Isabel Allende, Premio Planeta 2026, sobre la muerte: «La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan»
La autora acaba de ganar el Premio Planeta 2026 en Barcelona
Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 con ‘La última hora antes del alba’, segunda parte de ‘La casa de los espíritus’
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Isabel Allende, nacida en Lima en 1942 y criada en Chile, es una de las escritoras en español más leídas del mundo. Su primera novela, La casa de los espíritus, publicada en 1982, ha vendido más de 70 millones de copias. La autora acaba de ganar el Premio Planeta 2026, en Barcelona, con La hora antes del Alba, una novela que presentó al jurado con otro título y con seudónimo.
Una novela que retoma a sus personajes
La obra recupera la historia de Alba, la nieta de los protagonistas de La casa de los espíritus, durante los años del terror. Allende explicó que el título alude a la hora más oscura de la noche, cuando ya se intuye la promesa del amanecer. El galardón, que Allende no había ganado nunca, está dotado con un millón de euros.
Una frase de Eva Luna
Entre las frases más citadas de la autora figura una que presenta el recuerdo como una forma de presencia, la muerte no existe, porque las personas solo mueren cuando se las olvida. Varias recopilaciones la sitúan en Eva Luna, novela de 1987.
Una escritora marcada por el duelo
En 1992 murió su hija Paula, a los 28 años, a causa de un error de medicación durante una hospitalización. Allende convirtió esa pérdida en el libro Paula, una autobiografía que narra la enfermedad de su hija, su coma y la nostalgia frente a la muerte. La frase es anterior a ese golpe, aunque muchos lectores la asocian hoy con él.
El recuerdo como forma de compañía
La reflexión no niega que la muerte sea un hecho biológico, sino que propone otra manera de vivir la ausencia. Según esa idea, el recuerdo mantiene una presencia en quienes siguen vivos y el legado de una persona continúa orientando decisiones, gestos y valores.
Aceptar la pérdida no obliga a borrar a quien se fue, es posible honrar su memoria y seguir adelante a la vez. Las culturas de todo el mundo han buscado formas de sostener ese vínculo, desde los altares a los antepasados hasta las fotografías familiares.