Naturaleza
Plagas

En los años 40 una serpiente llegó de polizón a Guam: 80 años después están usando ratones con paracetamol como cebo para frenarlas y salvar el ecosistema de la isla

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En la isla de Guam, en el océano Pacífico, la serpiente arbórea marrón (Boiga irregularis) llegó como polizón hacia la década de 1940, oculta en un cargamento que arribó por barco desde las islas Salomón, según el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS).

La especie es originaria de Australia, Indonesia oriental, Papúa Nueva Guinea y las propias islas Salomón. Sin embargo, según un estudio publicado por la Universidad Estatal de Utah en la revista Human–Wildlife Interactions, desde su llegada a Guam, exterminó a diez de las doce especies de aves forestales nativas de la isla, además de varias especies de lagartos y murciélagos.

Ochenta años después, el mismo organismo estadounidense mantiene un programa activo que combina trampeo, perros detectores y búsquedas nocturnas con reflector. Entre sus herramientas destaca un cebo hecho con ratones tratados con paracetamol, pensado para eliminar a los reptiles desde el aire.

¿Cómo funciona el cebo de ratones con paracetamol contra la serpiente arbórea marrón en Guam?

El método consiste en insertar una tableta de 80 miligramos de paracetamol en la cavidad corporal de un ratón neonato descongelado. La dosis del medicamento resulta letal para la serpiente cuando esta consume el cebo.

Cada ratón se sujeta a una banderola de papel de 1,2 metros con refuerzos de cartón en los extremos. Lanzada desde un helicóptero, la banderola frena la caída y engancha el cebo entre las ramas, al alcance de una serpiente que trepa con facilidad.

Cartuchos de cebo aéreo con ratones muertos y tabletas de paracetamol, diseñados para el control de la serpiente arbórea marrón invasora en Guam. Foto: Servicios de Vida Silvestre del USDA-APHIS

Según un informe del Programa Estratégico de Investigación y Desarrollo Ambiental del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el sistema se validó a razón de 36 cebos por hectárea en zonas boscosas de la isla, la tasa autorizada por la Agencia de Protección Ambiental estadounidense.

Un ensayo previo de la Universidad Estatal de Utah había usado una tasa similar, de 37,5 cebos por hectárea, en seis hectáreas de bosque.

El estudio de la Universidad Estatal de Utah, firmado por los investigadores Larry Clark y Peter Savarie, del Centro Nacional de Investigación sobre Fauna Silvestre, se publicó en 2012.

La actividad de la serpiente arbórea marrón cayó más del 80 % con las trampas de ratones con paracetamol en Guam

En ese ensayo, la actividad de las serpientes se redujo entre el 80 % y el 85 % hacia la tercera aplicación de cebos. De los 80 ratones marcados para el seguimiento, 30 fueron consumidos por las serpientes, y los investigadores confirmaron la muerte del reptil en todos los casos.

Por su parte, el informe del Departamento de Defensa, con Brian Dorr como investigador principal, determinó que siete de ocho métricas de eficacia se cumplieron o se superaron. El impacto sobre especies no objetivo se mantuvo por debajo del 10 %, y el aumento de roedores no relacionados con el ensayo quedó por debajo del 20 %.

La red eléctrica y las últimas aves nativas de Guam en el centro del programa actual

El Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal mantiene el uso de cebos tóxicos junto con trampeo y perros detectores para frenar el avance de la serpiente. El reptil trepa por los postes y cables de la isla y provoca numerosos apagones cada año, por lo que controlarlo también protege la red eléctrica.

Además, el objetivo del programa es evitar que la especie se extienda al resto de la cuenca del Pacífico y proteger a las aves que sobrevivieron a su llegada. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, las primeras serpientes se detectaron en la isla a principios de la década de 1950 y ya se habían extendido por todo el territorio hacia 1968.