Tecnología
gadgets

El CMF Speaker M es un altavoz que suena muy bien y se reconoce desde lejos

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Los altavoces Bluetooth se parecen cada vez más entre sí. Cilindros, tubos, cajas con una rejilla y un logotipo discreto. Por eso llama la atención que el estreno de CMF en este terreno recuerde a lo que se guarda en la nevera. La submarca de Nothing ha presentado el CMF Speaker M, también en una versión más pequeña denominada S, un altavoz portátil que toma su forma de un brick de leche y que, después de probarlo, me deja una sensación bastante clara. Es sencillo, pero suena muy bien.

Así es el CMF Speaker M

CMF es la submarca de Nothing y su discurso consiste en acercar el buen diseño a más gente. El CMF Speaker M es su primer altavoz portátil y salió a la venta el pasado día 12. Es un modelo Bluetooth con asa integrada, resistente al agua y al polvo, que CMF plantea para llenar de sonido una habitación, un espacio de trabajo o una reunión, y que se lleva igual de bien de la cocina a la terraza. La unidad que he probado es la blanca, aunque también existe en gris oscuro, naranja y turquesa.

Características del CMF Speaker M
Colores Blanco, Gris oscuro, Naranja, Turquesa
Altura 220 mm
Anchura 85 mm
Profundidad 54 mm
Peso 602 g
Altavoces Woofer de 70 mm + Tweeter de 16 mm
Respuesta en frecuencia 60 Hz – 20 kHz
Potencia de salida 35 W RMS
Ajuste de sonido Nothing
Códecs de audio AAC, SBC
Resistencia IP68
Batería 4.900 mAh, batería recargable de iones de litio de 3,8 V
Autonomía (volumen al 50 %, Ultra Bass activado) Hasta 18 horas
Autonomía (volumen al 80 %, Ultra Bass activado) Hasta 4 horas
Tiempo de carga completa 3 horas
Bluetooth 6.0
Party Mode Sí (Auracast)
Stereo Mode Sí
Emparejamiento rápido NFC
USB Type-C Carga y audio
Conexión dual Sí
Emparejamiento en Android y Windows Google Fast Pair, Microsoft Swift Pair
Low Lag Mode Sí

Un brick de leche con asa

Mide 220 milímetros de alto, 85 de ancho y 54 de fondo, y pesa 602 gramos. No cabe en un bolsillo, pero tampoco lo pretende. La parte superior se resuelve con un asa que sirve para cogerlo con la mano, colgarlo de un gancho o llevarlo cruzado, y en una mesa se mantiene de pie sin problema. En el frontal, dos rejillas circulares se apilan una sobre otra y dejan claro que dentro hay dos altavoces.

Foto: Nacho Grosso

CMF presume de que partió de un brick de leche de aire nostálgico para romper con la silueta convencional de este tipo de producto. La verdad es que el resultado funciona. El CMF Speaker M se reconoce a primera vista, queda bien sobre una estantería y no se confunde con otros altavoces portátiles.

El uso es una oda a la sencillez y se apoya en un dial físico y tres botones. El dial sube y baja el volumen al girarlo, pausa y reanuda la música con una pulsación, salta a la siguiente pista con dos y vuelve a la anterior con tres. Una pulsación larga activa Ultra Bass o Wide Soundstage, según lo que se configure en la aplicación. Los botones se reservan para el encendido, el emparejamiento Bluetooth y Auracast. Es un esquema simple, que se aprende enseguida y que evita sacar el móvil cada vez que se quiere cambiar de canción.

Foto: Nacho Grosso

Panel frontal y dial intercambiables

La carcasa frontal puede extraerse, y ahí está buena parte de la gracia del producto. Un cierre en la parte trasera desbloquea el panel, se retira el dial y el panel sale hacia arriba. Con ese gesto se cambia el aspecto del altavoz sin tocar nada del interior.

CMF añade que las dimensiones de estas piezas siguen especificaciones estandarizadas y que habrá un archivo oficial para imprimir diseños propios en 3D. Es una idea atractiva para quien tenga impresora o conozca a alguien que la tenga.

Panel: Nacho Grosso

Cómo suena el CMF Speaker M

Mi impresión es que suena muy bien, y más aún si se tiene en cuenta su tamaño. Según CMF, el altavoz combina un woofer de 70 milímetros y un tweeter de 16 en un recinto cerrado, con una respuesta en frecuencia de 60 Hz a 20 kHz. Reparte los graves y los agudos entre dos unidades dedicadas, en lugar de pedirle todo a una sola, y eso suele traducirse en voces e instrumentos más separados.

La marca ha puesto 35 W de potencia RMS, repartidos en 25 W para el woofer y 10 W para el tweeter. Tampoco hay que esperar los graves profundos de un equipo grande de salón, algo que un altavoz de 220 milímetros de alto difícilmente puede dar.

El Adaptive Tuning, integrado en el hardware, analiza la reproducción y corrige la potencia de salida y la ecualización en tiempo real sin que el usuario haga nada. A partir de ahí la aplicación Nothing X permite elegir entre cuatro perfiles de ecualización, Balanced, More Bass, More Treble y Voice, además de uno personalizado. Ultra Bass añade peso en los graves con un simple interruptor, sin ruedas de intensidad, y Wide Soundstage promete ampliar la sensación de espacio desde un único altavoz. La marca incluye también Night Mode, que limita el volumen al 60 % y suaviza los graves más profundos, pensado para escuchar podcasts o ruido blanco antes de dormir.

Foto: Nacho Grosso

Estéreo, Party Mode y conexiones

En cuanto a la conectividad es donde se nota que está pensado para usarse sin líos. Admite Bluetooth 6.0, emparejamiento por NFC, Google Fast Pair y Microsoft Swift Pair, y puede mantenerse conectado a dos fuentes a la vez para pasar del móvil al ordenador sin volver a emparejar. Con Auto Wake Up, si está enchufado a la corriente, entra en espera y se activa solo cuando uno de los dispositivos vinculados vuelve a conectarse.

Se puede emparejar con otra unidad del mismo modelo para crear un sistema estéreo real, con canal izquierdo y derecho, mediante Stereo Mode. Para reuniones más grandes existe Party Mode, que se apoya en Auracast y sincroniza la reproducción entre dos o más altavoces compatibles, incluidos los de otras marcas. Es una decisión inteligente, porque evita atar al usuario a comprar solo productos de CMF.

El puerto USB-C sirve para cargar y también para recibir audio digital desde un ordenador o un móvil. Por Bluetooth, los códecs disponibles son AAC y SBC. Para escuchar música en streaming desde el móvil basta de sobra, y pienso que esa esa la magia del dispositivo, ser sencillo, con bastantes opciones de personalización  y que resuelve la papeleta en tu escritorio o cocina.

Captura: Nacho Grosso

Autonomía, carga y resistencia al agua

La batería es de 4.900 mAh y ofrece hasta 18 horas de reproducción con el volumen al 50 % y Ultra Bass activado. Con el volumen al 80 % y Ultra Bass activado, la cifra baja a 4 horas. Es una diferencia enorme, y la que debería tener en cuenta quien piense en usarlo al aire libre con ruido alrededor. La carga completa lleva unas 3 horas y  10 minutos conectado dan para una hora de escucha.

Tiene certificación IP68, lo que significa que resiste polvo, arena, lluvia y salpicaduras, y que puede sumergirse hasta 1,5 metros durante 30 minutos en condiciones de prueba. Para una terraza, la playa o la cocina es una tranquilidad añadida.

Solo le veo virtudes

Lo mejor del CMF Speaker M es la combinación de un uso muy sencillo, un sonido que supera lo que cabría esperar y una estética que lo aparta del resto. El Stereo Mode, la compatibilidad con Auracast y el panel frontal extraíble le dan además más recorrido que el de un altavoz portátil básico.

Disponibilidad y precio

El CMF Speaker M se vende la tienda online de Nothing y a principios de noviembre llegará a nuevos distribuidores en Europa. El precio es de 99 euros. Su principal valor ya no está solo en cómo suena, que es muy bien, sino en aportar una estética muy reconocible y que se sale de lo habitual. Hay altavoces con más autonomía o con mejor códec, pero pocos que se vean así sobre una mesa. Si el sonido es lo único que importa, quizá haya alternativas equivalentes. Si además se quiere un objeto con personalidad, el CMF Speaker M tiene pocas posibilidades de ser igualado a este precio.