Demi Moore

Demi Moore (63 años), sobre el envejecimiento: «Ponemos tres cosas por las que estamos agradecidas, tres retos o miedos y una cualidad o afirmación»

Demi Moore
Demi Moore en un programa. (Foto: YouTube).
Janire Manzanas

Demi Moore (63) comparte su visión del envejecimiento y de los cambios que trae consigo, con una profunda reflexión que va mucho más allá de la apariencia física. Para la actriz, existe una diferencia fundamental entre «envejecer» y «sentirse viejo». El primero es un proceso natural e inevitable que también puede aportar experiencias valiosas; el segundo depende, en gran medida, de la actitud con la que se afronta cada etapa.

Durante décadas, la sociedad ha asociado la juventud con el máximo atractivo, especialmente en el caso de las mujeres. En cambio, cumplir años se ha relacionado con una supuesta pérdida progresiva de belleza, interés y relevancia. Demi Moore propone cambiar esta perspectiva y reconocer que madurar también puede significar ganar libertad, confianza y autoconocimiento.

El poder de la gratitud

«Empezar el día agradeciendo todo lo que existe. Es una práctica diaria. Si no nos detenemos a apreciar todo lo que tenemos, no tenemos una base sólida sobre la cual avanzar. Lo que emerge son las cosas que quizás queramos cambiar o superar, y el peligro reside en la autocrítica y el autojuicio que esto conlleva.

Esta es una práctica muy rápida que no se limita a un momento, sino que forma parte de la vida. Gratitud, aceptación y, una vez que te liberas de los juicios, te abres inmediatamente a las posibilidades. La autoaceptación y el autoperdón conducen al amor propio, y estas tres cosas también se aplican a los demás. Se pueden aplicar a las circunstancias. Se pueden aplicar a otras personas. Pero es una fórmula muy sencilla», explica la actriz en una entrevista con Harper’s Bazaar Arabia.

Esta reflexión llega en una etapa en la que asegura disfrutar de una libertad que antes no tenía. Con sus hijos ya adultos y sin pareja, puede organizar su tiempo como desee. Recuerda que asumió responsabilidades familiares desde joven y que, durante años, sus decisiones estuvieron condicionadas por esas obligaciones.

Su familia continúa siendo una prioridad, aunque ahora también quiere disfrutar de ésta nueva etapa en la que necesita pasar tiempo a solas. Entre sus hábitos de cuidado personal destacan el descanso de calidad y la meditación, incluso cuando viaja. Según explica, a veces le basta con dedicar cinco minutos a esta práctica para sentirse bien consigo misma. Mantener el contacto diario con sus amigas es otra de las rutinas que forman parte de su día a día.

En un mundo que constantemente nos exige más, ¿cómo se crea un espacio para hacer una pausa y reconectar con uno mismo? «Creo que eso es algo que sé hoy sobre mí, que no sabía cuando era más joven, porque también estaba llena de tanto cuidado de los demás, que mi necesidad de tiempo a solas es esencial. He disimulado mi introversión buscando maneras de ser extrovertida. Mi timidez, he protegido mi timidez siendo demasiado cálida o cómoda. Realmente me doy cuenta de que me gusta mantener las cosas simples, porque así se vuelven factibles. Si hablamos de simplicidad, llegar a un lugar nuevo y crear anclas de cosas. A veces eso es despertarse, abrir la puerta cuando aún no hay luz completa de la mañana, antes de que el mundo se mueva y la energía sea vibrante y bulliciosa y tener simplemente ese momento de comunión conmigo misma para reflexionar».

Demi Moore no esconde la importancia que concede al cuidado personal y al bienestar, aunque su visión se aleja de la lucha constante contra el paso del tiempo. Para ella, la clave estaría en seguir sintiéndose vital y disfrutar del presente, sin permitir que la edad determine lo que puede hacer. La actriz también destaca el valor de la curiosidad, una cualidad que considera esencial en cualquier etapa de la vida.

Finalmente, hace una profunda reflexión sobre la longevidad. «La idea de la longevidad es invertir. Es invertir en ti misma. Es invertir en tu familia, invertir en tu comunidad. Si me acuesto después de un día en el que he tenido la oportunidad de expresar amabilidad, generosidad, a veces esa generosidad es solo una sonrisa, solo tomarse el tiempo para vernos, hay una cualidad que me llena. Mi comunidad de mujeres es esencial para mí. La estabilidad de la camaradería y la amistad. No tiene por qué ser algo serio. Puede ser ligero y divertido.

Tengo un grupo donde compartimos una lista de gratitud todos los días. Donde ponemos tres cosas por las que estamos agradecidas, tres desafíos o miedos y una cualidad o afirmación. Ser vista, compartirte para ser conocida y permitir que otros hagan lo mismo. La conversación sobre la longevidad, ese tipo de bienestar, viene con constancia. Ser constante. Así es como creamos un cambio real. No se trata de apresurarse a buscar lo nuevo. También se trata de comprometerse y dedicarle tiempo a algo. Y estamos en una época en la que la gente se mueve tan rápido que no deja espacio para nada».