Contenido
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- 0.2 Hacer pilates está bien, pero los expertos coinciden: el mejor ejercicio para quitar las alas de murciélago
- 0.3 Felipe Isidro, catedrático de educación física, sobre el ejercicio en personas mayores de 70 años: «No hay edad para empezar»
- 1 ¿Qué trabaja el bombeo en elevación glenohumeral?
- 2 ¿Cómo se ejecuta el bombeo en elevación glenohumeral?
- 3 ¿Qué otros ejercicios pueden completar la rutina de pilates en silla?
Un instructor de pilates que difunde sus rutinas en TikTok bajo el nombre @respirarparasanar propone una serie de cuatro ejercicios de bombeo para trabajar el hombro y el core sin levantarse del asiento. El ejercicio de mayor exigencia de la serie es el bombeo en elevación glenohumeral. Con los brazos elevados sobre la cabeza, activa la articulación glenohumeral en su rango más amplio y trabaja el manguito rotador, el serrato anterior y los estabilizadores del core de forma simultánea.
La rutina de pilates en silla está pensada para personas mayores de 60 años que quieren mantener la movilidad funcional del hombro. No requiere equipamiento; con sentarse en una silla estable y dedicarle unos pocos minutos de práctica regular, es más que suficiente.
¿Qué trabaja el bombeo en elevación glenohumeral?
El bombeo en elevación glenohumeral exige que el hombro trabaje en el rango más amplio de su recorrido articular. Con los brazos elevados sobre la cabeza, la articulación glenohumeral se activa en posición de máxima apertura y el manguito rotador, el serrato anterior y los estabilizadores escapulares deben actuar de forma coordinada para mantener la estabilidad del hombro durante el movimiento.
Este rango articular es el mismo que se utiliza en tareas cotidianas como tender ropa, alcanzar objetos en un estante alto o colocar algo en una balda elevada. El deterioro de esa movilidad con la edad es lo que hace que estas actividades resulten progresivamente más difíciles. Trabajar el hombro en esa posición de forma regular contribuye a preservar la funcionalidad articular.
El core actúa como base estabilizadora durante todo el movimiento. Mantener el abdomen activo mientras los brazos se mueven por encima de la cabeza exige mayor control postural, lo que convierte este ejercicio en una propuesta de trabajo muy completa para que los adultos mayores mejoren la movilidad de sus brazos.
¿Cómo se ejecuta el bombeo en elevación glenohumeral?
La posición de partida es sencilla. Se empieza sentado con la espalda erguida, elevar ambos brazos sobre la cabeza con los codos ligeramente flexionados y las palmas mirando hacia adentro. Desde esa posición, se realiza un movimiento rítmico y vertical de los brazos durante diez tiempos sin bajarlos por debajo de la línea de los hombros. El abdomen debe permanecer activo durante toda la ejecución.
La clave del ejercicio está en no perder la postura: si el tronco empieza a oscilar o la zona lumbar se curva hacia atrás, es señal de que el core no está suficientemente activado. En ese caso, lo más indicado es reducir la amplitud del movimiento y restablecer la estabilización antes de continuar.
La serie recogida por Trendencias avanza de forma progresiva en dificultad. El bombeo en extensión anterior, con los brazos al frente a la altura de los hombros, y el bombeo lateral, con los brazos en «T», preparan la musculatura estabilizadora para el reto de mayor exigencia que supone el bombeo en elevación glenohumeral.
¿Qué otros ejercicios pueden completar la rutina de pilates en silla?
La rutina de pilates puede complementarse con una serie de cinco minutos que trabaja la coordinación, la fuerza funcional y la autonomía motora. El toque de rodilla contraria alterna el contacto entre rodilla y mano opuesta de forma rítmica durante 30 segundos, activa el abdomen y estimula la conexión neuromotora.
La elevación de brazos con apertura de piernas combina el trabajo de hombros con la movilidad de cadera durante un minuto. La inclinación lateral con brazos elevados trabaja la musculatura lateral del tronco y refuerza la estabilidad lumbar en 30 segundos. La rutina cierra con levantarse y sentarse con brazos en cruz, que fortalece glúteos y cuádriceps y entrena la autonomía funcional, uno de los indicadores clave de calidad de vida en personas mayores.
Según las recomendaciones de los expertos, practicar estas rutinas tres o cuatro veces por semana contribuye a preservar la movilidad funcional del hombro y la capacidad de movimiento global.






