China ha difundido unas imágenes que parecen ofrecer la vista pública más clara de una variante mejorada del misil balístico DF-26 fuera de su contenedor. En la grabación se distinguen pequeñas superficies de control cerca de la parte delantera y un morro menos puntiagudo, dos detalles que podrían ayudar al arma a maniobrar durante el descenso.
Pero conviene separar lo visible de lo supuesto. Las imágenes no muestran al misil realizando su fase terminal a velocidad hipersónica, ni prueban que pueda alcanzar un portaaviones que maniobra y trata de defenderse. Enseñan pistas sobre el diseño, no una demostración completa.
Qué ha mostrado China
El DF-26D apareció oficialmente el 3 de septiembre de 2025 durante un desfile militar en Pekín, y no en octubre como se ha publicado en algunas informaciones. China lo presentó como un nuevo miembro de la familia DF-26 con mejoras para actuar en «entornos de combate complejos» y dentro de operaciones coordinadas.
La nueva grabación procede de un ejercicio de la Fuerza de Cohetes del Ejército Popular de Liberación difundido el 20 de junio de 2026. El reportaje habló de misiles más móviles, precisos y capaces de atravesar defensas, pero no identificó el modelo ni publicó especificaciones.
Aletas para el tramo final
La fase terminal es la última parte del vuelo, cuando la sección de reentrada vuelve a las capas densas de la atmósfera y baja hacia el objetivo. En ese momento, un pequeño cambio de dirección puede alterar el punto de impacto y complicar el cálculo de una defensa antimisiles.
Un análisis técnico señaló la presencia de aletas cerca de la parte delantera. Esas superficies podrían permitir correcciones horizontales y verticales, algo útil para perseguir un blanco móvil o apartarse de una trayectoria previsible. Aun así, «podrían» es la palabra clave.
El morro achatado puede reducir parte del calor durante la reentrada o dejar más espacio para un sensor de guiado. Pero aún no está claro si esa forma pertenece al diseño real, a una cubierta protectora o a un efecto de la imagen.
Hipersónico no basta
Un sistema se considera hipersónico cuando supera cinco veces la velocidad del sonido. Los misiles balísticos tradicionales también pueden alcanzar esas velocidades al regresar a la atmósfera, por lo que la rapidez no demuestra por sí sola que lleven un vehículo de planeo hipersónico.
La diferencia está en cómo vuela. Un vehículo de planeo puede mantenerse más tiempo a menor altitud y cambiar de rumbo, mientras que una sección balística convencional sigue una trayectoria más previsible. Las imágenes del DF-26D no bastan para confirmar qué solución utiliza.
Alcance hasta Guam
El DF-26 básico es un misil móvil de alcance intermedio que se lanza desde un camión. El Departamento de Defensa de Estados Unidos estima un radio de entre 3.000 y 4.000 kilómetros, suficiente para amenazar Guam y cubrir buena parte del Pacífico occidental.
Según ese informe, el sistema fue mostrado en 2015 y desplegado en 2016. Puede emplear cargas convencionales o nucleares y está diseñado para atacar objetivos terrestres y barcos, una combinación que explica su peso en los cálculos militares de Washington.
Un informe estadounidense también señala que China lanzó misiles balísticos antibuque contra un objetivo móvil en el mar de China Meridional en 2020. Eso demuestra que Pekín trabaja en este problema, pero no equivale a una prueba pública contra un portaaviones protegido en condiciones reales de combate.
El misil necesita ojos
¿Basta con lanzar un proyectil muy rápido para alcanzar un portaaviones que cambia de rumbo? No. Primero hay que localizarlo, identificarlo, seguirlo y enviar datos actualizados al arma antes de que el blanco se desplace.
El informe del Pentágono de 2025 considera que China está ampliando esa cadena mediante radares de largo alcance, aviones, buques, drones y satélites. La sección de reentrada sería la punta de la lanza, pero necesita esos «ojos» para llegar al lugar correcto y afrontar interferencias, señuelos y maniobras defensivas.
Por eso, «asesino de portaaviones» describe la misión prevista, no un resultado garantizado. La grabación no enseña el funcionamiento conjunto de sensores, comunicaciones y guiado final, la parte decisiva cuando el objetivo no se queda quieto.
Lo que aún no se conoce
China no ha divulgado la velocidad exacta del DF-26D, su alcance real, el tipo de buscador instalado en el morro ni cuánto puede desviarse durante el descenso. Tampoco ha mostrado una prueba completa que confirme un vehículo de planeo hipersónico o un ataque simulado contra un gran buque.
El informe del Pentágono de 2025 afirma que China posee el principal arsenal mundial de misiles hipersónicos, pero no publica una cifra de 600 armas de este tipo. Sí sitúa el arsenal nuclear chino en algo más de 600 ojivas durante 2024. Esa cercanía entre cifras puede explicar parte de la confusión.
Además, el informe estadounidense de 2024 atribuye al posible DF-27 un alcance de entre 5.000 y 8.000 kilómetros y capacidad antibuque. Por eso, llamar al DF-26D el sistema de esta clase con mayor alcance tampoco puede darse por confirmado. La revelación tiene valor estratégico, pero las imágenes todavía cuentan solo una parte de la historia.
El material oficial del ejercicio se ha publicado en CCTV.










