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Margot Robbie en ‘Cumbres borrascosas’: los tres retoques estéticos que explican su buen aspecto

Podría haber recurrido a neuromoduladores en la frente y el entrecejo para suavizar las líneas de expresión

También es posible que haya apostado por tratamientos de bioestimulación dérmica e inductores de colágeno

Además, se apreciaría un mantenimiento sutil del tercio medio facial con ácido hialurónico

  • Rosa Torres
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Margot Robbie ya ha estrenado Cumbres borrascosas junto a Jacob Elordi, la nueva adaptación del clásico de Emily Brontë dirigida por Emerald Fennell que se ha convertido en uno de los títulos más comentados de este 2026. Y como suele ocurrir con las superproducciones, la promoción ha colocado a su protagonista en el centro de todas las miradas. Cada aparición pública se analiza al milímetro: estilismos, maquillaje… y, cómo no, su evolución estética. Más allá del vestido elegido para cada alfombra roja, lo que realmente ha llamado la atención es la armonía de su rostro, una transformación sutil que apunta más hacia el mantenimiento estratégico que hacia un cambio radical.

El doctor Rafael Fernández, médico estético y creador de la técnica Mandíbula de Diamante®, lo resume así: «Lo que destaca del rostro de Margot es una armonía global muy bien mantenida. Sus rasgos han madurado sin cambios bruscos ni signos de alteraciones drásticas». Esa naturalidad progresiva suele ser indicativa, según el especialista, de un enfoque preventivo, es decir, tratamientos pensados para acompañar el envejecimiento sin modificar la identidad facial. En estética actual, la clave no es transformar, sino conservar.

Neuromoduladores, bioestimulación y ácido hialurónico

Uno de los posibles apoyos de ese aspecto descansado sería el uso moderado de neuromoduladores en zonas como la frente o el entrecejo. Estos tratamientos se emplean para suavizar líneas de expresión que, con el tiempo, tienden a marcarse incluso en reposo. Y sí, se aplican mediante pequeñas infiltraciones, aunque muy lejos de la idea exagerada que muchos imaginan cuando piensan en retoques estéticos. «Cuando se aplican en microdosis y respetando la anatomía muscular, no congelan el rostro, sino que equilibran la dinámica facial», explica el doctor. En una actriz, esto es fundamental: permite mantener la expresividad ante la cámara mientras se atenúan arrugas profundas que endurecen el gesto o proyectan cansancio bajo focos intensos.

Margot Robbie – Cumbres borrascosas. (Foto: filmaffinity.com)

Otro punto evidente es la calidad de su piel. Robbie luce una textura uniforme, luminosa y sin irregularidades visibles en primeros planos. Este efecto podría estar relacionado con tratamientos de bioestimulación dérmica, que también se realizan mediante microinyecciones estratégicas para estimular la piel desde dentro. Hablamos de inductores de colágeno o ácido hialurónico de baja reticulación, técnicas que activan la producción natural de colágeno, refuerzan la estructura dérmica y mejoran la elasticidad. No se trata de añadir volumen, sino de mejorar la calidad cutánea. «Cuando la piel tiene buena calidad, el rostro parece descansado incluso sin maquillaje», apunta Fernández.

Jacob Elordi es su Heathcliff y Margot Robbie su Catherine Earnshaw. (Foto: Gtres)

También se aprecia un mantenimiento discreto del tercio medio facial, es decir, la zona de pómulos y mejillas, que con los años puede perder soporte estructural. En estos casos, pequeñas infiltraciones buscan reposicionar y sostener, no inflar. El objetivo es conservar proporciones equilibradas y evitar el descolgamiento incipiente sin alterar la identidad facial.

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