Ahorro

Los fontaneros españoles aconsejan: «Mientras esperamos a que el agua salga caliente en la ducha, lo mejor es recoger el agua fría en un cubo y usarla luego para fregar o regar las plantas»

ducha
Truco para ahorrar agua. Imagen ilustrativa generada con IA.

El agua se ha convertido en un recurso cada vez más valioso, y su precio en la Comunidad de Madrid lo refleja con claridad. Muchas familias ven cómo su factura sube de un recibo a otro sin entender muy bien por qué, asumiendo que su consumo es el normal, cuando en realidad suele haber margen de mejora en la instalación de cualquier vivienda.

Así lo explican desde Fontaneros Alcalá de Henares, que recuerdan que no hace falta reformar el baño para notar la diferencia: basta con cambiar algunos hábitos cotidianos y revisar ciertos puntos de la instalación que suelen pasar desapercibidos, para lograr un ahorro de cientos de euros al año.

El truco del cubo para no desperdiciar el agua fría de la ducha

Uno de los gestos más sencillos consiste en aprovechar el agua que se pierde mientras se espera a que salga caliente en la ducha. Esos litros, que normalmente se van directamente por el desagüe sin que nadie repare en ellos, se pueden recoger en un cubo y reutilizar después para fregar el suelo o regar las plantas.

Es un hábito que no cuesta nada y que, repetido cada día, suma una cantidad de agua nada desdeñable a lo largo del mes, sobre todo en las instalaciones donde el agua caliente tarda varios segundos en llegar hasta el grifo de la ducha. Un cubo junto al plato de ducha basta para convertir ese tiempo de espera, que de otro modo se pierde por el desagüe, en agua útil para otras tareas del hogar.

Cómo detectar una fuga silenciosa en la cisterna

Las fugas silenciosas son, según los fontaneros, uno de los principales enemigos del ahorro: una cisterna que pierde un pequeño hilo de agua de forma constante, casi imperceptible a simple vista, puede llegar a desperdiciar hasta 200 litros al día sin que nadie lo note.

Para comprobarlo basta con echar unas gotas de colorante alimentario en el tanque: si al cabo de unos minutos, sin haber tirado de la cadena, el agua de la taza se tiñe, hay una fuga en el mecanismo interno que conviene reparar cuanto antes para no seguir pagando de más.

Otros gestos que reducen la factura del agua

Instalar aireadores o perlizadores en los grifos es otra de las medidas más rentables: estas piezas, económicas y fáciles de colocar, mezclan aire con el chorro de agua y mantienen la misma sensación de presión y caudal mientras reducen el consumo real hasta en un 50%.

Cambiar la grifería tradicional de la ducha por una termostática también ayuda, ya que alcanza la temperatura deseada en segundos y la mantiene constante, evitando el gasto de agua y de energía, ya sea gas o electricidad, que supone ajustarla manualmente cada vez.

A la hora de renovar la lavadora o el lavavajillas, conviene además buscar electrodomésticos de alta eficiencia y usarlos siempre a carga completa, ya que un ciclo a media carga consume casi la misma cantidad de agua que uno lleno, con el gasto añadido de electricidad que supone hacer dos lavados en lugar de uno.

Combinar varios de estos gestos no implica hacer ninguna reforma ni una gran inversión inicial, pero sí suele notarse ya desde la siguiente factura.

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