La dignidad

La dignidad

Cuando el uso de las palabras se manipula nada bueno espera. Cuando el propio significado de las palabras se prostituye estas acaban con la ética más básica.

La única dimisión posible de calado y, desde luego obligatoria, es la del presidente del Gobierno. La de su ministro de Transportes es forzada y solo para protegerse, así como por razones electorales, porque de lo contrario, ¿por qué no lo hizo tras la anterior tragedia de Adamuz?

Habla de que ha dimitido por dignidad. Dignidad es una palabra que significa una de las cosas más importantes que las personas han de cuidar y preservar para ser verdaderas y buenas personas, y esto es exactamente lo contrario a lo que caracteriza al presidente del Gobierno, y por tanto no puede atreverse a pronunciar dicha palabra para calificar la actitud de su ministro al dejar su puesto.

Dignidad no es «renunciar» al puesto de ministro por simple cálculo electoral, ante una tragedia de incalculable dolor.

Dignidad no es elegir pronunciar esa honrosa palabra y su significado cuando eres el ejemplo vivo de la más abyecta indignidad y cuando a diario la practicas sin pudor alguno.

Dignidad no es precisamente no querer aparecer en el funeral de Urda.

Dignidad no es mentir diciendo que se iban a reforzar todas las medidas tras la tragedia de Adamuz y no haber hecho inversión ni plan alguno para salvar todas las graves deficiencias de esa línea y de las que nos vamos enterando.

Que el presidente del Gobierno hable de dignidad envilece lo que significa esta palabra y la llena de miseria, suciedad y abyecta maledicencia. Dignidad es una palabra noble que encierra los valores esenciales de la persona y el presidente del Gobierno, en cambio, demuestra a diario que sus valores son satánicos, innobles y perversos, como queda demostrado en el día a día de su actuación.

¿Cómo puede hablar de dignidad quien prostituye a diario su acción, quien inspirado en las enseñanzas de los lupanares se ha beneficiado del proxenetismo y aplica esa manera de entender la vida a su labor diaria y sin mínimo recato ni vergüenza de ningún tipo?

¿Cómo es posible que utilice esa honrosa palabra queriendo cambiar su significado quien no conoce la honra?

No acabamos la semana cuando ayer mismo la Guardia Civil entra en Adif Alta Velocidad en búsqueda de contratos, registra la casa de Ábalos y detiene al ex chófer del presidente del Gobierno junto a otras detenciones más. Mientras, Ceuta con un solo guardia civil en la frontera y la barrera de contención en el mar rota. Reducción de las fuerzas de seguridad y ni una expulsión, y sin aplicar la normativa europea que las facilita mucho más rápidamente y sin atender a Marruecos, que pide la repatriación de sus naturales, incluidos los menores. Esta alta traición continuada durante más de tres meses es ser el artífice de la sublimación del mal, y evidentemente la dignidad con mayúsculas es la de todos los ciudadanos ceutíes que están siendo los adalides y defensores de la dignidad de todo el resto de españoles.

Dignidad es la de los españoles de bien, de cualquier pensamiento, que están soportando durante muchos años la injusticia de un presidente de Gobierno que solo gobierna para sí mismo y con el plan de gobierno de los enemigos declarados de España, puesto que ellos mismos así lo ratifican expresamente a diario con sus palabras y hechos. Esa es la capacidad indecente e indigna de un presidente de Gobierno, que hasta es capaz de ensuciar y manipular hasta el extremo lo que significa amor para de nuevo pervertir su significado a cambio de una estrategia electoral y de nuevo engañar a sus electores más despistados… o abducidos por un déspota sin principios que ha traicionado a sus electores, a su partido y a todos los españoles.

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