China y Rusia se echan a temblar y alertan de una amenaza directa a su seguridad nuclear después de que EEUU instale a 1600 km los misiles Typhon con 24.000 km de alcance

Publicado el: 12 de junio de 2026 a las 18:34
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Sistema de misiles Typhon del Ejército de Estados Unidos desplegado durante ejercicios militares en Japón.

China y Rusia han situado el próximo despliegue del sistema de misiles Typhon en Japón como una nueva línea de tensión en el Indo-Pacífico. El equipo, perteneciente al Ejército de EE.UU., está previsto para ejercicios conjuntos en la Base Aérea de Kanoya, en la prefectura japonesa de Kagoshima, dentro de unas maniobras que Tokio presenta como entrenamiento y disuasión.

El asunto no va solo de un lanzador más en una base militar. Para Moscú y Pekín, el Typhon simboliza algo mayor, el avance de armas estadounidenses de medio alcance en Asia. Para Japón y EE.UU., en cambio, forma parte de una estrategia para mejorar la coordinación militar en una región cada vez más cargada de nervios.

Qué es el Typhon

El Typhon es un sistema terrestre de misiles. Dicho de forma sencilla, es una plataforma móvil que puede colocarse en tierra y lanzar armas de largo alcance contra objetivos en el mar o en tierra.

El propio Ejército de EE.UU. describe su Mid-Range Capability como un sistema capaz de lanzar misiles Standard Missile 6 y Tomahawk. La configuración completa incluye centro de operaciones, lanzadores, vehículos de arrastre y remolques modificados.

¿Por qué genera tanta inquietud? Porque los Tomahawk pueden alcanzar objetivos a gran distancia. El material informativo difundido por Defensa de Japón recoge un alcance público de unos 1.600 kilómetros para ese misil, una cifra suficiente para cambiar los cálculos de seguridad alrededor de Japón, China y el Lejano Oriente ruso.

Kanoya entra en escena

El Ministerio de Defensa de Japón informó a las autoridades locales de que el Typhon y sistemas HIMARS se desplegarán de forma temporal en la Base Aérea de Kanoya para participar en varios ejercicios entre junio y septiembre de 2026. Tras el final de Orient Shield, está previsto que se retiren de Kanoya hacia mediados de octubre y se almacenen en bases estadounidenses en Japón.

El mismo documento japonés subraya un punto clave para rebajar la tensión local. Durante este despliegue temporal no habrá ejercicios de fuego real con Typhon ni con HIMARS. No es un detalle menor para quienes viven cerca de la base.

Kanoya no aparece por casualidad. Defensa de Japón señala que la base cuenta con espacio, instalaciones y condiciones para recibir equipos transportados por aire, además de poder compatibilizar ese uso con las operaciones de las Fuerzas de Autodefensa.

La respuesta de China

El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, fue tajante al responder a las informaciones sobre el despliegue. Dijo que China se opone a que EE.UU. coloque sistemas de alcance medio en países asiáticos y calificó el Typhon como un «arma ofensiva estratégica».

Pekín sostiene que esta presencia perjudica los intereses de seguridad de otros países y eleva el riesgo de confrontación militar. En la práctica, China lee el movimiento como otra pieza de la presión estadounidense en la primera cadena de islas, esa línea de archipiélagos que va desde Japón hasta Filipinas y que pesa mucho en cualquier crisis en Taiwán.

Guo también conectó el caso con la remilitarización japonesa. Según su versión, Japón está acelerando cambios en sus capacidades militares y alejándose de la imagen de «país de paz» que ha defendido desde la posguerra.

Rusia habla de amenaza

Moscú se movió en la misma línea. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zakharova, afirmó que permitir el despliegue de sistemas Typhon en Japón amenaza las fronteras rusas del Lejano Oriente.

Zakharova sostuvo que Rusia ha advertido a Tokio en repetidas ocasiones sobre el impacto negativo de estos despliegues en la estabilidad de Asia-Pacífico. También avisó de que Moscú los considerará decisiones hostiles, incluso si son ocasionales o rotatorias.

La agencia TASS añadió otro matiz importante. Según esa información, Rusia evaluará los riesgos estratégicos y preparará medidas militares y técnicas de compensación. Suena técnico, pero la idea es simple, responder con más capacidad militar propia si considera roto el equilibrio.

Japón defiende la disuasión

Tokio presenta la participación en Valiant Shield 2026 como una forma de mejorar las capacidades tácticas de las Fuerzas de Autodefensa y reforzar la coordinación con aliados. El Estado Mayor Conjunto japonés afirma que el ejercicio busca fortalecer la disuasión y la capacidad de respuesta en el Indo-Pacífico.

Valiant Shield se celebrará del 22 de junio al 1 de julio de 2026, con actividades en instalaciones japonesas y estadounidenses, zonas alrededor de Japón, Hawái y Guam. Japón participó por primera vez en este formato multilateral en 2024 y esta será su segunda participación.

El precedente más directo ocurrió en septiembre de 2025, cuando mandos militares japoneses visitaron un sistema Typhon en la base aérea del Cuerpo de Marines en Iwakuni durante Resolute Dragon 25. Aquella exhibición ya dejó claro que el sistema se había convertido en un mensaje estratégico, no solo en una pieza de entrenamiento.

La presión local crece

En Kanoya, el debate no se queda en los grandes mapas militares. El Ayuntamiento informó de que pidió por escrito garantías para la tranquilidad y seguridad de los vecinos tras la comunicación recibida desde la Oficina de Defensa de Kyushu.

La prefectura de Kagoshima también publicó información sobre las maniobras y abrió un canal de comunicación local en la propia base de Kanoya. Es el tipo de medida que suele aparecer cuando una decisión militar empieza a entrar en la vida diaria de una comunidad.

El fondo es conocido en Japón. La expansión de misiles de mayor alcance ha provocado protestas y recelos en otros puntos del país, como Kumamoto, donde el despliegue de misiles Type 12 mejorados generó críticas por falta de transparencia y por el miedo a convertir ciertas zonas en posibles blancos.

Qué viene ahora

El despliegue de Typhon en Kanoya no implica, por sí solo, que vaya a haber un choque militar. Pero sí aumenta la temperatura política en una región donde cada movimiento se interpreta como una señal para el adversario.

La clave estará en si Washington y Tokio mantienen el carácter temporal del despliegue o si el almacenamiento posterior en bases estadounidenses de Japón se consolida como una nueva normalidad. Ahí es donde China y Rusia ven el verdadero cambio.

La nota oficial principal se ha publicado en el Estado Mayor Conjunto del Ministerio de Defensa de Japón.


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