La primera excepción al veto de EE.UU. a los robots extranjeros no es un humanoide: son 4 cortacéspedes suecos
Los Automower 305V, 310V, 420V y 440V iQ llegarán en 2027 con un permiso indefinido ligado a un plan de fabricación en Estados Unidos.
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¿Qué tiene que hacer un robot extranjero para que le dejen entrar en Estados Unidos? De momento, la respuesta la ha dado un cortacésped. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, el regulador estadounidense de las telecomunicaciones) anunció el 9 de septiembre de 2026 su primera aprobación condicional para robots avanzados fabricados fuera del país, y se la llevó la sueca Husqvarna con cuatro modelos de su gama Automower.
El permiso llega unas seis semanas después de que Washington cerrara la puerta a los robots móviles producidos en el extranjero por motivos de seguridad nacional. No es una amnistía general, sino un salvoconducto modelo a modelo atado a promesas de fabricar en suelo estadounidense.
Qué ha aprobado exactamente la FCC
La aprobación cubre los Automower 305V iQ, 310V iQ, 420V iQ y 440V iQ, cuatro plataformas que Husqvarna prevé lanzar en el mercado estadounidense en 2027. Su consejero delegado, Glen Instone, atribuye el permiso a cómo trata la empresa los datos de sus clientes, siguiendo las estrictas normas europeas de privacidad.
La autorización no tiene fecha de caducidad, pero tampoco es un cheque en blanco. Se mantiene mientras la empresa cumpla el plan de producción en Estados Unidos que presentó, y el análisis de riesgos lo hizo el Departamento de Guerra (el antiguo Departamento de Defensa). El 18 de septiembre llegó la segunda, para tres robots de almacén de la india ANSCER Robotics que mueven carga sin conductor, como las mulas robot de los marines.
¿Y los cortacéspedes que ya se venden? Siguen en las tiendas. El veto solo frena a los modelos nuevos que necesiten la autorización de la FCC.
Por qué Washington desconfía de un robot
El 28 de julio de 2026 la FCC añadió los robots avanzados de fabricación extranjera a su lista de equipos vetados, la misma donde figuran Huawei o ZTE. Lo hizo porque un comité del Gobierno concluyó que estos aparatos suponen un riesgo inaceptable para la seguridad nacional.
La definición es amplísima. Entra cualquier robot que se desplace por el suelo lejos de una persona, pese más de unos 2 kilos con su base de carga y lleve sensores, software de control y una conexión de al menos 200 kilobits por segundo, según el análisis jurídico del bufete Sidley. Vamos, que caen desde un robot humanoide hasta el aspirador automático del salón. Los drones y los coches conectados quedan fuera.
La razón se entiende rápido. Un robot doméstico es, en la práctica, un aparato con cámaras y sensores que dibuja un plano del interior de una casa y lo conecta a internet. La determinación de seguridad cita un fallo de 2026 que expuso imágenes y mapas interiores de miles de robots domésticos.
Así ve el jardín un Automower
Todo apunta a que la V del nombre de los modelos aprobados se refiere a la visión. En Europa, Husqvarna ya vende modelos con esa letra que llevan una cámara integrada para reconocer obstáculos en tiempo real, algunos con infrarrojos para trabajar de noche.
Esa visión artificial no trabaja sola. Los robots se orientan con EPOS, un sistema de posicionamiento por satélite de la marca que sustituye al viejo cable enterrado que marcaba el borde del césped. Cuando la señal flojea, la cámara comprueba que la máquina sigue sobre hierba antes de avanzar un trecho corto, como quien cruza un pasillo a oscuras tanteando la pared.
Ojo al detalle. Según Husqvarna, todo el procesado de imágenes se hace dentro del propio cortacésped y las fotos se descartan al momento, sin guardarse ni enviarse a ningún servidor. Justo lo contrario de lo que teme Washington.
El peaje de fabricar en casa
Para la FCC, «extranjero» no depende de la bandera de la empresa sino de dónde sale el producto. Un robot solo se libra si se fabrica en Estados Unidos y más del 65% del coste de sus componentes es nacional, listón que sube al 75% en 2029. Por eso la Federación Internacional de Robótica recordó que la medida alcanza también a firmas estadounidenses, europeas y asiáticas que producen fuera del país.
¿Compensa el esfuerzo? Para Husqvarna, parece que sí. El mercado norteamericano supuso el 24% de las ventas del grupo en 2025 y sus robots ya cuidan más de 500 campos de golf en Estados Unidos.
Los fabricantes que quieran seguir el mismo camino tienen hasta el 1 de enero de 2028 para pedir su aprobación, con compromisos concretos de empleo e inversión. Algo parecido ya ocurrió con los routers wifi, vetados este mismo año, que sumaron 17 aprobaciones condicionales en tres meses. Eso sí, producir en Estados Unidos no siempre sale bien, como comprobó una empresa española de cargadores.
La nota de prensa oficial se ha publicado en la web de Husqvarna Group.
Crédito de la imagen: Husqvarna Group.