Opinión

El dinero público no está para financiar el alquiler del marquesito

El portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Fernando de los Santos Menéndez, miembro de una saga familiar de alcurnia y con sociedades de inversión inmobiliaria con un patrimonio multimillonario, reside en régimen de alquiler en Chamberí, una de las zonas de la capital con el precio del metro cuadrado más caro. Eso sí, Fernando se maneja como nadie a la hora de ir solicitando subvenciones de aquí para allá y en 2021, por ejemplo, recibió 2.525 euros para ayuda al alquiler del Gobierno de la Comunidad de Madrid, que ha estado financiando, en parte, la digna vivienda donde mora este ilustre portavoz de quienes a esta hora ocupan la Puerta del Sol.

Nieto de Aurelio Menéndez, ex ministro de Suárez y cofundador del prestigioso bufete Uría y Menéndez, su familia dispone de una soberbia casa de verano en la exclusiva zona de Somió, en Gijón. Digamos que Fernando de los Santos Menéndez se ha movido siempre por los barrios más caros de la capital de España: desde el Viso, donde su familia posee un inmueble al alcance de poquísimos bolsillos, a su residencia actual en Chamberí.

Por supuesto, y vaya por delante, cada cual vive donde puede y quiere, faltaría más, pero en el caso que nos ocupa sorprende que alguien de posibles como el portavoz del Sindicato de Inquilinas pida ayudas al alquiler del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, el mismo Gobierno al que el sindicato de Fernando responsabiliza de la crítica situación de la vivienda. Y es que no le faltan ni formación ni recursos al muchacho: estudió en el Colegio Nuestra Señora de las Maravillas, un centro privado de La Salle, y posteriormente cursó una doble licenciatura en Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Autónoma de Madrid. También presume de estancias de investigación en las universidades británicas de Oxford y Warwick. Cualquiera diría, a simple vista, que ayudar a pagar el alquiler a Fernando es privilegiar al privilegiado. Y, además, desagradecido.