El mayor agujero naval de EEUU desde la Guerra Fría: desaparecen 2080 misiles Tomahawks y la Marina no puede solucionarlo hasta 2030

Publicado el: 9 de junio de 2026 a las 15:22
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Submarino USS Ohio de la Marina de Estados Unidos, capaz de lanzar hasta 154 misiles Tomahawk

La Marina de Estados Unidos tiene un problema bastante simple de entender y bastante difícil de arreglar. Sus submarinos Ohio de misiles guiados, unas plataformas enormes y discretas capaces de lanzar grandes salvas de Tomahawk, están entrando en la recta final de su vida operativa.

No es que 2.080 misiles hayan desaparecido en una noche. La clave está en las celdas de lanzamiento, los huecos físicos desde los que se disparan los misiles. Y ahí es donde las cuentas empiezan a apretar, porque varias piezas viejas de la flota se marchan antes de que sus sustitutos lleguen al mismo ritmo.

Un hueco de fuego

El centro del debate son las celdas VLS, que son lanzadores verticales instalados en barcos y submarinos. En la práctica, funcionan como plazas de garaje para misiles. Si desaparece la plaza, el misil no puede salir desde esa plataforma.

Cada submarino Ohio reconvertido a SSGN, la sigla militar para submarino de misiles guiados, puede llevar hasta 154 Tomahawk. La propia Marina de Estados Unidos recuerda que los cuatro buques de este tipo representan más de la mitad de la capacidad de lanzamiento vertical de su fuerza submarina.

El cálculo que ha encendido las alarmas es fácil de seguir. Cuatro Ohio suman 616 puntos de lanzamiento. Si se añaden doce cruceros Ticonderoga con 122 celdas cada uno, la cifra alcanza 2.080 celdas. Un buque oficial de esa clase, el USS Bunker Hill, aparece descrito con dos sistemas Mk 41 de 61 celdas cada uno.

Los Ohio se van

Los nombres clave son USS Georgia, USS Ohio, USS Florida y USS Michigan. Los cuatro empezaron como submarinos de misiles balísticos, pensados para la disuasión nuclear, y después fueron convertidos para ataques convencionales con Tomahawk y operaciones especiales.

La salida ya no es una hipótesis lejana. Un mensaje NAVADMIN de abril de 2026 fija la inactivación del USS Georgia para el 31 de julio de 2026. El plan naval de 2026 coloca después al USS Ohio en 2027, al USS Florida en 2028 y al USS Michigan en 2029.

Estos submarinos no solo lanzan misiles. También pueden alojar hasta 66 miembros de fuerzas especiales y usar cámaras de salida para infiltraciones discretas bajo el agua. Dicho de otra manera, no son simples lanzaderas flotantes. Son una navaja suiza submarina, pero con reactor nuclear.

El relevo no basta

La Marina cuenta con los submarinos Virginia de nueva generación para recuperar parte de esa pegada. Los Block V incorporan el Virginia Payload Module, una sección añadida al casco que suma 28 Tomahawk adicionales. Con los tubos ya existentes, esos buques pueden llegar a 40 misiles de lanzamiento vertical.

El problema salta a la vista. Un Virginia Block V mejora mucho a los Virginia anteriores, pero no iguala a un Ohio SSGN. Hace falta más de un submarino nuevo para sustituir la salva de uno solo de estos veteranos.

Y construir submarinos nucleares no es como montar coches en una fábrica. El propio plan naval reconoce que la base industrial submarina está bajo una presión importante, con General Dynamics Electric Boat y Huntington Ingalls Industries Newport News Shipbuilding como actores centrales en la construcción de la nueva flota.

Columbia no resuelve todo

El otro gran programa es la clase Columbia, diseñada para sustituir a los Ohio de misiles balísticos. Pero ahí hay un matiz importante. Los Columbia son submarinos de disuasión nuclear, no plataformas pensadas para lanzar salvas convencionales de Tomahawk.

La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos estima que la Marina planea gastar unos 130.000 millones de dólares en 12 submarinos Columbia. También advirtió de que el primer buque va con más de un año de retraso y costará cientos de millones más de lo previsto.

Eso deja una tensión incómoda. Los astilleros deben sacar adelante los Columbia para no crear un agujero en la disuasión nuclear, mientras también producen Virginia para misiones de ataque, inteligencia y guerra submarina. Al final del día, el cuello de botella no es solo tecnológico. Es mano de obra, calendario y dinero.

Los cruceros también pesan

Los Ticonderoga añaden otra capa al problema. Son barcos veteranos, caros de mantener, pero muy armados. La Marina ya ha programado la salida del USS Shiloh y del USS Lake Erie para septiembre de 2026, y el plan de 2026 incluye también varios cruceros más en los años siguientes.

El Departamento de la Marina intentó ganar algo de tiempo en 2024 al extender la vida del USS Gettysburg, el USS Chosin y el USS Cape St. George hasta 2029. Es una solución de puente, no una cura completa, pero da un poco de aire a una flota que necesita mantener presencia en varios océanos a la vez.

La propia Marina deja una puerta abierta. En su plan más reciente indica que los buques previstos para 2027 a 2031 serán evaluados antes de una decisión final de inactivación. Eso significa que algunas fechas podrían moverse, pero no elimina la realidad de fondo. Los cascos envejecen.

Por qué importa

La profundidad de revista, es decir, cuántos misiles puede lanzar una fuerza antes de quedarse corta, importa mucho en una guerra moderna. No basta con tener misiles en almacenes. Hay que tener plataformas capaces de llevarlos cerca del teatro de operaciones y dispararlos cuando haga falta.

Ahí los Ohio SSGN son difíciles de reemplazar. Pueden permanecer ocultos, acercarse sin hacer ruido y lanzar una gran salva desde un punto inesperado. Para un mando militar, eso vale oro. Para un rival, es una amenaza difícil de vigilar.

Por eso la pérdida no se mide solo en barcos viejos que se jubilan. Se mide en opciones menos cómodas para los planificadores, más presión sobre destructores y submarinos nuevos, y menos margen cuando una crisis se alarga más de lo previsto. La aritmética, a veces, manda más que el acero.

La nota oficial se ha publicado en NAVADMIN 099/26 y en el Plan de Construcción Naval de 2026 de la Marina de Estados Unidos.


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