Economía Energy Prospectives

La seguridad energética redefine la transición y presenta retos climáticos y de competitividad en Europa

Vijay V. Vaitheeswaran y Christopher Jones analizaron el futuro de la transición energética en Europa en el ciclo de conferencias Energy Prospectives de Fundación Naturgy e IESE

El foro de Fundación Naturgy e IESE señala que la seguridad del suministro guiará la inversión

Alertan del mayor shock energético de la historia reciente y su golpe a la transición

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Fundación Naturgy e IESE Business School reunieron en Madrid a dos de las voces más autorizadas del sector para analizar cómo el nuevo tablero geopolítico está redefiniendo la transición energética. La cita, dentro del ciclo Energy Prospectives, situó la seguridad del suministro en el centro del debate europeo.

En la sesión intervinieron Vijay V. Vaitheeswaran, reconocido analista global y exeditor de energía de The Economist, y Christopher Jones, profesor de la Escuela de Regulación de Florencia y exdirector general adjunto de Energía de la Comisión Europea. Ambos abordaron el equilibrio entre seguridad, competitividad y descarbonización.

Vaitheeswaran centró su intervención en el conflicto en torno al estrecho de Ormuz, al que definió como «el mayor shock energético de la historia reciente». A su juicio, ese episodio obliga a repensar toda la transición energética mundial.

Los que más sufren

El analista subrayó que los mayores impactos no se registraron en Europa ni en América, sino en África Oriental, Asia del Sur, el Sudeste Asiático y China. Fueron, además, los países con menos recursos los que más padecieron la interrupción del suministro de combustibles a través del Estrecho.

«La gran incógnita ahora es cuándo volveremos a una situación de normalidad», advirtió el experto. Su lectura sitúa la vulnerabilidad energética como un factor que ya condiciona a las economías más frágiles del planeta.

Frente al relato del auge renovable, Vaitheeswaran recordó que cerca del 80% de la energía que consume el mundo sigue procediendo de combustibles fósiles. La economía global, insistió, continúa sustentándose sobre ellos pese a los avances de las últimas décadas.

Christopher Jones
Christopher Jones, durante su intervención en el foro.

El peso de lo fósil

El exeditor de The Economist matizó que, ajustados a la inflación, los precios del petróleo siguen siendo relativamente bajos en comparación con otras grandes crisis. Por eso, cada vez más expertos consideran que el sistema ha demostrado una resiliencia muy superior a la de los años setenta.

Más allá de las crisis coyunturales, el analista describió una transformación estructural impulsada por cinco grandes tendencias: seguridad energética, electrificación, innovación, descarbonización y digitalización. Esas fuerzas marcarán el sector durante toda la próxima década.

«Hemos pasado de una etapa en la que las principales preocupaciones giraban en torno al cambio climático a otra en la que la seguridad del suministro condicionará las inversiones y las decisiones estratégicas», resumió Vaitheeswaran ante el auditorio.

Del clima a la seguridad

La buena noticia, según el ponente, es que esa mayor preocupación por la seguridad no es incompatible con acelerar la transición hacia fuentes más limpias y de producción local. Al contrario, la refuerza.

Como prueba citó el crecimiento exponencial de las tecnologías alternativas acompañado de una caída igualmente exponencial de sus costes. La energía solar es el mejor ejemplo: en los últimos cinco años ha experimentado más avances que en los quince anteriores, aunque persisten los retos de intermitencia y almacenamiento.

Por su parte, Christopher Jones se centró en la respuesta de la Unión Europea al nuevo contexto internacional. Repasó las principales políticas climáticas de los últimos años y cuestionó si el Pacto Verde sigue siendo plenamente válido en un escenario tan distinto al de su diseño.

El precio del carbono

El regulador recordó que la Ley del Clima fija una reducción de emisiones del 55% en 2030 respecto a 2009 y del 90% en 2040. Alcanzarlo exige descarbonizar por completo la industria, el sistema eléctrico y casi todo el transporte, mientras el resto del mundo se aleja de esa prioridad.

Jones alertó de que la UE solo representa alrededor del 6% de las emisiones globales, un porcentaje que sigue disminuyendo. Salvo casos aislados, ninguna región aplica un precio al carbono superior a los 40 dólares, lo que coloca a la industria europea en clara desventaja competitiva.

Para lograr el recorte del 90%, el exdirectivo comunitario calculó que el precio del carbono debería elevarse hasta una horquilla de entre 180 y 240 dólares por tonelada. «La gran pregunta es si estaremos dispuestos a asumir el coste que ello supondrá tanto para la ciudadanía como para la industria», planteó.

Redes bajo presión

El profesor señaló que la electrificación afronta límites físicos, ya que en muchos países las redes carecen de capacidad para integrar más generación renovable. La Comisión prevé inversiones de unos 500.000 millones de dólares en la próxima década y de un billón en un horizonte de 15 a 20 años para reforzar las infraestructuras.

En política comercial, Jones citó nuevas herramientas para blindar la industria respetando las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Entre ellas figuran la Ley de Industria de Cero Emisiones Netas, la Ley de Aceleración Industrial y el Reglamento sobre Subvenciones Extranjeras, orientadas a reducir la presión de China.

Estas medidas favorecerán las tecnologías estratégicas fabricadas en Europa dentro de la contratación pública, un ámbito que representa aproximadamente el 15% del PIB europeo. El regulador lo presentó como una palanca decisiva para sostener la competitividad del continente.

Fundación Naturgy

Reglas de 2009

Como tercer pilar, el ponente abordó la gobernanza social y climática, con estándares que aspiran a ser referencia internacional. Sin embargo, advirtió de que la política europea actual sigue respondiendo, en gran medida, a un mundo diseñado para las condiciones de 2009.

En la apertura, Rafael Villaseca, presidente de Fundación Naturgy, defendió que «estas sesiones son fundamentales en un momento en el que la incertidumbre nos lleva a seguir pensando». El directivo describió una transición compleja atravesada por tensiones y decisiones difíciles.

Villaseca reclamó conciliar la descarbonización con la seguridad de suministro, la competitividad, la autonomía estratégica y unos precios asequibles. Un proceso que, dijo, requiere realismo, pragmatismo y marcos regulatorios sólidos ante la rapidez del cambio tecnológico.

Diálogo necesario

«En este nuevo panorama, el diálogo entre una perspectiva global y la respuesta europea es más necesario que nunca», concluyó el presidente de la fundación. Con esa idea enmarcó el sentido de todo el ciclo de conferencias.

También intervino José Luis Suárez, profesor emérito y exdirector del Campus de IESE en Madrid, quien coincidió en que el panorama energético está siendo reconfigurado por la incertidumbre geopolítica y la aceleración de la transición.

El foro dejó así una fotografía nítida del dilema europeo: sostener la ambición climática sin sacrificar seguridad ni competitividad en un mundo que ya no se rige por las coordenadas con las que se diseñó el Pacto Verde.