Julián Muñoz al poder: de camarero a alcalde de Marbella
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Hoy en día, Julián Muñoz es un nombre de rabiosa actualidad de nuevo gracias a su docuserie. Pero no siempre ha sido así. La historia de este hombre, natural de la abulense localidad de El Arenal, no pasa desapercibida. Mucho se ha escrito, hablado y dicho sobre su figura pero pocos saben que cuando era joven se ganaba la vida como camarero en un establecimiento de su lugar natal.
Siempre ha sido un hombre pasional y que se ha movido por los impulsos que le ha mandado su corazón aunque eso le costase caro. Antes de ganar millones en Andalucía se ganaba la vida como tabernero junto a su primera mujer conocida, Mayte Zaldívar. Se conocieron en la localidad madrileña de San Martín de Valdeiglesias, donde Julián vivía. Abrieron un local que no cumplió sus expectativas y fue entonces cuando decidieron liarse la manta a la cabeza y cambiar Madrid por Marbella.
La ciudad malagueña les recibió con los brazos abiertos cuando ellos no eran todavía conscientes de que significaría su socavón definitivo para ojos de la sociedad. Primero abrieron un bar en los aledaños del campo de fútbol que llamaron Mayte I y después llegaría Mayte 2 en la lujosa Puerto Banús. Su oferta era comida casera a buen precio, con ella encargándose de la cocina y él del comedor y las comandas. Se corrió la voz de la buena mano de Zaldívar con la cocina y el establecimiento se convirtió pronto en centro de reunión de corrillos improvisados entre gente influyentes, periodistas y Julián Muñoz como relaciones públicas improvisado.
La vena política de Julián Muñoz le venía de antes, de sus tiempos en Ávila, también de la mano de Jesús Gil. Aprovechando su locuacidad y don de gentes, se rodeó de las personas adecuadas hasta que cambio el mantel y la cuenta por el cargo de Concejal de Festejos de Marbella. Gil ya lideraba el Ayuntamiento con Juan Antonio Roca como mano derecha y Muñoz cada vez más metido en la ecuación.
Tras la dimisión de Jesús Gil como edil en abril de 2002, Julián Muñoz fue nombrado alcalde de la ciudad, para la que prometió trabajar «con templanza, mesura y honestidad» por mayoría absoluta. Un hito que empezó años antes cuando fue teniente alcalde y segundo puesto de la lista del GIL para las elecciones. Una vez estrenado el bastón de mando llegaría la eclosión de su romance con Isabel Pantoja: de su nombramiento como imagen de Marbella a la confirmación de su romance en El Rocío y todo lo que vino después y que acabaría con todos los protagonistas del Caso Malaya cumpliendo condena. Muñoz fue condenado en varios casos por cohecho, malversación de fondos públicos y por prevaricación urbanística. Pantoja y Zaldívar por blanqueo de capitales.
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