No es deporte ni ejercicio: cómo las actividades NEAT pueden ayudar a los mayores de 65 años a estar en forma sin salir de casa

El ejercicio NEAT comprende todo lo que el cuerpo hace durante el día, como limpiar, cocinar, subir escaleras o caminar

Una jubilada limpia su cocina. Foto: Freepik
Una jubilada limpia su cocina. Foto: Freepik

Una jubilada limpia su cocina. Foto: Freepik

Las actividades NEAT (siglas en inglés de Non-Exercise Activity Thermogenesis, es decir, la energía gastada en actividades no relacionadas con el ejercicio formal) abarcan todo lo que el cuerpo hace durante el día al margen del deporte, como limpiar la casa, subir escaleras, cocinar de pie o caminar mientras se habla por teléfono.

Es muy importante entender que para los mayores de 65 años, mantener un nivel suficiente de este tipo de movimiento tiene efectos sobre la salud, sin incurrir en la necesidad de salir a la calle ni seguir ninguna rutina de entrenamiento.

¿Qué es el NEAT y en qué se diferencia del ejercicio para los mayores de 65 años?

El NEAT es una subcategoría de la actividad física, pero para comprenderlo hay que ir un poco más a fondo. La actividad física engloba cualquier movimiento que consume energía (estructurado o no), mientras que el ejercicio es la versión planificada y repetitiva con un objetivo de mejora física concreto. De esta forma, el NEAT sería la actividad espontánea que ocurre fuera de esas sesiones.

La diferencia de gasto energético entre personas con distinto nivel de NEAT puede alcanzar las 2.000 kilocalorías al día, según los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH). Para las personas sedentarias, el NEAT representa entre el 6 y el 10 por ciento del gasto energético total. En personas muy activas puede superar el 50 por ciento.

Sin embargo, el envejecimiento reduce este gasto de forma natural: los mayores realizan hasta un 29 % de actividad no estructurada que los adultos jóvenes, principalmente porque caminan menos distancia, aunque mantienen un número similar de desplazamientos al día.

¿Qué beneficios concretos tiene el NEAT en el envejecimiento activo?

Los niveles altos de NEAT se asocian con una reducción significativa del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, según los estudios citados en el portal especializado de envejecimiento activo Senior Gen. También contribuye a preservar la masa y la fuerza muscular, lo que ayuda a prevenir la sarcopenia y reduce el riesgo de caídas. Además, el movimiento cotidiano mejora la función cognitiva mediante la estimulación del flujo sanguíneo y tiene efectos positivos sobre el bienestar social cuando incluye actividades compartidas.

El NIH confirma que el sedentarismo de seis a siete horas diarias se correlaciona con mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2, y que caminar con frecuencia reduce de forma notable la mortalidad en personas con esa enfermedad. Reducir el tiempo sentado, aunque sea con actividades ligeras, es suficiente para activar este efecto protector.

«No se necesita equipamiento ni sesiones largas de ejercicio», sintetiza Dani Puchades, especialista en envejecimiento activo y autor del artículo mencionado.

¿Qué actividades NEAT pueden hacer los mayores de 65 años sin salir de casa?

Los especialistas proponen incorporar el movimiento de forma gradual a las rutinas habituales del domicilio. Entre las actividades que suman NEAT sin salir a la calle: limpiar con mayor intensidad y atención, cocinar de pie en lugar de sentado, hacer pausas activas con estiramientos cada hora, leer o ver televisión de pie, y caminar por casa mientras se habla por teléfono.

Para saber por dónde empezar, el portal recomienda medir los pasos durante una semana completa con un contador y calcular el promedio diario. El resultado situará a la persona en uno de sus cinco perfiles de actividad: desde el sedentario (menos de 2.000 pasos al día) hasta muy activo (más de 8.000).

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