China ha encontrado en Pakistán la puerta de entrada internacional para su caza furtivo J-35, presentado como una alternativa no occidental al F-35 estadounidense. La Fuerza Aérea de Pakistán ha firmado un “acuerdo de colaboración inicial” para adquirir el Shenyang J-35, aunque todavía no se han hecho públicos ni el número final de aviones ni el precio de la operación.
La clave está en una palabra que suena casi de película, pero no lo es. Furtivo significa que el avión está diseñado para ser mucho más difícil de detectar por los radares, no que sea invisible. Si Islamabad recibe los primeros aparatos antes de que acabe 2026, como apuntan algunas especulaciones recogidas por analistas, el equilibrio aéreo con India podría entrar en una fase nueva.
Qué ha firmado Pakistán
El acuerdo no parece ser todavía un contrato cerrado con todos los detalles sobre la mesa. Es una colaboración inicial enfocada en la compra de un avión de quinta generación, una categoría que combina baja visibilidad al radar, sensores avanzados y capacidad para operar en escenarios muy vigilados.
El vicejefe del Estado Mayor del Aire paquistaní, Tariq Ghazi, afirmó que “se han sentado las bases para la adquisición de capacidades avanzadas”. En ese paquete de modernización también aparecen nuevas armas de largo alcance, más cazas J-10C y mejoras importantes para los JF-17 Thunder, un modelo desarrollado conjuntamente por China y Pakistán.
Por qué importa el J-35
El J-35A hizo su debut público en el salón aeronáutico de Zhuhai en noviembre de 2024, donde China lo presentó como un caza furtivo medio y polivalente. Aviation Industry Corporation of China, más conocida como AVIC, explicó entonces que el avión había sido diseñado por el Instituto de Diseño e Investigación Aeronáutica de Shenyang y que su misión principal sería el combate aéreo.
Dicho más simple, no es solo un avión rápido con misiles. Es una plataforma pensada para ver antes, compartir información y acercarse más al objetivo sin llamar tanto la atención de los radares. En una guerra aérea moderna, eso puede valer tanto como la velocidad.
El guiño al F-35
La comparación con el F-35 de Lockheed Martin sale sola por su forma y por su enfoque. El avión estadounidense combina furtividad, sensores, intercambio de datos y armas internas para mantener una firma radar baja, según la propia información oficial del programa F-35.
El J-35 sigue una lógica parecida, pero con una diferencia visible. A diferencia del F-35, el modelo chino cuenta con dos motores. También es más nuevo, tiene menos historial operativo conocido y todavía debe demostrar fuera de China cuánto puede rendir en manos de otro país. Ahí está la letra pequeña.
India mira de cerca
Para India, el mensaje no pasa desapercibido. Nueva Delhi dispone de una flota de cazas de generación 4,5 mucho mayor que la paquistaní, con modelos de origen francés y ruso, pero aún no opera cazas furtivos de quinta generación. Por eso, la llegada del J-35 a Pakistán tendría un peso político y militar evidente.
Ahora bien, un avión por sí solo no gana una guerra aérea. Su eficacia dependerá de cómo se conecte con radares, aviones de alerta temprana, centros de mando y sistemas de guerra electrónica. Quwa, una publicación especializada en defensa de Pakistán, advierte que el J-35 sería más un catalizador de cambios que una solución mágica.
En la práctica, India podría verse obligada a acelerar sus propios planes de modernización. Eso puede traducirse en más inversión, más presión sobre sus programas nacionales y más interés por opciones extranjeras. Como en una partida de ajedrez, una pieza nueva cambia el tablero aunque todavía no se haya movido.
El escaparate de AVIC
El interés internacional creció después de que un J-35 con el número “0001” apareciera en un programa de CCTV. El avión no llevaba insignias de la Fuerza Aérea china, mostraba el logotipo de AVIC en el morro y tenía rasgos que, según el experto Fu Qianshao citado por Global Times, apuntaban a una variante de exportación.
Ese detalle es importante porque los aviones militares chinos destinados al servicio interno no suelen exhibirse así. También encaja con la estrategia de AVIC de presentar el J-35 como un producto para países que no pueden, o no quieren, comprar cazas furtivos occidentales.
Lo que falta por saber
Quedan preguntas importantes. No se sabe cuántos J-35 comprará finalmente Pakistán, cuándo se entregarán todos los aparatos ni qué condiciones industriales incluirá el acuerdo. Informaciones previas hablaban de hasta 40 unidades, pero esa cifra no ha sido confirmada oficialmente por las dos partes.
También falta comprobar cómo será la versión J-35AE destinada a la exportación. Podría compartir mucho con el J-35A terrestre, pero los clientes suelen recibir configuraciones adaptadas a sus necesidades y restricciones. Ahí entran sensores, armamento, mantenimiento y formación de pilotos.
El paso de Pakistán no convierte al J-35 en el nuevo estándar mundial de los cazas furtivos. Pero sí marca algo concreto. China ya no solo enseña su avión en salones internacionales, sino que empieza a colocarlo en el mercado real de defensa.
La información principal sobre el acuerdo se ha publicado en South China Morning Post, mientras que los detalles sobre la posible variante de exportación han sido difundidos por Global Times a partir de imágenes de CCTV.










