Mariló Montero confirma que su hija Rocío quiere ser madre junto a Charlie Schein tras su boda: “Y familia ya veremos si numerosa”
Mariló Montero acaba de regresar de Nueva York tras la boda de su hija, Rocío Crusset
La modelo planea convertirse en madre tras su 'sí, quiero'
La felicidad sigue instalada en la familia de Mariló Montero. Apenas unos días después de la espectacular boda de Rocío Crusset y Charlie, celebrada en Nueva York, la periodista ha compartido algunas de las reflexiones más emotivas sobre un enlace que, según confiesa, ha superado todas las expectativas. «Estamos muy felices porque la boda ha sido preciosa, tal y como la habían planeado prácticamente al 100%», ha explicado Mariló, todavía emocionada por unos días que quedarán para siempre en el recuerdo familiar: «Son días de felicidad para la familia. Lo hemos disfrutado muchísimo. Cuando llega una boda a casa, siempre da mucha felicidad a todos los miembros de ella».
Más allá de la celebración, la comunicadora ha puesto el foco en lo que realmente le conmueve: ver a sus hijos construir su propio camino. «Es muy bonito ver a tus hijos que se casan enamorados, que construyen una familia convencidos y que empiezan un proyecto familiar propio», ha señalado. Un sentimiento que, además, le produce una enorme satisfacción como madre: «Es un orgullo ver que como padres te da mucha satisfacción el poder decir que lo hemos hecho bien».
Mariló Montero hace un balance de la boda de su hija
La boda estuvo cargada de simbolismo y de detalles cuidadosamente pensados por los novios. Uno de los momentos más especiales para Mariló fue descubrir el vestido que Rocío había diseñado junto a la prestigiosa creadora Christy Rilling, conocida por haber trabajado para personalidades como Michelle Obama o Bruce Springsteen. «Lo diseñó ella y lo confeccionó con Christy Rilling. Es un vestido tan delicado, tan bonito…», recuerda. Pero hubo algo todavía más impactante para la presentadora: «Cuando lo vi en la primera prueba, en Nueva York, me emocionó muchísimo. Es curioso porque, viendo a mi hija como modelo durante tantísimo tiempo, no la recuerdo de novia. Ver que era su vestido para su boda me emocionó especialmente».
Aunque el escenario elegido fue una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, Rocío y Charlie quisieron que la celebración mantuviera intactas sus raíces. «Aunque sea una boda neoyorquina, tenía que tener espíritu español, como no podía ser de otra forma», ha contado Mariló entre sonrisas. Y así fue: no faltaron el jamón, las manzanillas, las sevillanas y, sobre todo, «mucho amor».