Un nostálgico del helado más mítico de La Menorquina clama para que no desaparezca: «¡Punky vuelve!»
Un creador de contenido lanza una recogida de firmas para que el conocido helado de los 90 vuelva al mercado
La desaparición del mítico helado Punky, todo un icono de los años 90, no ha sido bien recibida por muchos consumidores. La empresa La Menorquina anunció recientemente la retirada del mercado de uno de sus productos más reconocibles debido a la falta de ventas. Se trata de un helado con forma de pingüino de cresta roja, relleno de vainilla, que durante años marcó los veranos de miles de clientes.
La compañía, originaria del municipio menorquín de Alaior, comunicó el pasado 15 de marzo la salida definitiva de este producto de su catálogo. Lo hizo a través de un mensaje cargado de tono nostálgico y humor: «Nos despedimos de Punky. Deja nuestro catálogo. El mercado ha hablado: las nuevas generaciones buscan otras cosas y los adultos… bueno, os acordáis de él con cariño, pero os da demasiada vergüenza pedirlo en público. La timidez ha ganado a las ventas. Punky nos deja. Alza el vuelo. Gracias por tantos veranos».
Este anuncio, que parecía cerrar definitivamente la etapa del popular helado, provocó una rápida reacción en redes sociales. Numerosos usuarios expresaron su descontento y nostalgia, recordando la importancia que Punky tuvo en su infancia. Sin embargo, entre todas las respuestas, destacó especialmente la iniciativa de un creador de contenido, Marc Pujol Barrón, quien decidió ir un paso más allá.
El influencer lanzó una recogida de firmas con el objetivo de lograr el regreso del producto. En apenas seis días, la propuesta logró reunir cerca de 1.600 apoyos, reflejando el arraigo emocional que todavía mantiene el helado entre una parte del público.
Pero su acción no se limitó al ámbito digital. Como parte de su protesta, Pujol adquirió en Wallapop un disfraz del propio Punky y se presentó con él frente a las oficinas de la empresa.
A través de sus redes sociales, el creador ha compartido vídeos en los que expresa su malestar y su vínculo personal con el producto. Era mi helado favorito; mi padre me lo regalaba todas las semanas. «No saben lo que me han hecho», afirma en uno de sus mensajes publicados en Instagram.