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El informe pericial del propio Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe sobre el polideportivo que desmiente a su alcalde

El informe pericial encargado por el propio Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe (Sevilla) sobre el ruido del complejo deportivo Cavaleri reconoce que varias actividades de las instalaciones municipales superan los límites acústicos permitidos y provocan molestias en las viviendas colindantes. El documento, elaborado por la empresa especializada INERCO Acústica y fechado el 25 de febrero de 2026, al que ha tenido acceso OKDIARIO, concluye que los partidos de fútbol y rugby durante los fines de semana incumplen la normativa, mientras que los entrenamientos de fútbol también registran niveles por encima de los umbrales legales.

El estudio, titulado Plan Eficaz de Reducción de Ruido (PERR) en las instalaciones del conjunto deportivo Cavaleri, fue realizado a petición del Consistorio y tiene como objetivo establecer medidas correctoras para reducir el impacto acústico de una instalación situada en un entorno urbano con viviendas próximas. Sus conclusiones contradicen cualquier mensaje que presente el problema como una simple molestia vecinal sin respaldo técnico: el propio documento municipal acredita que existen situaciones en las que se rebasan los límites establecidos por la normativa.

La empresa realizó tres campañas de mediciones acústicas los días 10 de julio y 23 y 26 de noviembre de 2025, en distintas épocas del año y bajo diferentes condiciones de actividad. A partir de esos registros, elaboró un modelo predictivo para evaluar la propagación del ruido y estudiar posibles soluciones.

Más de 110 decibelios

Las tablas técnicas del informe, recogidas en las páginas 19 y 20, ponen cifras a la potencia acústica de las distintas actividades del complejo deportivo. En el caso del rugby, el documento atribuye una potencia acústica de hasta 109 decibelios a los jugadores durante los partidos de fin de semana, mientras que los árbitros alcanzan los 110 decibelios y los espectadores llegan a los 105. El conjunto de estas fuentes convierte la competición en uno de los escenarios más desfavorables para el entorno residencial.

El fútbol tampoco queda al margen. Durante los entrenamientos entre semana, el informe recoge una potencia acústica de 107 decibelios para los jugadores, 109 para los árbitros y 104 para los espectadores. En los partidos de fin de semana, los jugadores alcanzan los 102 decibelios, mientras que los árbitros llegan a los 107 y el público se sitúa en 100.

Estas cifras corresponden a la potencia acústica atribuida a las fuentes emisoras en el modelo técnico, no al nivel de ruido que llega directamente a las viviendas. No obstante, permiten identificar la intensidad sonora de las actividades que el propio estudio señala como responsables de los incumplimientos detectados en el perímetro residencial.

La OMS alerta de los riesgos del ruido

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la contaminación acústica uno de los principales riesgos ambientales para la salud física y mental. La exposición continuada al ruido puede alterar el sueño, elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, aumentar las respuestas de estrés y favorecer problemas cardiovasculares.

También puede provocar irritabilidad, ansiedad, dificultades de concentración y un deterioro del rendimiento cognitivo. En el caso de los vecinos de Cavaleri, la preocupación radica en que el informe municipal identifica episodios en los que la actividad deportiva supera los límites acústicos establecidos para proteger las zonas residenciales.

Las recomendaciones de la OMS para el ruido ambiental varían: para el tráfico rodado, por ejemplo, establece niveles inferiores a 53 decibelios durante el día y a 45 durante la noche. En el interior de las viviendas, aconseja no superar los 35 decibelios durante el día para facilitar la comunicación y los 30 en los dormitorios por la noche.

El ruido supera el límite legal

El diagnóstico de la situación actual, recogido en la página 23 del informe, confirma que el problema no se limita a la intensidad sonora de las actividades deportivas. La evaluación acústica en cuatro puntos de las fachadas residenciales registra 61, 63, 61 y 61 decibelios, respectivamente, frente al límite legal de 55 decibelios aplicable durante el periodo diurno.

Los cuatro puntos aparecen identificados como incumplimientos en la tabla del estudio. El más afectado alcanza los 63 decibelios, ocho por encima del máximo establecido. Estos valores corresponden a la evaluación del ruido recibido en las fachadas, una magnitud distinta de la potencia acústica de los focos emisores detallada en las tablas anteriores.

Pantallas acústicas de hasta siete metros

Ante los incumplimientos detectados, INERCO propone dos alternativas de apantallamiento acústico en el tramo del perímetro más expuesto hacia las viviendas. La primera consiste en instalar una pantalla acústica opaca de siete metros de altura. La segunda plantea una estructura mixta, con cuatro metros de material opaco y otros tres de metacrilato acústico.

Ambas soluciones se evaluaron mediante simulaciones bajo el escenario más exigente: un partido de rugby durante el fin de semana. Según los cálculos del informe, las dos alternativas permitirían reducir el ruido recibido en las fachadas residenciales hasta cumplir los límites legales.

En la primera propuesta, los niveles calculados en los cuatro puntos analizados bajarían de 61, 63, 61 y 61 decibelios a 43, 48, 48 y 48, respectivamente. La segunda alternativa ofrece resultados acústicos equivalentes, según el documento.