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Grace Kelly como nunca antes: las imágenes perdidas de la familia Grimaldi salen del archivo real

La Casa Real de Mónaco ha publicado fotografías inéditas de la familia Grimaldi

Se trata de fotografías homenaje al fotógrafo Georges Lukomski, fallecido recientemente a los 94 años

Lukomski trabajó durante más de dos décadas en el Palacio Principesco

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

La reciente decisión de la Casa Real de Mónaco de abrir parte de su archivo histórico más íntimo ha emocionado tanto a los seguidores de la familia Grimaldi como a los amantes de la historia y la fotografía. A través de las redes sociales oficiales del Palacio Principesco, se han compartido imágenes inéditas que muestran una faceta mucho más cercana, cálida y humana del príncipe Rainiero III y de la inolvidable princesa Grace Kelly junto a sus hijos, Carolina, Alberto y Estefanía. Estas fotografías, cargadas de nostalgia y sensibilidad, constituyen además un homenaje póstumo a Georges Lukomski, el fotógrafo que durante más de dos décadas acompañó discretamente a la familia real monegasca.

Las instantáneas publicadas poseen un enorme valor sentimental e histórico. En ellas no aparecen únicamente los miembros de la realeza cumpliendo con actos oficiales o ceremonias institucionales, sino escenas cotidianas llenas de ternura y naturalidad. Se puede observar a Grace Kelly en su faceta más íntima, entregada plenamente a su papel de madre, leyendo cuentos a sus hijos o compartiendo momentos de tranquilidad en los jardines del palacio. También aparecen Rainiero y los pequeños disfrutando de paseos en coche, juegos familiares y reuniones alejadas del protocolo habitual que siempre rodeó a la familia principesca.