Acuicultura en España

Del atún rojo al pez limón: la acuicultura española apuesta por especies de alto valor marcando nuevos récords

La producción creció un 3,02% en 2025, mientras el empleo directo alcanzó los 8.869 trabajadores en 2024

El informe de APROMAR advierte de la brecha generacional en el consumo y de las trabas administrativas

¿Qué pasaría en tu pescadería si no existiera la acuicultura?

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La acuicultura española vive el mejor momento económico de su historia. El sector ha alcanzado en 2025 un valor récord de 883,5 millones de euros en primera venta, una cifra que confirma el peso creciente de la cría de peces, moluscos y algas en la economía azul del país.

Según el informe anual La Acuicultura en España 2026, la producción acuícola española llegó el pasado año a las 274.111 toneladas, un 3,02% más que en 2024, con un valor económico que supera todos los registros anteriores.

El estudio, elaborado por la Asociación Empresarial de Acuicultura de España (APROMAR) y el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (CTAQUA), se ha presentado este martes en las instalaciones de este último en Cádiz.

Presentación en Cádiz

El acto ha contado con la participación de Garazi Rodríguez, responsable del Plan de Producción y Comercialización de APROMAR y coordinadora de REMA; María del Mar Agraso Martínez, directora general de CTAQUA, y Gonzalo Fernández, técnico de proyectos del centro.

El informe se publica cada año con un triple objetivo: dar a conocer el estado de la actividad, impulsar su desarrollo sostenible y analizar la evolución de la acuicultura española y su posición en el mercado internacional.

Para elaborarlo se ha recopilado información de la Comisión Europea, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la Federación Europea de Productores de Acuicultura (FEAP) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Instalación de acuicultura en el Mar Mediterráneo

Más producción y más valor

Los datos muestran un sector en expansión. En sólo un año, la producción ha sumado más de 8.000 toneladas adicionales, mientras el valor en primera venta, es decir, lo que recibe el productor en la primera comercialización, ha marcado un nuevo máximo.

Una de las claves del informe es el cambio de modelo productivo. La acuicultura nacional avanza hacia especies de mayor valor añadido, con una diversificación de cultivos que apuesta por la innovación y la sostenibilidad.

«Es importante destacar cómo la producción acuícola española está avanzando hacia un modelo de mayor valor añadido, mediante la diversificación de los cultivos», ha señalado Garazi Rodríguez, responsable de PPC de APROMAR.

Los participantes de la presentación del informe anual de la acuicultura española

Del atún rojo al pez limón

La portavoz ha añadido que ese avance se apoya en «el impulso de especies de alto valor comercial, como el atún rojo, el rodaballo y la lubina, junto con nuevos desarrollos como el pez limón y las algas”.

El pez limón (Seriola dumerili) es una especie de rápido crecimiento y gran valor gastronómico, mientras que las algas se abren paso como un cultivo emergente con aplicaciones en alimentación, cosmética e industria.

Esta apuesta por la diversificación permite al sector competir por calidad y no sólo por volumen, en un mercado internacional cada vez más exigente con el origen y la trazabilidad del producto.

Una de cada cuatro toneladas

En el ámbito europeo, España genera el 24,4% de toda la producción acuícola de la Unión Europea, es decir, una de cada cuatro toneladas que se cultivan en los Veintisiete.

En piscicultura, la cría de peces, el país ocupa la segunda posición entre los productores comunitarios, con 79.886 toneladas. El resto del volumen procede de otros cultivos, como los moluscos, con el mejillón gallego como referente histórico.

A escala mundial, España se sitúa en el puesto 26 por volumen de producción y en el 31 por valor generado, una posición discreta frente a los grandes productores asiáticos, que concentran la mayor parte de la acuicultura del planeta.

Instalación de acuicultura en el interior de España (Foto: Apromar)

Casi 9.000 empleos

El sector también crece en empleo. La acuicultura generó 8.869 empleos directos en 2024, un 8,04% más que el año anterior, lo que supone unos 660 puestos de trabajo más en apenas doce meses.

Ese mismo año, España contaba con un total de 4.992 establecimientos acuícolas activos, una red de instalaciones que se extiende tanto por el litoral como por las aguas continentales.

Según el informe, la actividad destaca por su especialización técnica y por una producción orientada a la calidad, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y el bienestar animal.

Brecha generacional

El documento también pone el foco en el consumo, donde identifica una brecha generacional: el consumo de pescado fresco en España se mantiene, sobre todo, entre los hogares de más de 50 años.

Por ello, el informe apunta a la necesidad de avanzar hacia formatos más convenientes que conecten con los consumidores más jóvenes, adaptados a sus hábitos de compra y de cocina.

Este reto no llega solo. El sector afronta a la vez otros desafíos que pueden condicionar su crecimiento en los próximos años, según recoge el análisis de APROMAR y CTAQUA.

Los retos del sector

El primero es la reducción de las barreras administrativas, una demanda recurrente de las empresas acuícolas, que reclaman más agilidad en los trámites para poner en marcha o ampliar sus instalaciones.

A ello se suman la falta de relevo generacional, un problema compartido con otras actividades del sector primario, y la volatilidad del precio de las materias primas destinadas a la alimentación de los peces.

Por último, el informe subraya la necesidad de seguir divulgando los atributos del pescado de acuicultura para mejorar su aceptación social, un paso clave para que este producto gane presencia en la dieta de los españoles.