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Divorcio de Arantxa Sánchez Vicario

Así son las capitulaciones matrimoniales que Santacana se resistió a firmar

Josep Santacana firmó capitulaciones matrimoniales antes y después de casarse con Arantxa Sánchez Vicario aquel soleado 12 de septiembre de 2008. Embarazada de tres meses y con apenas un año de relación, su noviazgo no había sido un noviazgo al uso. Un informe encargado meses antes de darse el ‘sí, quiero’ por la familia de la tenista en el que el empresario se presentaba como un tramposo de manual agrandó aún más la brecha existente entre Santacana y su familia política. Una brecha a la que también contribuyó la petición de los Sánchez Vicario cuando el noviazgo ya tenía visos de terminar en boda: querían que el catalán firmase capitulaciones matrimoniales.

Y así se hizo. Aunque la versión contraria, la de que Santacana se negó a firmar las capitulaciones, ha corrido como la pólvora estos días, lo cierto es que, finalmente, el empresario sí rubricó ante notario las condiciones de su matrimonio. Así lo confirma de hecho el que era el abogado de Arantxa en aquellos años, Buenaventura Castellanos, que estuvo presente en dicha firma. El letrado se debe al secreto profesional y no puede desvelar los entresijos de aquel proceso, pero lo cierto es que estampar la firma de Josep en aquellas páginas no fue fácil. Tal y como ha podido saber LOOK, Santacana aceptó a regañadientes y aquellas capitulaciones que le desposeían de cualquier potestad sobre el patrimonio de su esposa carecieron de sentido cuando Arantxa confió las gestiones a una persona afín a Santacana y miembro de su círculo de amistades más cercano.

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana se casaron en un castillo medieval de Girona. / Gtres

En cualquier caso, aquellas capitulaciones se firmaron y ha sido el programa ‘La Mañana’ de TVE quien ha ofrecido el contenido de las mismas. En ellas se establece que el matrimonio se casó en régimen de separación de bienes -el que existe por defecto, a menos que se especifique lo contrario, en la Generalitat de Cataluña- y renunciaron “libre y voluntariamente” a los derechos que en su caso pudiesen corresponderles tras la disolución de su matrimonio que son, según las capitulaciones: una pensión compensatoria, una indemnización o una compensación económica. Tal y como reza en el escrito, “los comparecientes se comprometen y obligan a nada pedir ni reclamar incluso si existiere descendencia común”.

La presión que giraba en torno al matrimonio formado por Josep y Arantxa hizo incluso que se firmasen dos acuerdos, uno antes de casarse y otro después, concretamente el 17 de noviembre de 2008.

Estas capitulaciones dejan a Santacana sin ninguna posibilidad de reclamar ante el juez una pensión tras el divorcio y es que, tal y como asegura su círculo más íntimo a Confilegal, no le haría falta. “La realidad es que Arantxa ya estaba retirada y quien sostenía la familia en ese momento era él con su trabajo. Josep Santacana es un empresario del sector inmobiliario al que le van muy bien las cosas y al que le atribuyen deudas inexistentes”, explica su entorno.

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