Alfonso Marcos Vidal: «En pocos sitios he visto cosas tan graves como las que pasan en el parque nacional de Guadarrama»
"Para mí la montaña es como un templo también. Hay que respetarlo. Hay unas normas no escritas, pero hay que respetarlas"
"Habría que regular los accesos, como se hace en otros parques nacionales"
"He visto basura por todos lados, pintadas en miradores y gente alimentando a animales salvajes"
La presión sobre estas montañas es muy grande, sobre todo en zonas muy concretas"

«Es importante hablar de estos temas y seguir insistiendo y educando», es la frase que me deja Alfonso al finalizar la entrevista con un tono de preocupación evidente. Este montañero, empresario y gestor de la cuenta de Instagram dedicada a la madrileña Sierra de Guadarrama con más alcance, vive la montaña y este espacio protegido como una misión de protección y divulgación.
Con más de 57.000 seguidores en @sierradeguadarrama, Alfonso Marcos Vidal lleva más de 30 años recorriendo estas montañas que describe con una metáfora religiosa, de devoción ambiental: «Para mí la montaña es como un templo, hay unas normas no escritas, pero hay que respetarlas». Y es precisamente esa falta de respeto lo que le preocupa cada vez que sube al puerto de Navacerrada, al de Cotos o a Peñalara.
Problemas en un espacio protegido
Los problemas de saturación que denuncia no son abstractos, sobre todo en los días en los que la nieve atrae a miles de personas. Alfonso ha rescatado personalmente a excursionistas perdidos en cornisas o ha advertido a familias con niños pequeños mal equipadas en pleno invierno.
Tambien ha documentado la basura, las pintadas en miradores del parque nacional y la alimentación inadecuada a fauna salvaje. «En pocos sitios lo he visto como lo que está pasando aquí», reconoce preocupado tras haber viajado por parques de todo el mundo.
Presión de millones de personas
El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, la máxima figura de protección que puede tener un espacio natural en España, sufre la presión de estar a las puertas de una ciudad de 7 millones de habitantes. «La mayor parte de la gente va a los puertos de Navacerrada y de Cotos.
Se concentran básicamente allí porque es la zona más accesible», explica Alfonso, quien propone un cambio de modelo basado en la regulación de accesos y el transporte público, similar a lo que ya funciona en Picos de Europa u Ordesa.

Pero antes que las medidas administrativas, Alfonso subraya algo fundamental: la educación. «Esto es un tema educacional de cada uno», insiste, señalando que la solución debe empezar desde los colegios.
OKGREEN.: Llevas más de 30 años recorriendo la Sierra de Guadarrama… ¿Cómo surgió ese amor por la montaña que te llevó a crear también esa cuenta de Instagram Sierra de Guadarrama?
Alfonso Marcos Vidal: Los primeros recuerdos que tengo de la sierra es como muchos madrileños, seguramente a través del colegio, excursiones que hacías a Navacerrada al puerto, la Boca del Asno.
Básicamente esos son los primeros recuerdos de la sierra. En mi familia no éramos muy montañeros, aunque hacíamos alguna salida al campo de vez en cuando lo que es el amor por la sierra fue forjándose a lo largo de los años, de pasar muchos ratos allí con amigos, familia y demás. Así, poquito a poco fue surgiendo este cariño por la sierra.
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P.: Una cuenta que aparte de destacar lo que vamos a hablar también tiene muchas cosas curiosas y que también promueve ese amor por la naturaleza. Como decía, visibilizas continuamente a través de las redes los problemas de saturación que sufre la Sierra de Guadarrama. ¿Cuáles son los problemas más preocupantes para ti en este momento preciso?
R.: Los problemas principales son sobre todo en época invernal, que es cuando más se llena de gente la sierra, porque todos quieren ir a ver a la nieve, quieren pasarlo bien allí y quieren disfrutar de la nieve.
El problema es que es una sierra que está muy cerca de Madrid, de una población de 7 millones de habitantes. La presión que tiene estas montañas es muy grande, sobre todo en zonas muy concretas, porque la mayor parte de la gente va a los puertos de Navacerrada y de Cotos. Se concentran básicamente allí porque es la zona más accesible, la forma más fácil de llegar con transporte público o en coche.
Son zonas en la que es muy difícil de controlar el acceso de tanta gente. Con el paso del tiempo esto ha ido empeorando. Lo estamos viendo los pueblos, los vecinos de los pueblos también se ven afectados.
P.: Entonces, ¿qué habría que hacer?
R.: Habría que hacer un cambio de regulaciones. Yo creo en los accesos, como se hace en otros parques nacionales, básicamente.
P.: ¿Cuál es la situación más grave que has vivido o que has visto en la Sierra de Guadarrama?
R.: ¡Uf! La más grave como tal… Yo no he visto accidentes importantes como los que se ven prácticamente todos los fines de semana, los que asisten el GERA (Grupo de Rescate en Altura), el 112 o el GREIM (Grupo de rescate en e Intervención en Montaña) de la Guardia Civil.
Lo que he visto, sí que lo he vivido, he tenido que hacer algún rescate a alguna persona que estaba perdida a mitad de la niebla con nieve al borde de una cornisa, la zona de Peñalara. Tuvimos que sacarle de allí con mucho cuidado porque estaba en el borde. Él no veía dónde estaba. Iba con ropa de calle muy mal equipado, pasando mucho frío y hubo que bajarle desde allí.

A partir de ahí sucesos como una señora con su familia subiendo también a Peñalara con el camino prácticamente helado… Tuvimos que sacarles de allí, advertirles que no subieran a Peñalara, que no era el día. Iban con niños muy pequeños, a lo mejor de cinco años, muy pequeñitos, no iban preparados…
Esto ocurre prácticamente todas las temporadas de invierno. Luego también he visto situaciones de fuegos que se hacen también en la montaña, que no están controlados zonas del parque nacional, zonas de vegetación, en pleno verano, cuando está todo más seco. Bueno, pues este tipo de cosas que se repiten prácticamente todos los años, que aunque no las veamos, están ahí.
P.: Hablando de un parque nacional, es decir, la máxima protección que puede tener un espacio en España. ¿Cómo afecta esta masificación a la conservación de un espacio tan sensible como la Sierra de Guadarrama?
R.: Es un tema también delicado… He hablado con algunos trabajadores del parque nacional y ellos hacen lo que pueden. Están preocupados, pero es verdad que ellos no tienen tampoco el poder de gestionar a tanta gente.
Hacen todo el trabajo, un trabajo magnífico, pero es verdad que es mucha la presión que hay.

(Foto: Rafael Bastante / Europa Press).
P.: ¿Cómo afecta esta presión?
R.: Pues en muchos aspectos se ve, se pueden ver en muchos vídeos en los que he publicado basura, basura por todos lados. Me he encontrado de todo, latas tiradas en mitad del bosque abiertas, recién abiertas, botellas, plásticos, pañuelos, restos de fruta de todo.
¿Cómo afecta esto? Pues evidentemente afecta a lo que es el paisaje, afecta al comportamiento de la fauna porque saben dónde hay comida fácil y se han acostumbrado a esta presencia humana.
Esta situación no es nada buena. La gente que da de comer a animales salvajes, he visto alimentar a zorros por los puertos, en los aparcamientos, a cabras montesas… También les he advertido que las cabras montesas no son un juego, te pueden atacar.
A nivel a nivel de medioambiental, he visto basura en los ríos porque al final todo lo que es la nieve, la lluvia acaba arrastrando la basura que anda por ahí escondida por los bosques y acaba en los ríos.
Evidentemente también están las pintadas en zonas de parque nacional… En los miradores de los poetas, por ejemplo, hace no mucho había una pintada que tuvimos que andar borrando como pudimos. Luego llamamos al parque nacional.
Al final son una serie de ataques que ocurren dentro de un parque nacional… En pocos sitios lo he visto como lo que está pasando aquí y en otras partes del mundo que he tenido la fortuna de viajar mucho. Tampoco he visto cosas como las que pasan en la Sierra de Guadarrama.

P.: A tu juicio, ¿qué es lo que se podría hacer?
R.: Eso es también un tema complejo, porque digamos que no es una cosa solamente de administraciones, porque mucha gente le echa la culpa al parque nacional, a los ayuntamientos, a la Comunidad de Madrid.
Yo creo que esto es un tema educacional. No podemos estar mirando siempre a los a los gestores. No, porque esto es un tema de educación. Cuando vas a una iglesia, cuando vas a un museo, sabes que hay unas normas de comportamiento.
Siempre digo lo mismo. Para mi la montaña es como un templo también. hay que respetarlo. Hay unas normas no escritas, pero hay que respetarlas: no dejes la basura. No montes ruido. No ataques a la fauna. No molestes a la fauna. Hasta he visto también pintadas en árboles con espray.
Es un tema de educacional de cada uno y las administraciones tienen también parte de esa responsabilidad de empezar a educar a la gente en cómo se sube a la montaña y en cómo se debe comportar uno cuando está arriba en la naturaleza.
Son una serie de comportamientos que son de sentido común para mucha gente, pero para otros no. Al final esto es una cuestión de educación de cada uno.
P: ¿Cómo habría que solucionar esto?
R.: Pues a lo mejor desde la base en los colegios, los institutos, los grupos de scouts. Es un tema educacional. Luego están las administraciones, que también tienen parte de responsabilidad, evidentemente, pero nosotros somos los que tenemos que empezar a cambiar la forma de hacer las cosas en la montaña.
Es fundamental regular los accesos. Yo creo que sería importante estudiarlo porque al final es un parque nacional con 7 millones personas subiendo desde la vertiente madrileña. La vertiente segoviana es otra cosa. Creo que sería muy bueno pues limitar el acceso a un vehículo privado, potenciar más el autobús con líneas diferenciadas, lo que sería la parte del puerto de Navacerrada y Cotos, por ejemplo.
En épocas de nieve una línea específica para ir al pueblo de Navacerrada, porque los vecinos que están allí también me han comentado que tienen problemas. Lo habréis visto en redes sociales. Tienen problemas de movilidad, incluso para salir del pueblo, para ir a trabajar o para volver, porque tienen el pueblo atascado con el tema de los autobuses, por el turismo
La regulación de los accesos es un tema importante que habría que estudiar y ver otros modelos como se están haciendo en otros parques nacionales de España y del mundo también.

P.: Dices que hay que tomar medidas drásticas. Limitar el acceso a los aparcamientos mucho más. ¿Cómo sería entonces este equilibrio entre conservación y desarrollo económico? ¿No tendría esto un impacto negativo en la economía local?
R.: No creo que haya tanto problema, sinceramente, porque en otros parques nacionales el modelo de limitar el acceso, por ejemplo, en Picos de Europa, en Ordesa se gestiona con líneas de autobuses.
Allí hay horarios específicos para la visita y hay un cupo de entrada a los parques nacionales. No creo que eso vaya a afectar negativamente a un pueblo o a una economía local, porque al final también he hablado con algunos comerciantes de pueblos, por ejemplo, en Cercedilla.
Ellos te dicen que el turismo que está llegando ahora, por ejemplo, en invierno, realmente no les deja tanto dinero, sobre todo a algunos ciertos tipos de negocios, porque es gente que ya va con el bocadillo o que van con el con el picnic, se dan vueltas por el pueblo, comen donde pueden y al final no hacen un gasto tampoco en lo que es en el pueblo.
P.: La nieve tiene mucho atractivo. ¿Esta situación se limita al invierno?
R.: Principalmente sucede en invierno. La nieve es verdad tiene mucho atractivo porque hay mucha gente, sobre todo gente que ha llegado ahora a Madrid a vivir que no ha visto la nieve en su vida. Le gusta subir y es completamente comprensible.
En otras épocas del año también sucede, pero la presión no es tan grande en verano. Cuando el calor también aprieta bastante suelen ir más a la zona de ríos, aunque no está permitido el baño, también lo encuentras allí.
Sí que plantearía a lo mejor un poco más de control por parte de parques nacionales, a lo mejor agentes forestales. Yo sé que hacen lo que pueden con los recursos que tienen.
Pero se siguen viendo cosas en la sierra que no deberían verse, sobre todo en zonas señalizadas en las que no está permitido el baño y ves gente bañándose allí y a uno le resulta un poco desagradable tener que hacer de policía en estos sitios. Pero si nadie hace nada, al final esto se desmadra.

P.: Tienes más de 56.000 seguidores en Instagram. No sólo hablas de este problema, pero también cuentas otras cosas interesantes. Qué podemos encontrar en tu perfil de Sierra de Guadarrama.
R.: El perfil realmente empezó como una curiosidad. Tenía una colección de fotos enorme de la sierra. Me daba un poco de pena y al final decidí abrirlo un poco como como un juego. También me dedico a temas informáticos, gestión de redes sociales, temas de viajes… Decidí ponerlas pensando en lo que pasaría… Al final empezó a crecer la cosa.
En la cuenta, se habla también de temas de curiosidades de la sierra, porque tiene muchas historias, mucha historia que creo que es muy importante conocer y que es parte del trabajo que se hizo hace muchos años cuando estaba la Institución Libre de Enseñanza y los primeros guadarramistas.
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Ese trabajo yo creo que tendríamos que seguir fomentándolo o enseñándolo. Toda esa parte cultural que tiene la sierra de los poetas, de los escritores, de los pintores, de gente que ha andado por la sierra.
Hay un montón de sitios, por ejemplo, en el Valle de la Fuenfría, de lugares que se han creado a raíz devlos aurrulaques con nombres de personas que la gente no conoce, de personas que se preocuparon por la sierra.
La cuenta básicamente habla de curiosidades. No suelo poner rutas porque no quiero tampoco fomentar un turismo masivo a la sierra. Para eso ya hay otras cuentas, otras aplicaciones y otras personas que ya lo están haciendo. Básicamente es dar a conocer la sierra, los encantos que tiene y, sobre todo, cómo cuidarla.