Contaminación en Ceuta

Alerta fecal en la playa del Trampolín de Ceuta: cómo se clausura por contaminación y qué fauna corre riesgo

Sanidad analiza, la Ciudad Autónoma de Ceuta cierra y Costas tutela el litoral: así es el protocolo ante una playa contaminada

Los moluscos filtran el agua y acumulan bacterias y virus fecales; en los peces el riesgo es menor

El menú de los inmigrantes en las playas de Ceuta: centollos y una lapa protegida pescados ilegalmente

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La playa del Trampolín, en Ceuta, ha activado todas las alarmas sanitarias. Los análisis oficiales detectan una contaminación fecal grave en sus aguas, en el arenal que acoge al mayor asentamiento irregular de inmigrantes de la ciudad, y plantean qué debe hacerse con una costa así.

En esta situación, tras la detección, la Consejería de Sanidad del Gobierno ceutí ha enviado un informe a los ministerios de Sanidad y de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El documento advierte de concentraciones muy elevadas de enterococos intestinales y Escherichia coli, los dos indicadores de contaminación de origen fecal.

Las muestras, tomadas por el Laboratorio de Salud Pública de la Ciudad los días 23, 25 y 28 de septiembre, superan con claridad los valores de referencia del Real Decreto 1341/2007 sobre aguas de baño. Los resultados se repiten en la zona de la escollera, lo que confirma un problema persistente.

Cómo se clausura una playa

En una zona de baño oficial, el procedimiento está regulado. La autoridad sanitaria analiza dos indicadores, E. coli y enterococos intestinales, y en aguas costeras la calidad se considera insuficiente a partir de 500 unidades de E. coli o 185 de enterococos por cada 100 mililitros de agua.

Ante un episodio de contaminación, la norma obliga a prohibir o desaconsejar temporalmente el baño, informar al público con carteles y banderas, repetir los muestreos e investigar el origen del vertido para corregirlo. La playa sólo se reabre cuando los análisis vuelven a valores normales.

Varios inmigrantes bañándose en la playa del Trampolín, Ceuta. (Foto: Europa Press).

En el proceso intervienen varias administraciones. Sanidad vigila la calidad del agua, el ayuntamiento (en Ceuta, la Ciudad Autónoma) ejecuta el cierre y la señalización, y la Demarcación de Costas del Ministerio para la Transición Ecológica tutela el dominio público marítimo-terrestre.

El limbo del Trampolín

El Trampolín no está declarado formalmente como zona de baño, por lo que queda fuera de ese circuito ordinario. Sanidad advierte, aun así, de un riesgo sanitario potencial por el contacto directo con el agua, sobre todo si la exposición es frecuente o prolongada.

La Ciudad ha actuado más allá de sus competencias obligadas y ha trasladado el problema al Estado, responsable de la atención migratoria y del litoral ocupado. El 14 de septiembre, el Gobierno de Ceuta ya reclamó al MITECO «medidas urgentes» ante el deterioro ambiental provocado por la crisis.

Entre ellas pidió ejercer la recuperación posesoria del dominio público y el desalojo definitivo de los asentamientos del Trampolín y Benítez. Solicitó además más efectivos del SEPRONA de la Guardia Civil y recursos para restaurar los espacios dañados una vez recuperada la normalidad.

Inmigrantes dándose un baño en la playa del Trampolín en Ceuta. (Foto: Europa Press).

Peces y marisco

La segunda derivada afecta a la fauna. Los moluscos bivalvos, como mejillones o almejas, se alimentan filtrando el agua y pueden concentrar en su interior bacterias y virus de origen fecal, lo que los convierte en el grupo más expuesto.

El principal riesgo es el norovirus, causante de gastroenteritis, junto a E. coli. Por eso el marisco comercial procede de zonas controladas y pasa por depuración antes de venderse, y las organizaciones de consumidores desaconsejan recoger moluscos por cuenta propia en la costa.

En los peces el riesgo es menor, porque las bacterias se concentran sobre todo en la piel, las branquias y el aparato digestivo. Aun así, lo prudente es no consumir capturas de aguas contaminadas o, en todo caso, limpiarlas bien y cocinarlas a fondo, nunca crudas.

Detergentes y menos oxígeno

La contaminación también golpea al ecosistema. La materia orgánica de los vertidos y los jabones y detergentes empleados en el aseo enturbian el agua, reducen el oxígeno disponible y pueden dañar las branquias de peces e invertebrados en aguas someras.

El riesgo es mayor en una costa donde ya se ha documentado la captura de centollos y lapas protegidas junto a los asentamientos, especies que acaban en la cazuela sin ningún control sanitario ni de conservación.

Las asociaciones ambientales de Ceuta llevan años alertando de que los vertidos fecales al litoral provocan turbidez y afectan tanto a los usuarios de las playas como a la flora y la fauna marina. El informe de Sanidad no mide aún el daño en especies concretas.

Alrededor de 4.000 inmigrantes permanecen en asentamientos improvisados de las playas de Ceuta tras la entrada masiva registrada a finales de julio. (Foto: Europa Press).

De buena a contaminada en semanas

El deterioro ha sido muy rápido. Los controles de agosto arrojaban una calidad del agua buena y, entre finales de ese mes y mediados de septiembre, suficiente. Las muestras de la recta final de septiembre han disparado todas las alertas.

El informe vincula el foco con el crecimiento del asentamiento irregular surgido tras la entrada masiva por el Tarajal de los días 30 y 31 de julio. Sin aseos suficientes, sus ocupantes hacen sus necesidades en la playa y se asean en el mar con jabones.

No existe una cifra oficial de cuántas personas viven hoy en el Trampolín. A mediados de agosto se repartían allí 4.000 comidas diarias y la Policía calculaba que podía haber un millar más, mientras que en toda Ceuta permanecen cerca de 13.000 personas en situación irregular.

La desaladora, a escasos metros

La cercanía de la desaladora ha disparado la inquietud. La mayor parte del agua de consumo de Ceuta procede de esta planta, y sus captaciones de agua de mar se encuentran en una zona adyacente al Trampolín.

En un comunicado atribuido a ACEMSA, la empresa municipal de aguas, se asegura que el agua potable es segura y no presenta contaminación fecal. Las tomas están a unos 300 y 500 metros de la orilla y no hay evidencia de que los contaminantes las hayan alcanzado.

El texto recuerda que la desalación suma varias barreras (pretratamiento, filtración avanzada, ósmosis inversa y desinfección final) y admite que la proximidad de los vertidos obliga a una vigilancia intensiva. La empresa había desmentido ya el 13 de septiembre un bulo sobre el agua y pide medidas urgentes en el Trampolín.