Andalucía

El alcalde de Mairena del Aljarafe recibió en 2017 una denuncia de 62 vecinos por los ruidos del polideportivo

Antonio Conde
Antonio Conde, alcalde socialista de Mairena del Aljarafe (Sevilla).
Ezequiel Marín

El alcalde socialista de Mairena del Aljarafe (Sevilla), Antonio Conde, recibió en marzo de 2017 una denuncia formal de los vecinos colindantes al polideportivo Marina Alabau por las molestias que, según exponían, generaba la actividad de estas instalaciones deportivas. El escrito, registrado en el Ayuntamiento el 31 de marzo de ese año, alertaba de los problemas de ruido, contaminación acústica y lumínica, así como de la falta de control sobre las personas que accedían al recinto. La documentación aportada recoge 63 firmas de afectados.

El documento, dirigido al alcalde del Ayuntamiento, describía una situación que los residentes calificaban de «insostenible». Los firmantes denunciaban que la proliferación de actividades deportivas y campeonatos había convertido el polideportivo en un foco de molestias para las viviendas próximas. Entre los problemas enumerados figuraban los gritos, los escándalos, el uso de trompetas, tambores y megáfonos, así como los golpes y el ruido procedente de las sillas del pabellón cubierto.

La denuncia también advertía de que los vehículos de los asistentes invadían los vados de los residentes y de que se arrojaban piedras y otros objetos al interior de las viviendas. Los vecinos sostenían, además, que algunas personas deambulaban por las instalaciones sin ningún tipo de control de acceso y que las actividades podían prolongarse desde las 19:30 horas hasta las dos de la madrugada, durante los siete días de la semana y a lo largo de todo el año.

Los vecinos denunciaron la falta de medidas

Los afectados aseguraban que el problema no se limitaba a las jornadas de mayor actividad deportiva. En el escrito señalaban que incluso los campeonatos de natación, que podían comenzar a las nueve de la mañana y finalizar a las once de la noche, generaban importantes molestias. Según su relato, la elevada potencia de los altavoces, las bocinas y el ruido de los asistentes impedían descansar a quienes vivían a escasos metros del recinto.

Los firmantes denunciaban igualmente que algunos residentes habían tenido que desembolsar cantidades importantes de dinero para instalar ventanas y puertas especializadas con el objetivo de reducir el ruido que entraba en sus domicilios. Otros, según el documento, optaban por abandonar temporalmente sus viviendas y regresar cuando terminaban los escándalos.

El escrito reclamaba medidas para limitar estas molestias y acusaba al Ayuntamiento de no haber actuado pese a que, según los denunciantes, el problema ya se había puesto en conocimiento municipal años antes. Los vecinos también afirmaban haber acudido al Defensor del Pueblo.

Entre las deficiencias que atribuían al Ayuntamiento figuraban la ausencia de pantallas antirruido, la falta de vallas perimetrales para separar las instalaciones de las viviendas y el incumplimiento de las ordenanzas municipales sobre contaminación acústica y lumínica. También denunciaban la venta de bebidas alcohólicas en botellas de cristal dentro del recinto.

La documentación sitúa estas quejas en marzo de 2017, casi una década antes de la actualidad, y constituye un antecedente documental de las reclamaciones vecinales sobre el funcionamiento del polideportivo Marina Alabau. Su contenido permite acreditar que el Ayuntamiento recibió entonces un escrito en el que se detallaban las molestias denunciadas por los residentes sin que Antonio Conde –conocedor de la situación– llevara a cabo actuaciones municipales en pro de la correcta convivencia de estos vecinos.

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