Joan Manuel Serrat, muy crítico contra el edadismo: “Tengo ganas de vivir, soy útil”
Joan Manuel Serrat ha concedido una reveladora entrevista cuatro años después de su retirada
El intérprete de ‘Mediterráneo’ ha desvelado que se siente “invisible” tras su jubilación
Así es su nueva vida en Barcelona tras bajarse de los escenarios
Joan Manuel Serrat ha seguido al pie de la letra cada una de las palabras que componen Me olvidé de vivir, la popular canción de Julio Iglesias. En 2022, y tras seis décadas dedicadas en cuerpo y alma a la música, el intérprete de Mediterráneo decidía bajarse de los escenarios tras «vivir de aplausos envueltos en sueños» o «cantar para el amor y el desamor» y, así, cambiar sus prioridades.
Desde entonces, el maestro ha tenido contadas apariciones públicas -lo que no ha significado que haya desaparecido del foco mediático-. Es más, ha querido reivindicar la lucha contra el edadismo y cómo, en una determinada edad, es habitual en España que se invisibilice a las personas.
La vida de jubilado de Serrat
Superada la barrera de los 70 años -incluso, a veces, 60-, una de las preguntas más recurrentes a los rostros conocidos -sobre todo a aquellos que se dedican a cualquier disciplina artística- es sobre su jubilación. Muchos llegan hasta el final de sus días entre conciertos o sets de rodaje. Un escenario que en ningún momento se planteó Serrat, que ahora ha puesto sobre la mesa un debate: ¿La retirada de un artista de tal calibre debería ser motivo de olvido por parte de sus fans? Su respuesta ha sido no y, además, ha dejado claro que quiere seguir siendo «útil».
En una entrevista para la BBC, el intérprete de Cantares -que en 2024 recibió el Premio Princesa de Asturias por ser «mucho más que un referente artístico para varias generaciones a las que ha hecho felices»- ha criticado cómo la sociedad, en muchos casos, obliga a la jubilación de manera involuntaria. «Al llegar a los 80 años, esta sociedad ingrata en la que vivimos tiene una cierta tendencia a no solamente permitir que uno se jubile, sino a jubilarlo obligatoriamente», ha deslizado.
Por su parte, el artista ha añadido que, «no piensa renunciar a su visibilidad ni a su derecho de ser útil». En este sentido, ha apuntado que en muchos casos la jubilación supone una retirada del foco, algo que no está dispuesto a aceptar: «Se retira el derecho a ser visible. Sigo siendo un ciudadano útil. ¿Que me quieren utilizar para una cosa u otra? Pues para las que me gusten, me dejaré y para las que no me gusten, no me dejaré (…). Tengo todas las ganas de vivir. No me van a quitar, mientras pueda, sentir esa maravilla que es la vida».
Y es que, a sus 82 años, está disfrutando de los pequeños placeres de la vida en su Barcelona natal y concretamente cerca de la montaña de Montjuic, en una casa con jardín, donde «rompe papeles», se «deshace de cosas que son inútiles, que dan dolores de cabeza y que son tentaciones para algún yerno», explicó fiel a su sentido del humor en El Nacional.