Contenido
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- 0.2 Felipe Isidro, catedrático de educación física, sobre el ejercicio en personas mayores de 70 años: «No hay edad para empezar»
- 0.3 La psicología confirma que las personas que andan rápido y se irritan con los que caminan despacio tienen estos 7 rasgos de personalidad: mayor conciencia del entorno y orientadas a objetivos
- 1 ¿Cuál es el tipo de caminata más eficaz que favorece la salud?
Caminar despacio, una actividad que algunos llaman de forma coloquial el “paseo del abuelo”, suele estar infravalorada frente a otras formas de ejercicio más intensas. Sin embargo, numerosos especialistas coinciden en que esta práctica aporta importantes beneficios para la salud física y mental, especialmente en personas mayores, principiantes o quienes se recuperan de una lesión. Aunque avanzar a menos de tres kilómetros por hora pueda parecer insuficiente para mejorar la condición física, la realidad es que el cuerpo sigue obteniendo ventajas significativas. Además, se trata de una actividad accesible, económica y fácil de incorporar a la rutina diaria, lo que la convierte en el tipo de caminata más eficaz para mantener el bienestar general.
La sociedad actual suele asociar el ejercicio con el esfuerzo intenso, las altas pulsaciones y los entrenamientos exigentes. Sin embargo, la evidencia demuestra que incluso las actividades suaves pueden tener un impacto positivo sobre la salud. La doctora Paloma Gil explica que caminar lentamente ayuda a reducir el estrés, mejora la circulación y ejerce una presión mínima sobre las articulaciones. Por su parte, los profesionales de los Consejos de Massachusetts sobre el Envejecimiento destacan que caminar regularmente favorece la salud cardiovascular, fortalece huesos y músculos, mejora la función cognitiva y contribuye al bienestar emocional. A ello se suman las recomendaciones de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que subraya cómo el ejercicio aeróbico regular beneficia múltiples sistemas del organismo. Todo ello demuestra que el tipo de caminata más eficaz es hacerlo despacio, ya que puede ser mucho más beneficioso de lo que muchas personas imaginan.
¿Cuál es el tipo de caminata más eficaz que favorece la salud?
La Organización Mundial de la Salud destaca que la actividad física habitual no solo protege la salud física, sino que también contribuye al bienestar emocional y cognitivo en edades avanzadas.
Por otro lado, los paseos prolongados ayudan al organismo a utilizar las reservas de grasa como fuente de energía, favoreciendo el mantenimiento de un peso saludable
Existe la creencia de que para obtener beneficios físicos es necesario caminar rápido o realizar actividades exigentes. Sin embargo, cualquier movimiento que implique actividad muscular y aumente ligeramente el gasto energético puede considerarse ejercicio.
«Caminar despacio mantiene el cuerpo activo, estimula la circulación sanguínea y evita largos periodos de sedentarismo», menciona Paloma Gil. Además, esta modalidad resulta especialmente adecuada para personas que no están acostumbradas a practicar deporte.
Al requerir un esfuerzo moderado, facilita la adherencia a largo plazo y reduce las posibilidades de abandono. Muchas personas ven más sencillo mantener una caminata tranquila diaria que comprometerse con rutinas deportivas algo más complicadas.
Caminar despacio o el paseo del abuelo ayuda a reducir el estrés
Uno de los beneficios más destacados por la doctora Paloma Gil es su capacidad para disminuir el estrés. Caminar lentamente permite desconectar de las preocupaciones diarias y favorece un estado de relajación que contribuye a reducir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés.
Cuando se realiza en entornos agradables, como parques, jardines o paseos al aire libre, el efecto puede ser aún mayor. El simple hecho de andar sin prisas ayuda a centrar la atención en el entorno, respirar con mayor tranquilidad y aliviar la tensión acumulada durante la jornada. Esta práctica puede convertirse en una herramienta eficaz para mejorar el equilibrio emocional.
Beneficios del tipo de caminata más eficaz
Para el corazón y la circulación
Los Consejos de Massachusetts sobre el Envejecimiento destacan que caminar de manera habitual contribuye a mejorar la salud cardiovascular. Aunque el ritmo sea lento, el movimiento favorece la circulación sanguínea y ayuda a que el corazón trabaje de forma eficiente.
La mejora del flujo sanguíneo puede contribuir a reducir el riesgo de problemas cardiovasculares y favorecer una mejor oxigenación de los tejidos. Además, la doctora Paloma Gil señala que incluso a baja velocidad caminar ayuda a disminuir el riesgo de trombosis, una ventaja especialmente importante para quienes pasan muchas horas sentados o tienen movilidad reducida.
La European Society of Cardiology señala que la actividad física regular es una de las herramientas más eficaces para reducir el riesgo cardiovascular y preservar la salud del corazón durante el envejecimiento.
Una actividad que mejora las articulaciones
Muchas personas abandonan el ejercicio debido al dolor articular o al miedo a lesionarse. En este contexto, el tipo de caminata más eficaz o buen nombrada paseo del abuelo es una alternativa segura y accesible. Al generar poco impacto sobre rodillas, tobillos y caderas, resulta adecuado para personas mayores o para quienes padecen problemas articulares.
Según los Consejos de Massachusetts sobre el Envejecimiento, andar ayuda a mantener la flexibilidad de las articulaciones y contribuye a fortalecer los huesos. Además, permite conservar la movilidad sin someter al organismo a esfuerzos excesivos, algo especialmente importante con el paso de los años.
Andar a ritmo lento mejora el equilibrio y la autonomía
Otro aspecto relevante es su influencia sobre el equilibrio y la coordinación. La práctica regular fortalece los músculos de las piernas y del tronco, elementos fundamentales para mantener la estabilidad durante las actividades cotidianas.
«Esta mejora física puede ayudar a reducir el riesgo de caídas, una de las principales preocupaciones entre los adultos mayores. Mantener una buena capacidad de movimiento favorece la autonomía personal y permite conservar la independencia durante más tiempo», sugieren miembros de los Consejos de Massachusetts sobre el Envejecimiento.
Beneficios para la mente y el descanso el paseo del abuelo
La salud mental también se beneficia de esta sencilla actividad. En este sentido, el tipo de caminata más eficaz contribuye a reducir la ansiedad y la depresión gracias a la liberación de endorfinas, sustancias relacionadas con el bienestar emocional.
Asimismo, la actividad física regular favorece la función cognitiva y puede ayudar a preservar la agilidad mental. A ello se suma un efecto positivo sobre el sueño. Por lo que andar cada día, aunque sea de forma lenta, ayuda a regular los ritmos biológicos y favorece un descanso más reparador durante la noche.
Los expertos coinciden en que no es necesario elegir entre caminar rápido o despacio. De hecho, la combinación de ambos estilos suele ofrecer mejores resultados que centrarse exclusivamente en uno.








