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ENTREVISTA

La viuda de Luis, hermano de Paz Padilla, un año después de su muerte: «El dolor está, pero seguir adelante es honrarle»

La viuda de Luis, hermano de Paz Padilla, habla con COOL dos años después de su muerte

Toñy recuerda la personalidad arrolladora de Luis y su capacidad para hacer sentir bien a todo el mundo

Luis falleció de forma inesperada en octubre de 2024, a los 57 años

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Hay lugares que terminan siendo mucho más que un negocio. Espacios que adquieren una personalidad propia, que se convierten en punto de encuentro y que, con el paso de los años, quedan inevitablemente ligados a la persona que los hizo posibles. El Trompeta, en Zahara de los Atunes, es uno de ellos. El chiringuito que Luis Padilla, hermano de Paz Padilla, fundó hace más de una década se convirtió en uno de los rincones más especiales de la localidad gaditana gracias, en buena parte, a la manera de entender la vida de su creador. Luis falleció de forma inesperada en octubre de 2024, a los 57 años, dejando completamente desolados a sus familiares y amigos y un enorme vacío en un lugar que durante años había sido prácticamente una extensión de su propia personalidad. Un año después de que su familia decidiera volver a abrir sus puertas, su viuda, Toñy, habla con COOL sobre cómo ha sido mantener vivo aquel sueño y sobre la presencia constante de un hombre al que define, sencillamente, como «el amor de mi vida».

Cuando Luis murió, El Trompeta dejó de ser durante un tiempo simplemente un negocio. La familia tuvo que enfrentarse al dolor de perderle y, al mismo tiempo, a la difícil decisión de qué hacer con aquel proyecto que había levantado con tanto esfuerzo. Fue Paz Padilla quien llamó a Toñy poco después del fallecimiento para proponerle continuar juntas con el local. «Me propuso seguir nosotras con este proyecto que él no había podido continuar», recuerda. En aquel momento, sin embargo, Toñy estaba «rota de dolor» y no podía pensar en otra cosa. Fue su hija quien terminó ayudándola a tomar una decisión: «Mamá, a papá le gustaría». Finalmente, Paz, Anna y Toñy entraron como socias y decidieron que El Trompeta no podía desaparecer con Luis. La intención no era simplemente mantener abierto el negocio, sino conservar una parte de todo aquello que él había construido.