La estrategia de Guillermo de Gales para ayudar a Carlos III en plena crisis de imagen
El heredero está preocupado por la repercusión que el caso de Andrés pueda tener en la imagen de la Corona
Su objetivo es fortalecer la reputación de la institución de cara al futuro, para cuando él sea rey
La familia real británica está atravesando uno de los peores momentos de su historia reciente. El arresto de Andrés y las pesquisas en curso han dejado el annus horribilis de la Reina Isabel II en 1992 o la polémica salida de los duques de Sussex de la institución en algo casi anecdótico. El ex duque de York está siendo investigado por mala conducta en cargo público, pero a estos cargos podrían sumarse otros relacionados con su vínculo con Jeffrey Epstein. El hermano del rey Carlos III podría acabar en prisión y todavía no se sabe con certeza qué repercusiones podría tener este asunto en la imagen de la monarquía y, sobre todo, hasta qué punto sus miembros estaban o no al tanto de las acciones del hijo favorito de Isabel II.
El rey Carlos III ha sido bastante tajante y ha contado con el pleno apoyo de su familia, sobre todo, de los príncipes de Gales. Antes incluso de saber que se iba a detener a su hermano y que se iba a iniciar una investigación formal, expresó públicamente su intención de colaborar con las autoridades. Sin embargo, hay algunos sectores que no tienen claro si ha actuado con la suficiente contundencia. Hay que recordar que en principio no le retiró los títulos a Andrés, sino que fue él el que se comprometió a no utilizarlos de manera oficial. Poco después y, a medida que avanzaban los acontecimientos, tuvo que ser el monarca el que tomara la iniciativa.
Hasta ahora, Carlos ha hecho todo lo que está en su mano y ya depende de otras instancias sacar a Andrés de la línea de sucesión, en la que aún permanece, aunque sea en un lugar remoto. Un puesto que no le va a permitir reinar nunca, pero que le daría la posibilidad si ocurriera una tragedia y todos los que están antes que él fallecieran. Ya se están dando algunos pasos con este objetivo.
La estrategia de Guillermo
De la misma manera que por el momento Carlos III ha optado por expresar su intención de colaborar con la policía y ha continuado con su agenda sin cambios, algunas fuentes aseguran que el príncipe de Gales ya está trabajando en un plan más a largo plazo para evitar que la imagen de la Corona se vea aún más perjudicada.
Andrés no deja de ser el hermano menor del rey, pero Guillermo tiene la capacidad de ver las cosas con más distancia y menos implicación familiar. Lo ha demostrado incluso con Harry, a quien lleva años sin ver y con quien no mantiene contacto. De hecho, en los últimos tiempos el heredero ha intentado de muchas maneras atajar el escándalo de su tío, incluso antes de que fuera detenido. Fuentes cercanas a los Windsor revelaron que Guillermo se había mostrado a favor de la expulsión total de Andrés cuando se conocieron los primeros detalles de su relación con Epstein, pero no se le hizo caso.
Una estrategia similar a la de Felipe VI
Según algunas fuentes, Guillermo está decidido a ayudar a su padre a recuperar la confianza de los británicos y a minimizar las consecuencias del escándalo de Andrés. Es más, su intención es que la institución funcione a largo plazo como una estructura corporativa, con mucha más transparencia de cara al público. Esta medida será muy eficaz para que nadie dude de las acciones de los royals y contribuirá a que la monarquía sea más valorada.
Aunque en este momento lo prioritario es garantizar la estabilidad y distanciarse de Andrés, en el futuro serán necesarios algunos cambios en la gestión para garantizar, sobre todo, la transparencia.
Una estrategia que, de alguna manera, recuerda al compromiso que adquirió Felipe VI en su proclamación. «Una monarquía renovada para un tiempo nuevo», dijo el padre de la princesa Leonor, cuyo reinado se está caracterizando por el sentido del deber y la transparencia.
Un cambio estratégico
Aunque no se tienen muchos detalles del plan del heredero, en alguna ocasión el príncipe de Gales se ha pronunciado sobre cómo entiende él la monarquía y cómo le gustaría que fuera en el futuro. Por ejemplo, en una reciente aparición en un programa con el actor Eugene Levy, con el que visitó algunos de los rincones del Castillo de Windsor. El príncipe le dijo al cómico que no tiene miedo del momento en el que se convierta en rey, sino que espera disfrutar del proceso de cambio y modernización.
Todavía no ha llegado su momento, pero el príncipe es muy consciente de que ya está en la casilla de salida y de que su papel y el de su esposa son esenciales para el futuro de la Corona. Ahora mismo no tiene mucho margen de maniobra ni puede hacer cambios drásticos, por lo que tiene que limitarse a potenciar su imagen y sembrar para un futuro libre de polémicas y escándalos con una monarquía fuerte, cercana y, sobre todo, transparente.