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«Dormir boca arriba y jugar boca abajo»: por qué el ‘tummy time’ es clave para el desarrollo del bebé

Familiarizar al recién nacido con la postura boca abajo –conocida médicamente como decúbito prono– desde sus primeros días de vida es fundamental para su correcto desarrollo físico y psicomotor. Tal y como señala la doctora María Velázquez de Cuéllar, jefa de Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Valle del Henares, esta práctica debe introducirse de forma paulatina, comenzando con pequeños periodos de tiempo que se incrementarán a medida que el bebé crezca, esté más despierto y muestre una mayor conexión con su entorno.

¿Cómo y cuánto tiempo debe llevarse a cabo?

Para que la experiencia sea positiva, los ejercicios deben realizarse siempre bajo supervisión y en momentos en los que el bebé se encuentre tranquilo, sin hambre y sin estar recién comido.

Beneficios clave y prevención de problemas físicos

Colocar al bebé boca abajo mientras está despierto aporta múltiples ventajas para su musculatura y salud general:

Precauciones esenciales: «Dormir boca arriba y jugar boca abajo»

Los especialistas insisten en que estas dinámicas deben ir acompañadas de una norma de seguridad básica: el bebé nunca debe dormir boca abajo. Tanto la Asociación Española de Pediatría como la Asociación Americana de Pediatría aconsejan que el sueño nocturno y las siestas se realicen exclusivamente boca arriba para reducir drásticamente el riesgo de muerte súbita. De ahí la sencilla premisa que resume la pauta pediátrica: “dormir boca arriba y jugar boca abajo”.

Alternancias y estimulación en los primeros meses

Además del tummy time, durante las primeras semanas se pueden alternar otras rutinas posturales y masajes suaves –como cruzar sus manos hacia los hombros contrarios o llevar las rodillas al pecho– para estimular su sistema inmunológico y fomentar el vínculo afectivo.

Al cumplir los tres meses, se pueden incorporar juegos adicionales como imitar el movimiento de la bicicleta con las piernas, ayudarle a girar como una «croqueta» o levantarle suavemente desde los brazos para fortalecer su musculatura dorsal, sentando las bases para que más adelante comience a gatear con soltura.