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INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La reflexión de Jensen Huang sobre los niños: «La tabla de multiplicar se está empezando a olvidar»

Hacer una división larga a mano o recitar de memoria la tabla del siete. Varias generaciones lo aprendieron a base de repetir en el colegio y, según Jensen Huang, está desapareciendo. El consejero delegado de Nvidia reflexionó en una entrevista reciente sobre lo que la inteligencia artificial está haciendo con las habilidades de los niños. «Intenta que un niño haga ahora una división larga. La tabla de multiplicar se está empezando a olvidar. Hacer raíces cuadradas… Dios mío. Las matemáticas básicas se están olvidando», afirmó.

Huang, de 63 años y fundador de la empresa que fabrica los chips con los que se entrena buena parte de la IA del mundo, no ve en ello ningún drama. Cuando le preguntaron si eso importa, fue tajante. «No creo que importe. No creo que importe», respondió.

Olvidar también es humano

Sus declaraciones se produjeron durante una conversación con el periodista Ezra Klein en su pódcast de The New York Times, publicada el 23 de septiembre. Klein le planteó una investigación hecha en China según la cual los niños que usaban IA terminaban antes las tareas, pero no retenían lo aprendido. «Estoy completamente de acuerdo», admitió Huang antes de matizar.

«Vamos a descubrir otras nuevas. Solo que quizá no esas. Hay muchas habilidades que no importan», sostuvo. Y para demostrarlo hizo una confesión. «En realidad no sé mi dirección», aseguró ante la incredulidad de Klein. Contó que un día, mientras repostaba, le pidieron su código postal y no supo decirlo. «No sé mi número de teléfono, se me olvidan estas cosas. Puedo vivir con ello», añadió.

¿Todo se puede delegar en una máquina? Klein insistió en que hay capacidades que no conviene regalar, como la atención que se forma leyendo libros. Huang aceptó parte del argumento. «Creo que vamos a perder algo de destreza intelectual fina, pero vamos a ser mejores pensadores de sistemas», explicó. Es decir, personas capaces de entender cómo encajan las piezas de algo grande aunque no dominen cada tornillo.

«Los ingenieros de hoy piensan en sistemas mucho mejor que yo cuando salí de la universidad. Pero yo pensaba mucho mejor en transistores», recordó. El primer chip en el que trabajó tenía unos 200 transistores y, según contó, se los sabía todos «por su nombre».

La ambición que nadie calcula

La conversación giró también hacia el miedo a que la IA destruya empleos, un temor que Huang ya había calificado de completo disparate. Para él, quienes hacen esas cuentas olvidan un ingrediente. «Es la ambición, y creo que el poder de la ambición es la mayor fuerza. Y falta en los cálculos de todo el mundo», defendió.

Klein le replicó que mucha gente no trabaja movida por una ambición como la que le llevó a fundar Nvidia. La respuesta de Huang fue la más personal de la entrevista. «Es otra ambición. Es la ambición de hacer mejor la vida de sus hijos, de cuidar de su familia, de cuidar de sus padres. La ambición de ser rico, de poder viajar. Todas son ambiciones», señaló.

Crédito de la imagen: NVIDIA.