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Los expertos alertan sobre esta raza de perro: tiene un 19% de riesgo de sufrir displasia de cadera

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El pastor alemán es una de las razas en las que la displasia de cadera constituye un problema de salud conocido. La genética desempeña un papel importante, aunque también intervienen factores ambientales durante el crecimiento.

La selección morfológica ha modificado la apariencia de algunos ejemplares y ha abierto el debate sobre la importancia de priorizar la salud articular.

¿Cómo es el físico del pastor alemán y qué ha cambiado en la raza?

El pastor alemán fue desarrollado como perro de trabajo y su selección estuvo inicialmente ligada a características funcionales. Con el paso del tiempo, los criterios de cría también han dado mayor importancia a la conformación y a la apariencia de los ejemplares, especialmente en las líneas destinadas a exposición.

La silueta de algunos pastores alemanes actuales presenta una grupa más inclinada y una angulación posterior más marcada que la que puede observarse en determinados ejemplares de trabajo. Sin embargo, no puede establecerse que una determinada forma corporal provoque por sí sola la displasia de cadera.

El estándar actual de la raza insiste precisamente en que la angulación de las extremidades debe ser suficiente, pero no excesiva, y considera indeseable la sobreangulación porque puede perjudicar la firmeza y la resistencia durante el movimiento.

¿Por qué el pastor alemán tiene riesgo de displasia de cadera?

La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de la articulación entre la cabeza del fémur y el acetábulo. Cuando existe una mala congruencia entre ambas estructuras, la articulación puede sufrir un desgaste progresivo que favorece la aparición de artrosis.

Según la información publicada por Silverwoof, el pastor alemán presenta un 19% de probabilidad de desarrollar displasia de cadera, un dato que atribuye a la Orthopedic Foundation for Animals (OFA).

La genética tiene un peso relevante. Un estudio realizado sobre 157.455 pastores alemanes en Alemania, nacidos entre 1985 y 2003 y sometidos a radiografías, encontró una disminución significativa de las tendencias genéticas y fenotípicas de la displasia durante ese periodo.

Los investigadores también observaron que la selección basada en valores genéticos podía contribuir a reducir el problema.

Otros factores también pueden influir. La propia OFA señala que la gravedad de la enfermedad puede verse afectada por elementos ambientales, entre ellos la ingesta calórica y el nivel de ejercicio.

¿Cuáles son los síntomas de la displasia de cadera?

Los signos pueden variar en función de la edad del perro y de la gravedad de la alteración. Entre las señales que pueden hacer sospechar de un problema articular están la dificultad para levantarse, la rigidez después del descanso, la cojera o una menor disposición para correr y saltar.

En algunos casos, los síntomas no son evidentes durante las primeras etapas. La ausencia de cojera tampoco permite descartar la enfermedad, ya que algunos perros pueden mantener una actividad normal pese a presentar alteraciones en las articulaciones.

El diagnóstico corresponde al veterinario y puede incluir una exploración física y pruebas de imagen. La radiografía permite valorar la conformación de la articulación y determinar si existen signos compatibles con displasia.

La evolución de los criterios de selección demuestra la importancia de considerar la salud además de la apariencia. En el pastor alemán, la evaluación de las caderas de los reproductores y el conocimiento de sus antecedentes familiares son herramientas utilizadas para reducir la transmisión de este problema.