José González, experto en plantas y jardinería (48 años): «Jamás plantes este árbol en esta zona del jardín , es precioso cuando florece pero te va a teñir el suelo de morado»
La planta frutal que no sólo sirve para decorar: sus hojas absorben calor
Muchos la plantan fuera de casa, pero esta planta se adapta muy bien al interior
El árbol frutal resistente al calor y al frío que puedes plantar en maceta
Elegir un árbol cerca de una piscina no es una decisión que deba tomarse solo por estética, aunque sea justo lo primero que se mira al pasar por un vivero. José González, un experto de 48 años que se ha hecho popular en redes por sus consejos de jardinería, ha querido advertir sobre uno de los errores más habituales que comete la gente cuando reforma sus espacios verdes.
El árbol al que se refiere es uno de los más fotografiados de la primavera, capaz de teñir calles enteras de un color muy particular durante varias semanas. Esa misma cualidad que lo hace tan atractivo en una plaza o una avenida se convierte en un problema muy concreto en cuanto ese color empieza a caer justo encima del agua de una piscina privada.
El jacarandá, el árbol que José González avisa que no plantes cerca de una piscina
Como lo anticipa el subtítulo, el árbol al que se refiere José González es el jacarandá (Jacaranda mimosifolia), un árbol de origen sudamericano que en primavera se cubre de un manto de flores moradas o lila azuladas realmente espectacular, como se aprecia en la imagen destacada.
«Jamás plantes este árbol cerca de una piscina; es precioso cuando florece, pero te va a teñir el suelo de morado», advierte el jardinero en TikTok, que conoce de primera mano lo que ocurre cuando esas flores acaban flotando en el agua durante días sin que nadie las retire.
El problema radica en lo que ocurre cuando se descompone en contacto con el agua o con el propio suelo.
Los pétalos, muy delicados y cargados de pigmento, se deshacen con rapidez una vez caídos y sueltan un tono morado que se adhiere a superficies porosas como el fondo de la piscina, las baldosas o el césped, dejando manchas que cuesta bastante eliminar si se dejan varios días sin limpiar.
Mientras tanto, el mal olor es otro efecto colateral que muchos no esperan. Si las flores caídas se acumulan varios días sin barrerse, empiezan a descomponerse y forman una capa pegajosa y maloliente sobre cualquier superficie, ya sea el borde de la piscina, una terraza o la propia acera de la calle.
Por eso, en las ciudades donde se planta como arbolado urbano, como Sevilla o Granada (donde también hay ejemplares en los jardines de la Alhambra), los servicios de limpieza refuerzan la recogida durante las semanas de floración.
¿Por qué el jacarandá es un árbol tan popular pese a su colorido rastro?
El jacarandá pertenece a la familia de las bignoniáceas y es originario de las zonas subtropicales de Sudamérica, aunque se ha adaptado tan bien al clima español que hoy es habitual verlo en avenidas y jardines de zonas cálidas y templadas.
Este florece dos veces al año. La floración más intensa y vistosa llega en primavera, y una segunda, más discreta, se repite en otoño. Para ejemplificar, solo en Sevilla hay plantados más de 7.700 ejemplares como arbolado urbano desde los años setenta y ochenta.
Por un lado, el árbol necesita un suelo bien drenado, porque sus raíces son propensas a pudrirse si quedan encharcadas, y durante los primeros años teme las heladas fuertes, aunque un ejemplar ya asentado puede resistir temperaturas de hasta seis grados bajo cero.
Por otro lado, con la raíz desarrollada, se vuelve bastante resistente a la sequía. Junto a una piscina, los expertos en jardinería recomiendan mantener siempre cierta distancia de seguridad con cualquier árbol grande, sea cual sea la especie, para evitar sorpresas con raíces o restos vegetales.
Cómo evitar que el jacarandá manche tu piscina sin renunciar a su floración
Vamos, que aquí no hace falta ser drásticos y directamente descartar el árbol, sino que se puede gestionar bien la caída de sus flores.
Retirar los pétalos del agua a diario con la red del skimmer, cubrir la piscina con una lona cuando no se use durante la floración y, para quienes aún están a tiempo, plantar el jacarandá a cierta distancia del vaso reduce muchísimo el riesgo de manchas persistentes en el fondo o en las baldosas.
Y para concluir, con un dato interesante, muchos paisajistas, de hecho, recomiendan reservar el jacarandá para una zona del jardín alejada del agua, como protagonista solitario de un césped o una entrada.
También aconsejan dejar el entorno inmediato de la piscina para especies con floración menos vistosa, pero mucho más discreta a la hora de caer.
Solo así, se conserva el espectáculo morado de la primavera sin que la piscina se lleve la peor parte.
Lo último en Naturaleza
-
Los expertos analizan 400 ejemplares y confirman que los jabalíes urbanos y los rurales son genéticamente distintos
-
José González, experto en plantas y jardinería (48 años): «Jamás plantes este árbol en esta zona del jardín , es precioso cuando florece pero te va a teñir el suelo de morado»
-
Quedan apenas 150 ejemplares adultos de esta planta en Tenerife y se los está comiendo una especie invasora que introdujeron en la isla hace 55 años
-
Bombazo en la zoología española: nacen en Jerez de la Frontera las primeras 6 crías de un ave que se extinguió en España en el año 1981
-
Olvida los geranios: la desconocida planta perenne y resistente al frío que florece durante el otoño y el invierno en distintos colores
Últimas noticias
-
Los cocineros tradicionales coinciden: «Para que las patatas al horno queden doradas, no agregues más aceite, sino 2 cucharadas de fécula de maíz»
-
Trabajaba en el grupo antiterrorista de la Guardia Civil pero decidió cambiar de vida para irse a una aldea con su hijo: «Todo tiene un porqué»
-
El regalo de Jaime Lorente a David Broncano con recado incluido: «Para que ‘La Revuelta’ no esté supeditada al Gobierno»
-
La psicología dice que cuando eres ignorado por una persona muy importante para ti, la reacción química que se produce es la misma que cuando te hacen una herida
-
Según la psicología, las personas que necesitan distraerse todo el tiempo podrían estar evitando enfrentarse a sus emociones