Hacer sentadillas está bien pero los entrenadores expertos coinciden: «El puente de glúteo es el ejercicio que muchas infravaloran»

Hacer sentadillas está bien pero los entrenadores expertos coinciden: "El puente de glúteo es el ejercicio que muchas infravaloran"

El puente de glúteo es uno de esos ejercicios que parecen demasiado sencillos hasta que se realizan correctamente. No necesita máquinas, pesas ni una gran cantidad de espacio: basta con una superficie estable y unos minutos. Su movimiento consiste en elevar la pelvis desde el suelo mientras se flexionan las rodillas, buscando activar principalmente los glúteos. Precisamente por su sencillez, se utiliza tanto en rutinas de fuerza como en sesiones de movilidad y acondicionamiento. Bien ejecutado, puede ayudar a fortalecer la cadena posterior y mejorar el control de la cadera, además de servir como punto de partida para ejercicios más exigentes.

Además, el puente de glúteo destaca porque permite trabajar la musculatura de la cadera con un movimiento relativamente sencillo de controlar. Puede utilizarse tanto en una rutina de fuerza como en un calentamiento o en sesiones destinadas a recuperar movilidad después de permanecer mucho tiempo sentado. Su dificultad también se puede adaptar: una persona que empieza puede realizarlo únicamente con su peso corporal, mientras que alguien con mayor experiencia puede incorporar resistencia y variantes más exigentes. Por eso, más que un ejercicio reservado a quienes buscan desarrollar los glúteos puede entenderse como un movimiento básico para mejorar la fuerza y el control de la parte inferior del cuerpo.

Qué músculos trabaja el puente de glúteo

Aunque suele identificarse como un ejercicio específico para los glúteos, el puente implica varios grupos musculares. El glúteo mayor participa de forma destacada en la extensión de la cadera, mientras que los isquiotibiales colaboran en el movimiento y la musculatura abdominal ayuda a estabilizar el tronco. También intervienen otros músculos de la cadera y la zona lumbar, aunque el objetivo no debería ser levantar la pelvis utilizando la espalda.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos incorporen actividades de fortalecimiento muscular que impliquen los principales grupos musculares al menos dos días por semana. El puente puede formar parte de ese trabajo, aunque por sí solo no sustituye una rutina completa de fuerza.

Cómo hacer el puente correctamente

En un artículo publicado en HSN Store, podemos ver que, para empezar con el puente de glúteo, hay que tumbarse boca arriba sobre una esterilla, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo aproximadamente a la anchura de las caderas. Los brazos pueden descansar a los lados del cuerpo.

Desde esa posición, se activa suavemente el abdomen y se eleva la pelvis de manera controlada. La parte superior del cuerpo permanece apoyada mientras las caderas ascienden hasta formar una línea aproximada entre hombros, caderas y rodillas. No es necesario subir al máximo ni arquear la zona lumbar. Después, la pelvis desciende lentamente hasta volver a la posición inicial.

La clave está en controlar tanto la subida como la bajada. Hacer el movimiento deprisa puede facilitar que otros músculos compensen y reducir la atención sobre los glúteos.

Errores que conviene evitar al hacer puente de glúteo

Uno de los fallos más habituales es elevar demasiado la pelvis y terminar exagerando la curvatura lumbar. El movimiento debe proceder principalmente de la extensión de la cadera, no de forzar la espalda.

También conviene evitar que las rodillas se abran o se junten durante la ejecución. Los pies deben mantenerse firmes y las rodillas seguir una trayectoria estable. Otro error frecuente consiste en apoyar demasiado peso en la punta de los pies.

Mantener los pies bien apoyados facilita un movimiento más controlado. La respiración tampoco debería bloquearse. Inspirar y espirar de manera natural ayuda a mantener la tensión y a concentrarse en la técnica.

Cuántas repeticiones hacer

No existe una cantidad universal de repeticiones válida para realizar el puente de glúteo para todas las personas. Para alguien que empieza, puede ser suficiente realizar varias repeticiones con una técnica cómoda y detenerse antes de perder el control. A medida que el ejercicio resulte más fácil, se puede aumentar progresivamente el número de repeticiones o modificar la dificultad.

La progresión puede hacerse añadiendo una pausa breve cuando la pelvis está elevada, utilizando una banda elástica alrededor de los muslos o colocando una carga sobre la cadera. La variante unilateral, realizada con una pierna elevada, exige todavía más control y fuerza.

Beneficios para la vida diaria

Fortalecer los glúteos no tiene únicamente una finalidad estética. Estos músculos participan en acciones cotidianas como levantarse de una silla, subir escaleras, caminar, correr o cambiar de dirección. Mejorar la fuerza de la cadera puede contribuir a realizar estos movimientos con mayor control.

Además, aprender a activar la musculatura de la zona posterior puede resultar útil para quienes pasan muchas horas sentados, siempre entendiendo que ningún ejercicio aislado compensa por sí mismo un estilo de vida sedentario.

Un ejercicio sencillo, pero no menor

El puente de glúteo demuestra que un ejercicio no necesita ser complicado para resultar útil. Su principal ventaja es que permite practicar el movimiento de extensión de cadera. Facilita aprender a reconocer la posición de la pelvis y trabajar la musculatura.

 

Salir de la versión móvil