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Bloc de notas

Sa Feixina, como el toro de Osborne

Al desposeer determinados símbolos, durante el mandato de la socialista Aina Calvo en Cort, se suponía que el monumento de Sa Feixina había dejado de ser fascista, o lo que equivale al fascismo, había dejado de recordar un monumento de exaltación del franquismo, algo que ahora, sin excepción, es fuente de todos los males de la historia, pasados, presentes y futuros.

Pero aquello fue un craso error. La Secretaría de Estado de Memoria Democrática ha incluido ahora el monolito de Sa Feixina en el catálogo estatal de símbolos contra la memoria democrática, lo que implica su retirada o demolición. Pero ante esta decisión, el pleno del Ayuntamiento de Palma le otorgó la máxima protección patrimonial y Cort, en consecuencia, interpuso un recurso de alzada ante el Supremo contra la decisión del Gobierno al entender que esta decisión podría incurrir en un delito de prevaricación. Así las cosas, este asunto está ahora en manos de los tribunales y esperemos que algún antifascismo judicial no acabe derribando el monumento.

Mientras, ¿qué sucede aquí? Pues que ahora Sa Feixina amanece teñida de rojo y con pintadas antifascistas ante la celebración de una concentración de un grupo llamado Núcleo Nacional que registró la multitud de una quincena de integrantes y contemplada por más periodistas que manifestantes, mientras otra manifestación contraprogramada de organizaciones antifascistas transcurrió también sin incidentes.

O sea, se supone que entre fascistas y antifascistas la sangre no llegó al río. Pero ahora, vaya, le tocará al Ayuntamiento borrar las pintadas y, si los encuentran, multar a los pintores. Queda claro que a Sa Feixina, guardando las distancias, le ocurre lo mismo que al toro de Osborne, que aquí ya solo queda un ejemplar. Entre independentistas y partidarios de la unidad nacional, aparece pintado una vez de un color y otra de otro. Esperemos que a Sa Feixina ni la derriben ni, menos aún, cada temporada cambie de color.

MARTES: UNA MARAVILLA DE SANIDAD. Hubo una vez una web, dependiente de la Conselleria de Sanidad, llamada cita previa de IB-Salut, donde con facilidad una, uno o une podía concertar una cita con médicos o enfermeras. Pero en un afán de mejorar algo que funcionaba bien –lo que funciona no se toca, según la presidenta Prohens y con razón—, ahora ha dejado de funcionar y, para concertar citas, se redirige a una nueva web llamada Espaisalut que, oh maravilla, no es que dé las citas que antes daba IB-Salut, sino que no da ninguna porque, literalmente, no funciona y ahora, quienes podían concertar una cita por internet han dejado de hacerlo para tener que requerir citas por teléfono y con absurdos tiempos de espera.

Pero la Conselleria de Salud no ha solucionado el problema de esta nueva web, que es un fracaso. A título de ejemplo, los ciudadanos que antes estaban registrados en IB-Salut, ahora no lo están en Espaisalut, debían acreditarse de nuevo y el paciente, claro, en el carné que dispone no tiene por qué saber cuál es el número del CIP y luego, admírense, para registrar la fecha de nacimiento, un septuagenario, por ejemplo, tiene que retroceder día a día, mes a mes y año a año hasta llegar a la fecha solicitada. Ya ven, se han lucido con el encargo y más se han lucido aún quienes lo hayan perpetrado.