Automoción

Las normas de Bruselas redefinen el automóvil europeo: lastran a la industria en Alemania y dan alas a China

Una fábrica de coches en Europa
Una fábrica de coches en Europa

Hace tan sólo unos días conocíamos que el Consejo de Supervisión del Grupo Volkswagen ha aprobado un ajuste de plantilla de 50.000 puestos de trabajo tras aprobar un plan de reestructuración con el que podría cerrar cuatro plantas de la compañía en Alemania. Una situación motivada, en parte, por las medidas impuestas desde Bruselas para reducir las emisiones de CO2, que obligaron al fabricante automovilístico con sede en Wolfsburgo a destinar miles de millones de euros en inversión para electrificar sus coches, que abre la puerta a la entrada de nuevas marcas chinas, con una gran trayectoria en este tipo de motorizaciones.

Así lo han señalado fuentes cercanas a la situación que, en conversaciones con este diario, han explicado que «el conocido como Dieselgate de Volkswagen fue el inicio de los graves problemas que a día de hoy arrastra la compañía, ya que puso bajo el foco las emisiones reales de los vehículos diésel y aceleró el endurecimiento de la regulación en Europa, al mismo tiempo que los fabricantes comenzaban a afrontar una costosa transición hacia el vehículo eléctrico».

«Bruselas reforzó progresivamente las exigencias sobre las emisiones de los vehículos y la industria europea se vio obligada a afrontar inversiones millonarias para reducir su huella de carbono y, paralelamente, acelerar el desarrollo de tecnologías electrificadas», añaden las citadas fuentes.

Además, señalan que «el cambio regulatorio coincidió con el avance de China en la industria del automóvil eléctrico». «El gigante asiático había desarrollado durante años una potente cadena de suministro de baterías, motores eléctricos y componentes, además de contar con fabricantes especializados en vehículos eléctricos», destacam.

Despidos en el automóvil europeo

El Grupo Volkswagen no ha sido el único fabricante europeo en sufrir las consecuencias de las normas impuestas por la Comisión Europea (CE) a los fabricantes. Jaguar Land Rover (JLR), el mayor fabricante de automóviles de Reino Unido, también se ha visto obligado a reducir su plantilla con el recorte de alrededor de 4.000 puestos de trabajo, lo que se traduce en el 10% de su fuerza laboral actual de la compañía.

El incremento de los costes, la caída de las ventas y el impacto de los aranceles por parte de Estados Unidos a la comercialización de vehículos producidos en Reino Unido han sido otro de los motivos que han servido de caldo de cultivo para la puesta en marcha de un nuevo plan de ajustes.

Nuevas marcas chinas en Europa

La situación de JLR se enmarca en una oleada de ajustes de plantilla que está afectando a fabricantes de automóviles de toda Europa, que afrontan un escenario de menores volúmenes de ventas, elevados costes y una creciente competencia por el desembarco de nuevos fabricantes chinos con vehículos de precios más competitivos en los distintos mercados del Viejo Continente.

«Lo cierto es que los fabricantes de automóviles chinos están apostando fuerte por la producción europea, con planes para fabricar hasta 1,5 millones de vehículos al año en la región para 2035», han detallado las citadas fuentes.

Sin embargo, advierten de que «Europa podría correr el riesgo de convertirse en un destino de ensamblaje final, no de producción total, sin captar los empleos de mayor valor añadido en la fabricación y la cadena de suministro que impulsan el verdadero crecimiento industrial, como hacen las marcas que ahora están cerrando fábricas o despidiendo trabajadores en Alemania».

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