Agua Water Positive Day

Que no se pierda ni una gota: así puedes recoger el agua de lluvia de forma segura y totalmente legal

El Water Positive Day

Naciones Unidas afirma que el planeta ha entrado en bancarrota hídrica

La ciencia pronostica menos precipitaciones y mayor evaporación del agua por el calor en España

Día Mundial del Agua. Generado por IA.
Día Mundial del Agua. Generado por IA.

El pasado 22 de marzo se celebró el Día Mundial del Agua, iniciativa impulsada por Naciones Unidas para recordar la importancia de este recurso cada vez más escaso y que resulta imprescindible para la vida. Este año, la fecha adquirió todavía mayor relevancia después de que la propia ONU anunciara en enero que el planeta ha entrado en situación de bancarrota hídrica.

En este 17 de junio, fecha en la que se visibiliza el Water Positive Day, el término de bancarrota hídrica adquiere más relevancia, ya que significa que estamos extrayendo más agua de la que los ciclos naturales pueden reponer.

El concepto de esta efeméride de la huella positiva del agua parece algo disruptivo, pero tiene que ver mucho con la voluntad de las empresas e instituciones que quieren devolver a la naturaleza más de lo que reciben.

Pérdida irreversible del capital natural

Con la bancarrota hídrica, con la extracción de agua de la que nos disponemos, también se suma la pérdida, en muchos casos irreversible, de buena parte del capital natural: acuíferos degradados, ríos contaminados, humedales desecados y ecosistemas que han perdido su capacidad de regular, almacenar y depurar el líquido elemento.

Otro factor crítico es el agravamiento de las sequías en múltiples regiones del mundo, incluyendo la Península Ibérica. A pesar de que este invierno ha sido excepcionalmente lluvioso, la tendencia a largo plazo es evidente. Así lo asegura este Informe del Comité español CLIVAR y la Oficina Española de Cambio Climático, en el que se advierte una reducción progresiva de los recursos hídricos.

Menos lluvias

Los autores del informe proyectan «una disminución de la precipitación media con aumento de eventos extremos a lo largo del siglo XXI». En otras palabras, habrá menos lluvias a largo plazo, pero estará concentrada en episodios más intensos y torrenciales, un patrón que reduce la disponibilidad real de agua y, al mismo tiempo, incrementa el riesgo de inundaciones.

El propio documento añade que el siglo XXI ha experimentado «la mayor frecuencia de sequías severas de los últimos 150 años». Y matiza: «Si bien las cantidades de precipitación han estado en torno a los valores promedio, las temperaturas más altas provocaron una mayor demanda de evaporación atmosférica, lo que provocó sequías más largas e intensas».

Es decir, el desafío es doble: no sólo puede llover menos en términos medios en el futuro, sino que además el aumento de las temperaturas acelera la evaporación y reduce el tiempo durante el que el agua permanece disponible en suelos, embalses y ecosistemas.

Que no se pierda ni una gota: así puedes recoger el agua de lluvia de forma segura y totalmente legal

Estrés hídrico

Si bien es cierto que los principales responsables de la gestión del agua son las administraciones públicas y los operadores privados, no es menos cierto que toda ayuda es importante en un contexto de creciente estrés hídrico, también la que podemos aportar los particulares.

Todo comienza por hacer un uso más responsable del recurso en nuestras casas a través de acciones tan sencillas como no dejar abierto el grifo más de lo debido, reparar fugas y optar por electrodomésticos eficientes. Pero algunos hogares y comunidades quieren ir un paso más allá. Y ahí es donde entra una medida tan lógica como es aprovechar el agua que cae del cielo.

Completamente legal

Lo primero que conviene aclarar es que recoger agua de lluvia es completamente legal. La normativa vigente permite almacenar el agua que cae sobre cubiertas privadas siempre que se destine a usos domésticos y no se altere el dominio público hidráulico. Lo que no está permitido es extraer recursos de acuíferos o espacios protegidos.

El sistema más habitual consiste en canalizar el agua que baja por los canalones hacia un depósito o barril. Puede bastar con un sencillo bidón, aunque también existen depósitos específicos que incorporan grifos, tapas herméticas y sistemas de filtrado para evitar la entrada de hojas, polvo o mosquitos.

No potable

El uso de esta agua es fundamentalmente no potable: riego de jardines y huertos, limpieza de suelos y lavado de vehículos, entre otras posibilidades. En una vivienda unifamiliar, un sistema básico puede recoger cientos de litros en un solo episodio de lluvia intensa. En un edificio comunitario, el potencial es mucho mayor.

En cuanto a su almacenamiento, el agua de lluvia puede conservarse durante bastante tiempo si las condiciones son las adecuadas. Si se mantiene a una temperatura correcta y está protegida frente a la suciedad y los insectos, puede aguantar en buen estado hasta seis meses o incluso más.

Sistema para la recogida del agua de la niebla.
Sistema para la recogida del agua de la niebla.

Agua de la niebla

También se están desarrollando sistemas capaces de captar el agua de la niebla. La plataforma cántabra de entidades sin ánimo de lucro Bajo el Tejo explica que uno de los métodos empleados se basa en la instalación de «redes especializadas en zonas donde la niebla es frecuente. Estas redes están diseñadas para interceptar las gotas de agua presentes en la niebla, las cuales luego se condensan y se recolectan en depósitos».

El principio es sencillo: cuando la niebla atraviesa la red, las gotas de agua que contiene se quedan atrapadas en la malla, y allí se unen para formar gotas más grandes, que posteriormente caen por la propia acción de la gravedad hacia un sistema de recogida y canalización.

Se trata de una tecnología sostenible por definición que destaca por su bajo coste, fácil mantenimiento y mínimo impacto ambiental. No genera residuos ni contaminantes y tampoco altera los ecosistemas locales.