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Arturo Pérez-Reverte, reportero de guerra y escritor español: «Comprendí que llevaba 20 años contando guerras y que el mundo seguía igual. Ni una bala menos»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Arturo Pérez-Reverte recordó el momento en que el reportero de guerra empezó a dejar paso al escritor que es hoy, en una entrevista con la periodista María José Solano, publicada en agosto de 2026. La conversación giró en torno a Enviado especial (Alfaguara, 2026), una selección de sus crónicas de guerra.

Solano trabajó casi un año con periódicos viejos, miles de fotos y crónicas originales para armar el volumen. En cambio, Pérez-Reverte admitió que ni siquiera lo leyó entero. Aun así, hoy cree que esa selección permite levantar «un mapa cronológico y biográfico» de lo que ha sido su trayectoria.

¿Por qué Arturo Pérez-Reverte se cansó de contar guerras?

En los años ochenta, el cansancio empezó a asomar en sus crónicas. Para el escritor, ese desgaste nació de una constatación personal sobre los conflictos que cubría desde hacía dos décadas.

«Comprendí que llevaba veinte años contando guerras y que el mundo seguía igual. Ni una bala menos», explicó Pérez-Reverte. «Ni un muerto menos. La misma guerra siempre», añadió.

Esa certeza, sin embargo, tuvo efecto sobre el propio reportero de guerra. «Al menos esto me ha cambiado a mí», reflexionó el autor, que sitúa en ese punto el nacimiento del novelista.

Según su relato, en esos años había empezado a acumular, sin darse cuenta, «material humano, emocional, narrativo». Pérez-Reverte no escribía sus crónicas desde el «yo», aunque le interesaba contar cómo veía el reportero el miedo de la gente. «Pero el cansancio era mío», precisó.

La guerra que construyó al escritor Arturo Pérez-Reverte

En declaraciones a la revista Ethic, Pérez-Reverte reconoció que «la guerra ha sido el factor que más ha condicionado mi vida». Por eso considera que Enviado especial resulta «más fiel que una autobiografía escrita deliberadamente», ya que ahí aparece «el barro original» y no la memoria mezclada con literatura.

«Me he dado cuenta de hasta qué punto la guerra construyó al hombre que soy ahora», admitió el escritor. Esa experiencia ya había pasado antes a su ficción. «Había goteado en mis novelas, sobre todo en El pintor de batallas, en Territorio comanche», recordó.

El miedo, para Pérez-Reverte, conserva siempre la misma imagen, «un amanecer gris y kleenex blancos atrapados en unos arbustos». La felicidad, en cambio, cabía en gestos simples. «Salir vivo de Sarajevo. Sentarte al sol después de semanas. Comer caliente», enumeró.

Tampoco siente nostalgia de aquel oficio. «No puedo sentir nostalgia de aquel periodismo porque ya no existe», afirmó. «Nosotros éramos una tribu», recordó sobre los reporteros de entonces. Según el autor, hoy un reportero compite «contra drones, móviles, satélites y redes sociales».

¿Quién es Arturo Pérez-Reverte?

Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena en noviembre de 1951. De acuerdo con la Universidad Politécnica de Cartagena, ejerció como reportero de prensa, radio y televisión durante 21 años, entre 1973 y 1994. Pasó doce en el diario Pueblo y nueve en los servicios informativos de Televisión Española.

En ese tiempo cubrió, entre otros, conflictos en Chipre, el Líbano, Eritrea, el Sáhara, las Malvinas, El Salvador y Angola. Sus últimas coberturas fueron la revolución rumana, la guerra del Golfo, Croacia y Bosnia.

Desde 1994 se dedica en exclusiva a la literatura. Su obra incluye títulos como El húsar (1986), La tabla de Flandes (1990), Territorio comanche (1994) y La Reina del Sur (2002). En junio de 2003 ingresó en la Real Academia Española (RAE). En febrero de 2004, la Universidad Politécnica de Cartagena lo invistió doctor honoris causa.