Nueva York ocultó información sobre la presencia de amianto en el aire tras los atentados del 11-S
La ciudad acaba de publicar 170.000 documentos oficiales sobre la contaminación del aire tras la tragedia
Diez meses después de los ataques, se seguía detectando amianto en la Zona Cero
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Veinticinco años después del 11-S, todavía queda mucho por saber de los atentados terroristas más mortíferos de la historia, que se saldaron con la muerte de cerca de 3.000 personas. La ciudad de Nueva York acaba de publicar más de 170.000 documentos oficiales que prueban que sus funcionarios ocultaron información sobre la calidad del aire después de la tragedia.
Entre toda esta documentación, destaca el Memorando Harding, llamado así porque fue enviado en octubre de 2001 al entonces vicealcalde, Robert Harding. Su contenido demuestra que el gobierno local se estaba preparando para hacer frente a posibles demandas por parte de personas que afirmaban haber sido expuestas a sustancias tóxicas.
En este memorando se puede leer que «hay aproximadamente 35.000 posibles demandantes como consecuencia de los acontecimientos del 11 de septiembre y se estima que 10.000 podrían presentar una reclamación». Había motivos para pensarlo: tras el colapso de las Torres Gemelas, las autoridades municipales aseguraron en repetidas ocasiones que no había problemas de contaminación, lo cual no era cierto.
Amianto
En los días inmediatamente posteriores al 11-S, se emitieron desde instituciones como la Oficina del Alcalde y el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York mensajes como los siguientes: «Según los resultados de las pruebas de amianto recibidos hasta el momento, el riesgo para la población general de sufrir efectos adversos para la salud, tanto a corto como a largo plazo, es muy bajo».
«Aunque ocasionalmente se obtiene alguna medición aislada con un nivel de amianto inaceptable… es algo muy ocasional y muy aislado. La calidad del aire es segura y aceptable».
«A medida que continúan los trabajos en el lugar del desastre, la presencia de polvo y el olor a humo en la zona del centro de la ciudad han suscitado, comprensiblemente, preocupación entre los residentes. Sin embargo… los niveles de partículas detectados se encuentran por debajo del nivel que supone una preocupación para la salud pública y no representan riesgos para la salud a largo plazo para la población general».
Diez meses después
La realidad resultaba, sin embargo, bien distinta a lo que manifestaban estas declaraciones. Según consta en los registros de calidad del aire hechos públicos, los funcionarios del Departamento de Salud seguían detectando amianto en el entorno a una distancia de hasta 800 metros de la Zona Cero diez meses después de los ataques.
Miles de bomberos, policías, trabajadores de emergencia, voluntarios, empleados y residentes estuvieron, por tanto, expuestos a este potente contaminante sin haber sido advertidos debidamente de ello. Recordamos que la exposición al amianto está asociada a un aumento del riesgo de padecer asbestosis, una enfermedad pulmonar grave, así como diversos tipos de cáncer, como el cáncer de pulmón o el mesotelioma.
La BBC ha asegurado, citando a «funcionarios de salud estadounidenses», que las enfermedades relacionadas con el polvo y el humo del derrumbe de las Torres Gemelas se han cobrado más vidas que los propios atentados.

Victoria legal
La publicación de los documentos oficiales es también una clara victoria legal de 911 Health Watch, organización dedicada a defender los derechos a la atención sanitaria de las personas afectadas por el 11-S.
En septiembre de 2023, este grupo solicitó acceder a los registros de Nueva York sobre la calidad del aire en la urbe tras los atentados. Tras ser denegada dicha petición, el siguiente paso fue presentar en 2024 una demanda por violación de la libertad de información.
Según 911 Health Watch, la ciudad intentó hasta en tres ocasiones desestimar este caso, alegando que no tenía documentos. Los demandantes llegaron a presentar como prueba el propio Memorando Harding.

68 cajas
En noviembre de 2025, quedó todavía más claro que sí que existía información, y muy abundante, como demostró el hallazgo por parte de funcionarios municipales de 68 cajas con documentación relevante. Cada una de ellas contenía miles de páginas relacionadas con actuaciones del Departamento de Protección Ambiental.
Básicamente, se trata de pruebas de amianto en el aire realizadas la semana inmediatamente posterior al 11-S, así como registros de contaminación química y metálica en las pruebas realizadas en los días y semanas posteriores a los atentados.
Finalmente, el pasado 28 de mayo, la Corte Suprema de Nueva York falló a favor de 911 Health Watch en su demanda. Un mes después, el alcalde Mamdani anunció una iniciativa de más de 34 millones de dólares para digitalizar los registros del 11-S, que se hicieron públicos el pasado 8 de septiembre en el nuevo portal nyc.gov/sept11docs.

Transparencia
«Lo mínimo que nuestra ciudad les debe a las familias, sobrevivientes y socorristas cuyas vidas cambiaron para siempre a causa de los ataques del 11 de septiembre es transparencia y rendición de cuentas», destaca el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
«Por eso me enorgullece que nuestra administración haya lanzado el primer portal de registros públicos de la ciudad dedicado a las consecuencias ambientales y para la salud del 11-S y que haya llegado a un acuerdo en estas demandas», añade el primer edil.
La ciudad prevé que se seguirán publicando más documentos el próximo año. La administración Mamdani también designará personal especializado para ayudar a los ciudadanos que estén buscando información que les permita acceder a los programas federales de salud y compensación existentes para las víctimas.