Del Amazonas a Costa Rica: Latinoamérica salva a su fauna silvestre y la solución estaba en construir puentes en las copas de los árboles

Desde la Amazonía hasta Costa Rica, se han construido varios puentes en las copas de los árboles que ayudan a monos, perezosos y puercoespines a cruzar bosques fragmentados sin bajar al suelo. En Latinoamérica, estas estructuras reducen los atropellamientos y las electrocuciones que sufre la fauna arbórea al moverse entre parches de bosque separados por carreteras y tendidos eléctricos.
La revista científica Neotropical Biology and Conservation, de Pensoft, publicó en septiembre de 2025 un estudio sobre el uso de un sistema de puentes colgantes por mamíferos arbóreos en la Reserva Biológica Napo-Sucusari, en la Amazonía peruana.
En paralelo, distintas organizaciones han instalado pasos de fauna aéreos sobre las carreteras de Costa Rica para frenar la mortalidad de los monos.
El uso de los puentes colgantes por la fauna arbórea de la Amazonía peruana
Durante un muestreo de tres semanas, un equipo de la Universidad de Binghamton, en el estado de Nueva York, instaló cuatro cámaras trampa a distintas alturas del dosel en la reserva peruana. Registraron 35 observaciones independientes de siete especies de mamíferos que usaron el sistema de plataformas y puentes suspendidos entre los árboles.
El perezoso de dos dedos de Linneo (Choloepus didactylus), llamado pelejo colorado en la zona, fue la especie más registrada, con 14 avistamientos, todos sobre las cuerdas del puente. Le siguió el puercoespín de cola larga (Coendou l. longicaudatus), o cashacushillo, con diez apariciones en cuerdas y vigas.
La mayoría de los animales se concentró en la franja media del dosel, a unos 21 metros de altura, donde la temperatura y el viento son menos intensos que en la copa alta. La actividad se dio, sobre todo, entre las 19 y las 22 horas, cuando la humedad nocturna alcanza su punto más alto.
Entre los hallazgos, destaca el registro del puercoespín enano rayado (Coendou ichillus), una especie clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y descrita formalmente hace poco más de dos décadas. La mayoría de los animales usó los puentes para desplazarse, con poca evidencia de que buscaran alimento, salvo los puercoespines, que mordisquearon algunas vigas.
Este tipo de puentes se usa también en otras zonas de Sudamérica. En Brasil, se registraron monos aulladores que cruzaban un puente artificial en el Parque Estatal Fuentes del Ipiranga, en São Paulo, según Mongabay Latam.
¿Por qué Costa Rica necesita puentes de fauna sobre sus carreteras?
En Costa Rica, los monos que intentan cruzar entre fragmentos de bosque terminan con frecuencia electrocutados en cables eléctricos. En 2024, el 60 % de los accidentes que sufrieron los primates estuvo relacionado con esta causa, y se estima que cerca de mil mueren cada año, según Mongabay Latam.
Para frenar esa mortalidad, distintas organizaciones ambientales instalan pequeños pasos de fauna aéreos sobre las carreteras, con el grosor necesario para que las cuatro especies de monos del país puedan cruzarlos con estabilidad y sin caer.
Además, Costa Rica combina esos pasos aéreos con pasos inferiores en los tramos donde las carreteras atraviesan corredores biológicos y áreas protegidas. Un estudio de seis meses realizado en dos carreteras del país registró 36 especies que usaron los pasos de fauna, frente a 74 especies atropelladas en el mismo período.
Ese informe dio origen a los primeros protocolos para monitorear y mantener el sistema, una experiencia que podría replicarse en otros países de la región.
Las lecciones del estudio peruano para el diseño de nuevos puentes de fauna
El estudio de la Amazonía peruana midió también la temperatura, la humedad y el viento en tres alturas del bosque. La copa alta resultó más calurosa y ventosa que la franja media, condiciones que podrían explicar por qué los mamíferos arbóreos prefieren desplazarse por los niveles intermedios del dosel.
Esa preferencia por alturas intermedias, con menos viento y temperaturas más estables, es un dato que los autores del estudio proponen tener en cuenta al diseñar futuros corredores artificiales en bosques fragmentados. Los puentes de cuerda, además, tuvieron más uso que las vigas de madera entre los mamíferos registrados.
Aun así, los autores del estudio peruano señalan que todavía falta investigación sobre el impacto de estos puentes a largo plazo en las poblaciones de fauna arbórea, tanto en el Amazonas como en otros bosques fragmentados de la región.