El Enabot EBO Max es el robot con ojos que vigila la casa y quiere hacerse un hueco en la familia
Patrulla, graba, detecta caídas y entretiene a niños y mascotas desde una bola de 750 gramos con orugas
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He tenido rodando por casa al Enabot EBO Max y la conclusión es menos sencilla que el propio aparato. Es un dispositivo simpático, cuyo predecesor ya tuve la opción de poner a prueba y que cuenta con mucha utilidad si sabes enfocarlo bien. Ahora bien, hay que entenderlo a medida que lo vas usando, ya que no tiene una curva de aprendizaje rápida, sino que te debes ir familiarizando con sus opciones parta sacarle provecho.
Así es el Enabot EBO Max
El EBO Max es un robot doméstico de compañía y vigilancia fabricado por Enabot, una empresa de Shenzhen especializada en este tipo de dispositivos, que lo presentó a finales de marzo de 2026 como su modelo más avanzado. Pertenece a la categoría de cámaras móviles para el hogar, a medio camino entre una cámara de seguridad, un juguete interactivo y un asistente de voz. Está pensado para vigilar la casa en ausencia, echar un ojo a las mascotas, hablar con quien se ha quedado en casa y, según la marca, acompañar a personas mayores con funciones como la detección de caídas.
| Características del Enabot EBO Max | |
|---|---|
| Modelo | EBO Max |
| Dimensiones | 129 x 127 x 117 mm |
| Peso | 750 ± 10 g |
| Material | PC + ABS |
| Cámara | 8 MP, resolución 4K (3840 x 2160) |
| Ángulo de visión | 131° |
| Formatos de archivo | JPG y MP4 |
| Almacenamiento | Tarjeta SD de hasta 256 GB (incluye una de 32 GB preinstalada) |
| Batería | 2.500 mAh |
| Tiempo de carga | 3-4 horas |
| Autonomía | En espera o grabando vídeo, 4-6 horas. En movimiento continuo, hasta 3 horas |
| Motor | Motor de engranajes con escobillas |
| Navegación | V-SLAM, memoria de rutas y acoplamiento por infrarrojos |
| Velocidad | 20-60 cm/s |
| Altura máxima de obstáculo | 12 mm |
| Pendiente máxima | 15° |
| Ruido en funcionamiento | 53 dB |
| Micrófonos | Matriz de 4 micrófonos con cancelación de ruido por IA |
| Wi-Fi | 2,4 GHz y 5 GHz |
| Contenido de la caja | Robot EBO Max, base de carga, adaptador, alfiler de reinicio, tarjeta SD de 32 GB preinstalada y manual de usuario |
Una bola con mirada propia
El diseño es la mitad del producto, y Enabot lo sabe. La carcasa blanca y brillante, con dos franjas plateadas que la recorren de lado a lado, envuelve una cara negra en la que las dos pantallas redondas hacen de ojos. Parpadean, miran hacia donde suena una voz y cambian de expresión según el contexto, y desde la app se puede elegir su aspecto entre decenas de diseños agrupados en familias como Cielo estrellado, Naturaleza o Elfo. Parece un capricho, pero es lo que convierte una cámara con ruedas en algo con lo que los niños quieren interactuar.
La cámara va en una pequeña cápsula que sobresale por encima de los ojos, y en la parte superior hay un botón con el icono de una onda de sonido rodeado de cuatro orificios, coherentes con la matriz de cuatro micrófonos que anuncia la marca. En los laterales aparecen dos rejillas circulares con el logotipo de Enabot.
Por debajo, el robot se apoya en dos orugas de goma con tacos, y la pieza inferior que las sostiene se desmonta para limpiarlas y acceder a la ranura de la tarjeta de memoria, que ya viene instalada. Ahí están también los contactos de carga y el orificio de reinicio.
La base de carga es un disco blanco muy discreto que se conecta a la corriente con un cable. El robot se sube a ella de frente y, mientras carga, un pequeño piloto verde se enciende bajo los ojos.
Una cámara a ras de suelo
La cámara de 8 megapíxeles graba en 4K con un gran angular de 131 grados, y eso se nota en la imagen, que abarca casi una habitación entera aunque con la deformación típica de estos objetivos en los bordes. Lo más curioso es la perspectiva. Desde la altura del EBO Max, cualquier habitación se ve como la vería un gato, lo que resulta útil para localizar a una mascota escondida y bastante menos para reconocer una cara a distancia.
La conducción manual se hace en horizontal, con un control para avanzar y retroceder a la izquierda y otro para girar a la derecha, y en la parte superior aparecen la batería, la calidad de la señal y la velocidad de transmisión. Esa última cifra importa más de lo que parece. Con la señal marcada como sobresaliente el vídeo llega fluido, y cuando baja a buena la velocidad se desploma y la imagen lo acusa. Conviene tener una red Wi-Fi que llegue bien a todas las habitaciones por las que va a moverse.
La vista en directo incluye accesos para silenciar el micrófono o el altavoz, activar la calidad HD y pasar a pantalla completa, y la aplicación se organiza en tres pestañas, Control, Cámara y Llamada, para manejarlo, revisar grabaciones o hacer videollamadas con quien esté en casa.
Patrulla, supervisión y grabación programada
El apartado de Protección inteligente del hogar reúne las funciones más prácticas. Patrulla permite programar recorridos por la casa, ya sea siguiendo una ruta, visitando puntos marcados o cubriendo toda la vivienda. Supervisión agrupa las alertas de cuidado, entre ellas la detección de caídas y el aviso si no se detecta actividad durante un tiempo, dos funciones que la marca orienta a personas mayores que viven solas y que dependen de que el robot esté en la habitación adecuada en el momento adecuado. Recordatorio y Lista de tareas completan el bloque.
El mapa de la casa se construye con navegación visual V-SLAM y toma la base de carga como punto de referencia. Si mueves el robot a mano y luego intentas usar las funciones que dependen del mapa, la app te pide que primero lo devuelvas a la base. Es una limitación lógica, pero choca con la idea de un robot que se orienta solo en cualquier circunstancia.
La grabación programada es flexible. Se puede grabar de forma continua, solo mientras el robot está en la base o solo cuando está fuera de ella, y en este último caso se detiene si la batería baja del 10 % para que el robot no se quede tirado. Se ajusta la franja horaria y los días de repetición, y todo se revisa después desde la propia pantalla de reproducción. Eso sí, el texto que explica la función aparece cortado a mitad de frase, uno de varios detalles que delatan una traducción al español sin terminar.
Una IA con más ambición que acabado
La gran novedad del EBO Max frente a otros robots de la marca es su asistente conversacional. Se activa diciendo «EBO EBO» a unos pocos metros, el robot se gira hacia quien le habla y responde en lenguaje natural. Puede poner temporizadores y recordatorios, seguirte por la casa, buscar a un miembro de la familia o encadenar órdenes más complejas, como patrullar varias veces al día durante unas vacaciones y avisar de cualquier movimiento.
Enabot asegura que reconoce caras y voces, que aprende las rutinas de la casa y que su memoria a largo plazo lo hace más útil con el tiempo. Es la parte que más necesita semanas de uso para valorarse, y también la más irregular, porque la IA se atasca con cierta facilidad cuando se le encadenan preguntas, algo que es lógico.
El bloque de Entretenimiento interactivo muestra el lado más juguetón. Juego de roles permite que el robot adopte un personaje como Storyteller o Young Girl, además de la opción de crear uno propio. El Modo loro permite enviarle un texto y que lo lea con una voz clonada de un familiar, algo que funciona como un mensaje sorpresa para quien está en casa aunque me plantea dudas razonables sobre el uso de voces clonadas. Hay también un apartado específico de compañía para mascotas.
Lo que no tiene es integración con Alexa o Google Home, así que no sirve para encender luces ni para entrar en automatizaciones del hogar, y tampoco funciona como altavoz para música.
Privacidad en una casa con niños
Un robot con cámara 4K que puede grabar todo el día y que se mueve por el salón obliga a pensar en la privacidad más que una cámara fija. Enabot asegura que el vídeo se transmite con una conexión directa y cifrada entre el robot y el móvil, y que por defecto las grabaciones se guardan en la tarjeta de memoria del propio robot.
La app ofrece además un servicio opcional de almacenamiento en la nube, con una prueba gratuita de siete días, que permite ver los vídeos aunque el robot esté desconectado. Quien priorice la privacidad puede quedarse con el almacenamiento local sin perder ninguna función básica.
Echo de menos, sin embargo, un obturador físico para la cámara o un interruptor que corte el micrófono. La alternativa es un modo No molestar que cierra los ojos del robot durante las horas que elijas y una gestión cuidadosa de los usuarios invitados en la app, porque cualquiera con acceso puede ver lo que ocurre en casa. En un hogar con niños, la grabación continua de todo el día merece pensarse dos veces antes de activarla.
Batería y movilidad
La batería de 2.500 mAh da, según el fabricante, entre cuatro y seis horas en espera o grabando y hasta tres horas en movimiento continuo, con una recarga completa de tres a cuatro horas. Son cifras suficientes para un aparato que pasa la mayor parte del tiempo en su base y sale de ella para patrullar o jugar. Las orugas superan obstáculos de hasta 12 milímetros y pendientes de 15 grados, lo que alcanza para la mayoría de alfombras y juntas entre baldosas pero no para escalones ni umbrales altos. En marcha hace algo de ruido.
Precio del Enabot EBO Max
El Enabot EBO Max tiene un precio oficial de 599 euros. En la caja vienen la base de carga y una tarjeta de 32 GB ya instalada, suficiente para empezar a grabar sin comprar nada más. La suscripción en la nube es opcional y la app la ofrece con siete días de prueba gratis.
Mi valoración del Enabot EBO Max
El EBO Max acierta en lo que se puede tocar. El diseño es simpático sin resultar infantil, la cámara 4K con gran angular cubre bien cada estancia, la conducción desde el móvil es sencilla y la combinación de patrullas, grabación local sin cuotas y alertas de cuidado está bien para quien quiere vigilar la casa, a una mascota o a un familiar mayor.
Debe mejorar en lo que depende del software y en algún olvido de diseño. La IA conversacional promete más de lo que ofrece hoy con estabilidad, la traducción de la app está a medias, no hay integración con los asistentes del hogar y la ausencia de un corte físico para cámara y micrófono pesa en un aparato que vive en el salón. Por 599 euros es una compra razonable para quien vaya a usar sus funciones de vigilancia y cuidado desde el primer día. Quien lo quiera sobre todo por su inteligencia artificial hará bien en esperar a ver cómo evolucionan las actualizaciones.
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