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ENERGÍA NUCLEAR

Es oficial: EEUU da luz verde al microrreactor Mark-1 de Antares, que pasará seis meses a plena potencia en Idaho antes de llegar a una base del Ejército

El Mark-1 reutilizará el núcleo, el combustible TRISO y la instalación del Mark-0, que alcanzó la criticidad el 4 de junio de 2026, y sus datos servirán para los reactores de Fort Bragg en 2028.

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El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) ha aprobado el acuerdo de diseño de seguridad nuclear del Mark-1, el microrreactor de Antares. Es el primer reactor de esta empresa pensado para producir electricidad. La compañía lo anunció el 23 de octubre de 2026 y prevé probarlo en 2027 en el Laboratorio Nacional de Idaho (INL).

Ese documento, conocido por sus siglas en inglés NSDA, es el primer paso del proceso de autorización del DOE. Según la nota de Antares, fija los requisitos de diseño y el método del análisis de seguridad. También recoge lo que el regulador espera del reactor durante su construcción y su operación.

Seis meses a plena potencia

El Mark-1 irá conectado a un sistema de conversión de potencia de ciclo Brayton cerrado de nitrógeno. En ese esquema, el calor del núcleo calienta un gas que circula por un circuito sellado. Ese gas mueve una turbina, que es la que genera la electricidad.

Nate Jandra, técnico jefe, suelda un componente del sistema de conversión de potencia de Antares en Torrance (California), el 25 de agosto de 2026. (Foto: Antares)

La nota oficial habla de varios meses de funcionamiento a plena potencia eléctrica. Jordan Bramble, consejero delegado y cofundador de Antares, concreta la cifra en el mismo comunicado: «Funcionar a plena potencia eléctrica durante seis meses nos da datos de ensayo completos de cada subsistema importante y de cómo se comportan juntos».

Bramble insiste en que no se trata de una maqueta. «El Mark-1 no es un banco de pruebas reducido que hace de sustituto», afirma. Según él, es una planta representativa de la que la empresa instalará en 2028 en Fort Bragg.

El directivo añade que será el primer ensayo en Estados Unidos de un microrreactor eléctrico a escala real.

El mismo núcleo del Mark-0

El nuevo reactor usará el mismo núcleo, el mismo combustible TRISO y la misma instalación de ensayo que el Mark-0. Este último alcanzó la criticidad el 4 de junio de 2026. La criticidad es el momento en el que la reacción en cadena del uranio se mantiene por sí sola.

El combustible TRISO está formado por granos de uranio envueltos en capas de carbono y cerámica que aguantan temperaturas muy altas. Lo usa también el reactor de sal fundida que ensaya Kairos Power. El del Mark-0 lo fabricó BWX Technologies (BWXT) en Virginia y es el mismo del Project Pele, un prototipo de reactor militar transportable, según Antares.

De acuerdo con el DOE, el Mark-0 es el reactor número 53 construido en el recinto del INL desde 1951. El Ejército de Estados Unidos precisa que se probó en el Materials and Fuels Complex. Ese complejo alberga la sala llena de argón donde se examina el combustible nuclear.

Aquel ensayo de junio se hizo a potencia cero, sin generar electricidad. Según la empresa, sirvió para medir la física del núcleo y el comportamiento de sus tambores de control. También puso a prueba la cadena de suministro.

Ocho meses hasta la criticidad

Es la segunda vez en doce meses que Antares abre el proceso de autorización del DOE para un reactor. El Mark-0 recibió su propio NSDA en octubre de 2025 y llegó a la criticidad ocho meses después.

Por el camino, el DOE aprobó su análisis preliminar de seguridad en enero de 2026. En abril dio el visto bueno al análisis definitivo, que supuso aceptar el diseño final. El Mark-1 seguirá ahora esa misma secuencia, según la compañía.

Antares fue la primera empresa del Programa Piloto de Reactores del DOE que llevó un reactor avanzado a la criticidad. El programa nació de una orden ejecutiva de mayo de 2025. Según el Ejército, pedía al menos tres reactores críticos antes del 4 de julio de 2026.

Fort Bragg espera para 2028

Los datos de la campaña de 2027 servirán para las primeras entregas a clientes de defensa a partir de 2028. La primera será uno de los varios reactores previstos en Fort Bragg (Carolina del Norte), según la nota.

Esa base entra en el programa Janus del Ejército, que en agosto de 2026 eligió a Antares para construir y operar allí microrreactores. Janus solo paga cuando se cumplen hitos técnicos, según el anuncio de aquel acuerdo. Su meta es tener un reactor regulado por el Ejército en una base antes de septiembre de 2028.

El mismo programa ha elegido también el microrreactor eVinci de Westinghouse, que alcanzó la criticidad en Nevada este año.

Jeff Waksman es subsecretario adjunto principal del Ejército para Instalaciones, Energía y Medio Ambiente. En junio resumió así el paso siguiente: «A continuación, necesitamos que un microrreactor genere electrones».

Potencia eléctrica aún sin cifra

Antares no ha publicado cuántos kilovatios dará el Mark-1. En septiembre, su director nuclear, Rian Bahran, lo comparó con un automóvil: «Nuestro reactor produce más o menos tanta electricidad como un coche de altas prestaciones».

La nota tampoco aclara por qué el texto oficial habla de varios meses a plena potencia y Bramble, de seis.

El NSDA, además, solo abre el proceso. El Mark-1 aún tendrá que superar los análisis de seguridad preliminar y definitivo antes de arrancar. El despliegue en Fort Bragg dependerá después de los hitos de Janus y de los permisos del Ejército.

La aprobación se ha anunciado en la nota de prensa de Antares del 23 de octubre de 2026.

Crédito de la imagen: Antares.