas cotidianas. Sin embargo, puede reflejar un problema psicológico cuando limpiar deja de ser una elección y se convierte en una necesidad para recuperar la tranquilidad. Ser una persona pulcra o perfeccionista no implica necesariamente padecer un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), pero hay varias señales de alerta:

El principal problema de recurrir a la limpieza para aliviar la ansiedad es que la sensación de bienestar suele durar muy poco. «La ansiedad vuelve en cuanto algo vuelve a desordenarse. Se llega a un punto en el que uno ya no tiene el orden a su servicio. Es la persona la que está al servicio del orden», advierten los psicólogos.

Cómo afecta el desorden al cerebro

Michelle Smith, consejera profesional de Stillwater, Oklahoma, explica que la mente suele magnificar el esfuerzo que requiere una tarea y minimizar la sensación de bienestar que se experimenta después de completarla. «Tu cerebro puede intentar convencerte de que abandones la tarea incluso antes de empezar», señaló en declaraciones a la revista TIME.

La parálisis ante el desorden es más habitual de lo que parece y no siempre está relacionada con la pereza o la falta de disciplina. Su origen puede estar en la respuesta del sistema nervioso. Cuando el cerebro interpreta el desorden como una acumulación excesiva de estímulos, puede percibir el entorno como amenazante y aumentar la tendencia a evitar la tarea.