La IA dispara el cobre y BT sacará 200.000 toneladas de su vieja red telefónica: valen más de 2.400 millones de euros
El grupo calcula recuperar 200.000 toneladas y ya ha cobrado 99 millones de libras por adelantado en su último ejercicio.
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Debajo de las aceras británicas hay una mina que nadie excavó para serlo. Son miles de kilómetros de cables telefónicos de cobre que se van quedando sin uso a medida que llega la fibra óptica. BT, la antigua operadora pública del Reino Unido, ha decidido sacarlos y venderlos en el mejor momento posible.
El cobre está en máximos históricos, empujado por los centros de datos de inteligencia artificial y los coches eléctricos. Si recupera las 200.000 toneladas que calcula tener enterradas, a precios de octubre de 2026 hablaríamos de más de 2.800 millones de dólares (unos 2.490 millones de euros). ¿Basura o tesoro? Depende de cuándo lo vendas.
Qué está vendiendo exactamente BT
El metal sale de la red de Openreach, la filial que mantiene el cableado telefónico de BT. Según su informe de sostenibilidad, el grupo devolvió en el último año más de 9.000 toneladas de cobre a la cadena de suministro. En el ejercicio anterior fueron 5.600.
BT no lo subasta. Tiene firmado con la recicladora británica EMR un contrato de venta anticipada, que le paga por adelantado lotes que se entregan durante varios años. En 2024 cobró así 105 millones de libras (unos 122 millones de euros) y en el ejercicio cerrado en marzo de 2026, otros 99 millones de libras (unos 115 millones de euros).
El acuerdo vigente llega hasta 2028. Desde 2023 el grupo habría retirado unas 22.000 toneladas, poca cosa frente a las 200.000 que espera recuperar durante la década de 2030.
Cómo se convierte un cable en granulado
Por dentro, un cable telefónico es un manojo de parejas de hilos de cobre muy finos, de entre 0,4 y 0,5 milímetros. Los más gordos llegan a llevar hasta 4.800 pares, según el catálogo técnico de Openreach. Los más antiguos van envueltos en papel y una funda de plomo, con diámetros que rozan los 10 centímetros.
Los cables viajan a plantas como las de EMR, que presume de tener la mayor planta de granulación de cables del Reino Unido. Allí el granulador, una gran trituradora, los trocea y separa el plástico del metal. Es como pelar pipas a escala industrial. El resultado es un granulado de cobre de alrededor del 98% de pureza, listo para fundirse otra vez.
¿Merece la pena tanto lío? La Asociación Internacional del Cobre calcula que reciclarlo gasta un 85% menos de energía que sacarlo de una mina. Y no pierde propiedades por muchas veces que se recicle.
Por qué la IA dispara su valor
El cobre es el metal de la electricidad. Va en motores, baterías y en el cableado de los centros de datos que entrenan la inteligencia artificial. Esa fiebre constructora ha convertido a los electricistas en uno de los oficios más buscados.
Un estudio de S&P Global publicado en enero de 2026 prevé que la demanda mundial pase de 28 millones de toneladas en 2025 a 42 millones en 2040. Si no se abren nuevas minas, faltarían unos 10 millones de toneladas. Y el reciclaje, como mucho, cubriría un tercio del suministro.
El mercado ya lo nota. A principios de octubre de 2026, la tonelada rondaba los 14.300 dólares (unos 12.440 euros) en la Bolsa de Metales de Londres, según el histórico de precios del fabricante KME. En 2023, cuando BT arrancó con este plan, se pagaba en torno a 8.500 dólares (unos 7.400 euros). Casi un 70% más en tres años.
El problema de los ladrones de cobre
Claro que un metal tan caro atrae también a los ladrones. Openreach calcula que desde abril de 2024 le han robado 153 kilómetros de cable, dejando sin teléfono ni internet a más de 100.000 personas. Lo contó en mayo de 2026 junto a Crimestoppers y la propia EMR.
Para frenarlo, la compañía impregna sus cables con ADN sintético, un producto invisible que se pega a las manos y la ropa de quien lo toca y brilla bajo luz ultravioleta. Funciona como una huella dactilar química. Tras empezar a usarlo, Openreach registró un 30% menos de robos.
Una red que se apaga poco a poco
Todo esto es posible porque el Reino Unido está jubilando su vieja red telefónica. BT ya lleva la fibra hasta 23 millones de viviendas y negocios, más de dos tercios del país, y solo en el último ejercicio sumó 4,8 millones.
¿Significa eso que BT tiene asegurado el pelotazo? No del todo. Buena parte del cobre se vende por adelantado, así que si el precio sigue subiendo no todo el beneficio será suyo, y si baja, está por ver cuánto valdrá lo que quede bajo tierra. De momento, el cable que nadie quería vale oro (bueno, cobre).
Las cifras de la venta anticipada de cobre y del despliegue de fibra figuran en los resultados anuales de BT.
Crédito de la imagen: EMR.